24/01/2023
El pasado fin de semana tuvimos la tradicional bendición de animales en nuestros pueblos de Albalat dels Tarongers y Estivella con motivo de la festividad de san Antonio abad.
Este santo, a raíz de la proclamación de la Palabra de Dios, sintió una llamada muy fuerte a abandonar todas las riquezas que poseía, para consagrar todo su tiempo y fuerzas a Dios. Esto le liberó de las ataduras que esas riquezas le generaban. La riqueza no es mala en sí misma, pero el corazón humano, que es muy débil, ha sido creado para la eternidad, y las riquezas pueden llevar a la falsa ilusión de confundir la eternidad con un puñado de dinero.
Esta fue la Palabra que cambió la vida de San Antonio para siempre: "Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme" (Marcos 10,21). Toda una llamada de Dios para nosotros a abandonar igualmente todo lo que nos hace "perder el norte", la eternidad por lo que no lo es.
Y es patrono de los animales, por dos razones. Primero, porque al retirarse a un lugar solitario, tuvo una gracia particular de contemplar la Belleza, Verdad y Bondad de Dios a través de la naturaleza, por tanto, también a través de los animales. Y segundo, porque combatía ferozmente por amor y con el amor de Dios contra el Maligno, quien se le presentaba puntualmente en formas de animales.
Pincha aquí para saber qué dice la Iglesia sobre los animales (nn. 2415-2418) 👉👉 https://acortar.link/PTixny
San Antonio abad, que nuestra única riqueza sea Dios, que seamos deprendidos con los bienes que Él nos ha confiado administrar, que nuestro corazón esté inflamado en amor al prójimo, que podamos percibir la Misericordia de Dios en la Creación y que combatamos todo mal unidos a la Cruz de Jesucristo.
¡Rogad por nosotros!
2401 El séptimo mandamiento prohíbe tomar o retener el bien del prójimo injustamente y perjudicar de cualquier manera al prójimo en sus bienes. Prescribe la justicia y la caridad en la gestión de los bienes terrenos y de los frutos del trabajo de los hombres. Con miras al bien común exige el r...