Asociación de fieles San Fandila mártir

Asociación de fieles San Fandila mártir Asociación fundada para preservar y promover la Santa Misa en Rito Romano Tradicional

14/09/2026
Santa Misa en gregoriana tradicional en nuestra diócesis hermana de Almería
13/09/2026

Santa Misa en gregoriana tradicional en nuestra diócesis hermana de Almería

Decimosexto Domingo después de PentecostésDie XIII · Septembris · A.D. MMXXVISeq. S. Evangélii sec. Lucam 14, 1 – 11(Léc...
13/09/2026

Decimosexto Domingo después de Pentecostés
Die XIII · Septembris · A.D. MMXXVI
Seq. S. Evangélii sec. Lucam 14, 1 – 11
(Léctio Epístolae B. Pauli ad Ephésios 3, 13-21)
Ornamentos Verdes

El motivo de la parusía, insinuado ya el Domingo anterior, aparece hoy con más insistencia, y la liturgia se anubla bruscamente.

A las puertas del otoño, el tiempo en que los días se hacen más cortos y las noches más largas. Como en la naturaleza, las tinieblas avanzan también en el alma de la Iglesia errante.

El gradual de la misa de hoy nos presenta ya al Señor bajo la forma del gran Juez, que ha de tornar al mundo, revestido ⁰de poder y majestad. En la Epístola, San Pablo nos exhorta, desde la cárcel de Roma, a activar el desarrollo de nuestra vida sobrenatural y a llegar “a la plenitud de Dios”, para que arraigados en la caridad, podamos comprender el misterio de Cristo. Desgraciadamente, en muchos de los que recibieron la gracia del renacimiento, la buena semilla no ha crecido. Tal vez ha sido devorada por las aves del cielo, o pisoteada por los transeúntes, o sofocada por las espinas.

La Iglesia se entristece ante este espectáculo, y exclama en el introito de este domingo: “Señor, compadécete de mí, porque a ti clamo todo el día”; Y añade en la Oración: “Haz, Señor, que tu gracia nos prevenga y acompañe siempre”. Y así venga el Señor en los Sacramentos de la Penitencia y en la Eucaristía.

En el Evangelio, Jesús, invitado a casa del fariseo, observa la ridícula vanidad con que los convidados iban asaltando los primeros puestos en el banquete; y tomando la palabra, enseña que el humilde hace todo lo contrario. Es éste el camino del verdadero encumbramiento. En medio del convite, se acerca al enfermo, y le toca con su mano enviándole su casa (la Iglesia), donde podrá cantar las palabras de la comunión de la misa de este domingo: “!Oh Dios! Tú me has enseñado desde mi juventud: no me desampares hasta el último día de mi vida”.

Capítulo General del Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote en el seminario de Gricigliano en presencia del LL.EE.RR. el...
10/09/2026

Capítulo General del Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote en el seminario de Gricigliano en presencia del LL.EE.RR. el Cardinale Simoni y Betori.

Santa Misa gregoriana tradicional celebrada hoy día 6 de septiembre en nuestra diócesis hermana de Almería
06/09/2026

Santa Misa gregoriana tradicional celebrada hoy día 6 de septiembre en nuestra diócesis hermana de Almería

Decimoquinto Domingo después de PentecostésDie VI · Septembris · A.D. MMXXVISeq. S. Evangélii sec. Lucam 7, 11-16 (Lécti...
06/09/2026

Decimoquinto Domingo después de Pentecostés
Die VI · Septembris · A.D. MMXXVI
Seq. S. Evangélii sec. Lucam 7, 11-16
(Léctio Epístolae B. Pauli Apóstoli ad Gálatas 5, 5–26; 6, 1–10)
Ornamentos verdes

La Misa de hoy presenta ya, con los ecos de la Pascua, otra de las ideas fundamentales de este tiempo que sigue a Pentecostés: La parusía.

Hasta ahora, estos domingos han dirigido nuestras miradas: unas veces, al pasado de nuestra vocación a la fe; otras, al presente de nuestros combates, (por los cuales nos hemos adherido a la lucha de los dos reinos antagónicos, que se odian a muerte). Hoy, por vez primera consideramos también el futuro, el retorno del Señor.

El Evangelio nos recuerda la muerte de una joven, como para darnos a entender que la muerte no respeta edad, complexión ni robustez y que, mientras vivimos, hemos de hacer buenas obras.

Cristo se nos presenta como resucitador de los mu***os. Nos resucitó en el Santo Bautismo a la gloriosa vida de la gracia; sigue siendo nuestra resurrección, en el sacrificio de la Misa; en la sagrada comunión deposita en nuestro cuerpo el germen de la resurrección futura; y por Él, finalmente, nos levantaremos del sepulcro para entrar en la vida eterna. Será entonces, tal y como nos dice el Apóstol San Pablo en la epístola dirigida a los Gálatas, cuando cosecharemos, si no desfallecemos ahora. Cumplamos el programa de nuestro Bautismo con los ojos puestos en la meta luminosa.

Tengamos pues caridad con los defectos del prójimo, y humildad con nosotros. Cada uno comparecerá ante Cristo Juez acompañado de sus buenas y de sus malas obras. ¡Hay de aquel que espera a su última hora para hacer las paces con Dios! Se expone a que la muerte le sorprenda en pecado. Y no es ésta una cosa con la cual se pueda jugar.

Decimocuarto Domingo después de PentecostésDie ### · Augusti · A.D. MMXXVISeq. S. Evangélii sec. Matthaeum 6, 24 - 33 (L...
30/08/2026

Decimocuarto Domingo después de Pentecostés
Die ### · Augusti · A.D. MMXXVI
Seq. S. Evangélii sec. Matthaeum 6, 24 - 33
(Léctio Epístolae B. Pauli Apóstoli ad Gálatas 5, 16 – 24)
Ornamentos verdes

Non potéstis Deo servíre et mammónæ

Otra vez la contraposición de los dos reinos. El Evangelio de este domingo nos lo vuelve a mostrar, frente a Dios, nos encontramos aquí a Mammón, el dios de las riquezas entre los fenicios (el dinero); y en la Epístola, San Pablo también nos contrapone el espíritu a la carne, enumerándonos diecisiete obras malas o pecados, para que huyamos de ellos; y doce frutos del Espíritu Santo, a fin de que los procuremos. Algunos quieren juntar esas obras malas con las buenas, se equivocan, el mismo apóstol nos lo dice.

Dentro de nosotros, el espíritu lucha contra la carne y la carne contra el espíritu. Repugnantes son los frutos de la carne; suavísimos los del espíritu. “Nadie puede servir a la vez a dos señores” nos dice el Señor en él Evangelio. Esta es una severa alerta a los bautizados. Los bautizados han renunciado a todo lo que es incompatible con Cristo, y esa renuncia debe renovarse diariamente, a través de la vida, porque diariamente son solicitados por esos dos poderes antagónicos.

Los bautizados no tienen por qué arrepentirse de esa elección. Ellos gozaron de los frutos del Espíritu, “contra los cuales no existe ley alguna”. Conseguirán la verdadera libertad. No tendrán el frágil apoyo del hombre, pero Dios estará de su lado: (Como nos dice el Gradual), “Mejor es confiar en Dios, que esperar en los potentados de la tierra”. Y el salmo 30, 15 del Ofertorio dice “En Vos he esperado, Señor. Vos sois mi Dios, y en vuestras manos están mis días. La consecuencia de todo esto nos la da la comunión: “Buscad primero el Reino de Dios, y todo lo demás se os dará en añadidura”.

Cuando los cristianos tenían un fino sentido litúrgico, llamaban a este día el Domingo de la Providencia.

Decimotercio Domingo después de PentecostésDie XXIII · Augusti · A.D. MMXXVISeq. S. Evangélii sec. Lucam 17, 11 - 19 (Lé...
23/08/2026

Decimotercio Domingo después de Pentecostés
Die XXIII · Augusti · A.D. MMXXVI
Seq. S. Evangélii sec. Lucam 17, 11 - 19
(Léctio Epístolae B. Pauli Apóstoli ad Gálatas 3, 16 – 22)
Ornamentos verdes

El domingo pasado (duodécimo después de Pentecostés) pudimos contemplar a la antigua ley -personificadas en el sacerdote y el levita- impotente para sacar al hombre de su miseria; hoy vuelve a surgir delante de nosotros esa contraposición de los dos Testamentos, representados en los diez leprosos curados por Nuestro Señor.

En la Epístola de la Misa de hoy, San Pablo nos dice “que las promesas fueron hechas a Abrahán y a su descendencia”, es decir, a su descendiente, refiriéndose a uno sólo, que es Cristo, el único que puede cumplir las promesas debidas: el perdón del pecado y el derecho a la gloria. Sólo “los que creen en Él, participan de esas promesas y se convierten en alianza del Señor”. Por la Ley de Moisés nadie recibió la justicia y santidad interior. Ya entonces sólo por Cristo se salvaban los hombres, en virtud de la promesa divina hecha a Abrahán 430 años antes de la Ley.

San Lucas en el Evangelio nos narra cómo Jesucristo curó por sí mismo a diez leprosos; pero les ordenó que se presentasen a los sacerdotes, en cumplimiento de la Ley. Pero solo uno fue agradecido y volvió a dar gracias.

En el Introito de la Misa de hoy, se nos presenta al hombre hundido en su miseria: “Mira, Señor, a tu herencia…”; y salvado por Cristo, que le ve postrado a las puertas de la ciudad. Esta ciudad, de la que habla el Evangelio, es el templo en el que se va a decir la Misa. Acerquémonos a Cristo en ella, pidámosle la curación (absolución sacramental). Vayamos al sacerdote, que levanta la Victima sagrada, y digamos con él: “Danos, Señor, aumento de fe, de esperanza y caridad; y, para que merezcamos alcanzar tus promesas, haznos amar tus mandamientos”.

Seamos pues agradecidos a los beneficios recibidos del Señor.

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