29/05/2026
🔴⚪️GRACIAS ROCÍO
La emoción y el cansancio bendito que quedan impregnados en el cuerpo y en el alma después de una Romería.
Ese momento en el que el Simpecado entra de nuevo en la Iglesia de San Pedro y San Pablo, cruzando el umbral de su capilla tras haber derramado tanto Rocío de gracia, es indescriptible. Es el broche de oro a días de polvo, camino, cante y fe compartida, pero también es el inicio de una bendita normalidad: volver a ser el faro cotidiano que guía a todos los rocieros de Granada.
Qué momentos tan hermosos y llenos de rocío se han vivido. Al final, la Romería también es eso: Hermandad con mayúsculas, tender puentes y encontrarse en el cariño de un barrio como El Realejo que se volcó al paso del Simpecado.
Es de bien nacidos ser agradecidos, y ese reconocimiento a la Hermandad de la Humildad y Soledad de Nuestra Señora y a la Orden Dominica honra la grandiosa acogida que nos brindaron en Santo Domingo. El Realejo entero demostró su alma rociera, y gestos como el recibimiento de la Hermandad del Nazareno o los rezos cantados por el Coro del Realejo son los que se quedan grabados en la memoria y en el corazón para todo el año. Agradecimiento extensible a todas las hermandades del barrio por esa generosidad recíproca entre las corporaciones de penitencia y la de gloria es lo que hace grande a la Granada cofrade y rociera
El eco de los tamboriles y los vítores todavía se sienten en el aire, pero ahora toca el reposo, la oración íntima y dar gracias por todo lo vivido en el camino. ¡Viva la Virgen del Rocío!