Parroquia de Santa María Huércal de Almería

Parroquia de Santa María Huércal de Almería Iglesia Católica

EVANGELIO DEL DÍA:Mt 18, 15-20: Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si tu hermano peca con...
06/09/2026

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 18, 15-20: Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas.

Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano. En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos. Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta el tema de la corrección fraterna en la comunidad de los creyentes. El Papa Francisco en el ángelus del 10 de septiembre de 2014 comenta este pasaje: “La actitud es de delicadeza, prudencia, humildad y atención respecto a quien ha cometido una falta, evitando que las palabras puedan herir y matar al hermano. Porque, vosotros lo sabéis, también las palabras matan. Cuando hablo mal, cuando hago una crítica injusta, cuando «le s**o el cuero» a un hermano con mi lengua, esto es matar la fama del otro. También las palabras matan. […] ante Dios todos somos pecadores y necesitados de perdón. Todos. Jesús, en efecto, nos dijo que no juzguemos. La corrección fraterna es un aspecto del amor y de la comunión que deben reinar en la comunidad cristiana, es un servicio mutuo que podemos y debemos prestarnos los unos a los otros. Corregir al hermano es un servicio, y es posible y eficaz sólo si cada uno se reconoce pecador y necesitado del perdón del Señor. La conciencia misma que me hace reconocer el error del otro, antes aún me recuerda que yo mismo me equivoqué y me equivoco muchos veces.”

A la hora de corregir te ayudara el pensar de que forma te gustaría ser corregido, normalmente no solemos acoger de buen grado las correcciones, sin embargo, nuestros defectos los suelen sufrir los otros y casi siempre los que más cerca tenemos. La corrección debe realizarse según la clave que nos presenta Pablo en la segunda lectura de la Misa: el amor. “A nadie debáis nada, más que amor…” Uno que ama a su prójimo no le hace daño. El que ama procurará corregir con delicadeza, lo hará no para herir, buscará el momento, las palabras, se encomendará en la oración y lo hará siendo consciente que el primero en equivocarse es uno mismo, con lo cual no puede faltar la humildad. Siempre con amor y desde el amor.

“El amor fraterno comporta también un sentido de responsabilidad recíproca, por lo cual, si mi hermano comete una falta contra mí, yo debo actuar con caridad hacia él y, ante todo, hablar con él personalmente, haciéndole presente que aquello que ha dicho o hecho no está bien. Esta forma de actuar se llama corrección fraterna: no es una reacción a una ofensa recibida, sino que está animada por el amor al hermano.[…] ¿Y si el hermano no me escucha? Jesús en el Evangelio de hoy indica una gradualidad: ante todo vuelve a hablarle junto a dos o tres personas, para ayudarle mejor a darse cuenta de lo que ha hecho; si, a pesar de esto, él rechaza la observación, es necesario decirlo a la comunidad; y si tampoco no escucha a la comunidad, es preciso hacerle notar el distanciamiento que él mismo ha provocado, separándose de la comunión de la Iglesia. Todo esto indica que existe una corresponsabilidad en el camino de la vida cristiana: cada uno, consciente de sus propios límites y defectos, está llamado a acoger la corrección fraterna y ayudar a los demás con este servicio particular.

Otro fruto de la caridad en la comunidad es la oración en común. Dice Jesús: «Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en el cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». La oración personal es ciertamente importante, es más, indispensable, pero el Señor asegura su presencia a la comunidad que —incluso siendo muy pequeña— es unida y unánime, porque ella refleja la realidad misma de Dios uno y trino, perfecta comunión de amor. […] Debemos ejercitarnos tanto en la corrección fraterna, que requiere mucha humildad y sencillez de corazón, como en la oración, para que suba a Dios desde una comunidad verdaderamente unida en Cristo.” (P. Benedicto XVI, ángelus 4/09/2011)

Es domingo, el día del Señor,🙏🏻

💒🌟Si vas a casarte por la Iglesia, o si vas a ser padrino o madrina en un bautizo, en una boda o en una confirmación, es...
05/09/2026

💒🌟Si vas a casarte por la Iglesia, o si vas a ser padrino o madrina en un bautizo, en una boda o en una confirmación, es esencial, que tú mismo estés confirmado.

Pero tal vez ,lo más importante y hermoso es reafirmarse uno mismo en lo que cree y siente tu corazón. Que crees en Dios ,que sientes que no estás sólo y que no te avergüenza ser un discípulo suyo.

Y es que, el AMOR por los demás, ése por el que Jesús dio su vida ,✝️siempre debe ser un motivo de orgullo.

¡¡ Apúntate , confírmate y comparte tu fe con nosotros!!..🌟

Será una experiencia y una fecha que siempre recordarás con cariño.😊💒

02/09/2026
01/09/2026

El agua es un don sagrado que sostiene la vida. En ella reconocemos...

EVANGELIO DEL DÍA:Mt 16, 21-27: ¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? Desde ento...
30/08/2026

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 16, 21-27: ¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?

Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte». Jesús se volvió y dijo a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios». Entonces dijo a los discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy es continuación del que escuchamos el domingo pasado, esta enmarcado dentro de la confesión de fe de S. Pedro donde recibe del Señor palabras de felicitación: “dichoso tú” , sin embargo, hoy, nos encontramos con la corrección de Ntro. Señor: “Apartate de mí, me haces tropezar, tú piensas como los hombres”. Tentación muy común, también en nuestro tiempo, amoldarnos a los valores que rigen el mundo, mundanizarnos, en la segunda lectura de S. Pablo insiste en estar atentos ante esta amenaza: : «No os amoldéis a este mundo —no entrar en los esquemas de este mundo—, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios».

Cuando el Señor comienza a presentar a los discípulos la realidad de la Cruz, del sufrimiento, le escandaliza, no entienden, y vemos como Pedro, casi como portavoz de los apóstoles, en privado, quiere evitarlo, le expresa que se equivoca por ese camino, que no puede ser, en definitiva, no comprende, le escandaliza la Cruz. “La tentación de querer seguir a un Cristo sin cruz, es más, de enseñar a Dios el camino justo, como Pedro: «No, no Señor, esto no, no sucederá nunca». Pero Jesús nos recuerda que su vía es la vía del amor, y no existe el verdadero amor sin sacrificio de sí mismo. Estamos llamados a no dejarnos absorber por la visión de este mundo, sino a ser cada vez más conscientes de la necesidad y de la fatiga para nosotros cristianos de caminar siempre a contracorriente y cuesta arriba.” (P. Francisco, ángelus 3/09/2017)

Y otro punto para nuestra meditación es la invitación al seguimiento abrazando la cruz: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga”. Para el seguimiento es importante entrar en la dinámica vivida en el monte de los olivos: velad, orad y ofrecerse. Que “NO se haga mi voluntad sino la tuya”, NO lo que yo quiero sino lo que quieres tú, querer lo que Dios quiere, esto lleva consigo la primera premisa para el discípulo, el negarse a uno mismo, olvido de uno mismo para poner en primer lugar agradar a Dios.

Siguiente paso: abrazar la Cruz, haciendo de la vida una ofrenda, de nada me serviría si me faltase el amor, -nos recordará S. Pablo-, por grandes cosas que llegáramos a hacer si no es el amor el que nos mueve estaríamos perdiendo el tiempo. La Cruz nos habla de entrega, pero entrega por amor, es la culminación de una multitud de pequeños actos de donación a lo largo de su vida. El ejemplo del Señor nos enseña que cualquier circunstancia en nuestra vida, vivida por el amor, tiene un valor de salvación. Para llevar nuestra cruz con amor debemos contemplar al Señor. Si queremos saber si amamos de verdad, miremos a Cristo crucificado; y si nuestro amor es como el suyo, es decir, donación total y con obras concretas, si obedecemos sus mandamientos aunque nos cuesten, si le ponemos a Él en la cúspide de nuestra jerarquía de valores, entonces nuestro amor será auténtico; entonces seremos cristianos de verdad, porque hay donación y entrega en nuestra vida.

Feliz domingo, feliz día del Señor.🙏🏻

El evangelista san Juan, al relatar el primer encuentro de Jesús con Simón, hermano de Andrés, atestigua un hecho singul...
23/08/2026

El evangelista san Juan, al relatar el primer encuentro de Jesús con Simón, hermano de Andrés, atestigua un hecho singular: Jesús, «fijando su mirada en él, le dijo: Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas», que quiere decir «Piedra» (Jn 1, 42).

Jesús no solía cambiar el nombre a sus discípulos. Sin embargo, sí lo hizo con Simón, llamándolo Cefas, nombre que luego fue traducido en griego por Petros y en latín por Petrus. No era sólo un nombre; era una misión confiada por el Señor. El nuevo nombre acabaría sustituyendo al originario, Simón.

Este dato cobra especial relieve si se tiene en cuenta que, en el Antiguo Testamento, el cambio de nombre solía implicar la encomienda de una misión. De hecho, la voluntad de Cristo de atribuir a Pedro una importancia particular dentro del Colegio apostólico se manifiesta en numerosos indicios. En Cafarnaúm, el Maestro se hospeda en su casa; cuando enseña junto al lago de Genesaret, escoge la barca de Simón; y en momentos especialmente significativos, Pedro aparece siempre entre los discípulos más cercanos a Jesús.

Además, Pedro mismo es consciente de su situación peculiar. Con frecuencia toma la palabra en nombre de los demás y resuelve situaciones delicadas representando a todo el grupo. Así sucede cuando, tras el discurso sobre el Pan de Vida, muchos abandonan a Jesús. Ante la pregunta del Maestro, Pedro responde con firmeza: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6, 68).

El momento culminante llega en Cesarea de Filipo. A la pregunta de Jesús: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» (Mt 16, 15), Pedro responde en nombre de los Doce: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16).

Entonces Jesús pronuncia la solemne declaración que define para siempre el papel de Pedro en la Iglesia: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos» (Mt 16, 18-19).

Las tres imágenes utilizadas por Jesús son muy expresivas. Pedro será la roca sobre la que se apoyará el edificio de la Iglesia; recibirá las llaves del Reino de los cielos; y tendrá la autoridad de atar y desatar para el bien de la comunidad cristiana. Sin embargo, la Iglesia sigue siendo siempre la Iglesia de Cristo y no de Pedro. Con estas imágenes queda descrito lo que posteriormente la reflexión teológica llamará el primado.

Esta posición singular confiada a Pedro se confirma también después de la resurrección. Jesús lo distingue entre los demás Apóstoles, y Pedro aparece como el primer testigo de la aparición del Resucitado. El libro de los Hechos muestra igualmente cómo ejerce una función de guía en la comunidad naciente, interviniendo decisivamente en momentos fundamentales de la vida de la Iglesia.

El hecho de que algunos de los textos más importantes referidos a Pedro se sitúen en el contexto de la última Cena muestra que el ministerio confiado a él pertenece a los elementos constitutivos de la Iglesia nacida del memorial pascual celebrado en la Eucaristía. Allí Cristo le encomienda la misión de confirmar a sus hermanos en la fe.

La inserción del primado de Pedro en el contexto de la Eucaristía indica también su sentido más profundo. Pedro debe ser, para todos los tiempos, el custodio de la comunión con Cristo. Debe guiar a los creyentes hacia esa comunión y velar para que no se rompa la unidad de la Iglesia. Su responsabilidad consiste en garantizar la comunión con Cristo mediante la caridad de Cristo y conducir a los fieles a vivir esa caridad en la existencia cotidiana.

Oremos para que el primado de Pedro, confiado a pobres personas humanas, sea siempre ejercido según la intención originaria del Señor, y para que todos reconozcan cada vez más su verdadero significado.

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