19/12/2025
El primer donativo
La salida extraordinaria de Soledad en 2023, en la que lució majestuosamente el magnífico manto de Ntra. Sra. Del Mayor Dolor de Ayamonte, sucedió uno de esos episodios que sólo los que tenemos el privilegio del servicio a la Hermandad podemos vivir.
No había llegado la Virgen a la plaza de San Pedro, en su traslado hacia la Parroquia Mayor, cuando me comunicaron que alguien quería hablar conmigo de lo bonita que estaba la Soledad con ese manto...
Dejé pasar los días, tras aquella hermosísima jornada, pues entendía a lo que me tendría que enfrentar y es que las canas en estas lides se van haciendo notar y tienen cierta capacidad para adivinar el porvenir.
Aun así, la situación no fue nada fácil, pues me dijo: "A la virgen le hace falta un manto bordado. Sé que lo tenéis previsto, así que voy a hacer este donativo de mil euros para el manto".
Y ahora qué, me preguntaba en mi interior, mientras de la mejor manera que pude me sinceré... "No puedo cogerlo, porque no sé cuándo se va a poder empezar, no sé siquiera si yo estaré en la tesorería. No puedo tomar este donativo, porque no puedo garantizarte que pueda ir para el manto, y es una cantidad muy importante para cualquier familia y al contrario pequeña para lo que supone la obra…”
Pero no sabéis cómo de insistente puede llegar a ser alguien a quien solo le mueve el amor… "Tú lo guardas y si llegado el momento ves que se va a tener que destinar a otra cosa, me dices, que yo confío en tí".
Qué peso sobre mis espaldas la cruz de la responsabilidad de la confianza y que difícil no poder renunciar a ella, cuando sabes que no eres más que un intermediario entre el que ofrece y el destinatario de la ofrenda…
El martes pasado nos vimos en la ermita, “que preciosidad de manto”- me decía observando el dibujo- “¿esto costará un dinero?”. A lo que, sonriendo, le respondí, “sí, pero tengo mil euros que hace un tiempo me dio una persona para poder empezar”. Y le adelanté que su nombre iría en el forro del manto por aquel gesto, a lo que se negó protestando. “No, no. No quiero que nadie sepa que yo he dado nada, eso lo hice porque quería, es algo entre la Virgen y yo…” solo pude replicarle que pensara lo que significaba que es su nombre estuviera sobre la espalda de la Virgen, arropándola y pidiéndole intercesión... Y entonces, como Pedro en el cenáculo, contestó como un resorte “pues dime cómo lo hago para poner los nombres de mis hijas y nietos…”
RLAS
Tesorero del Santo Entierro