02/04/2026
Y, una vez más, llegó el Martes Santo…
Los tambores volvieron a estremecer el aire, los nazarenos iluminaron nuestro caminar, las bandas pusieron alma y compás a cada paso, y los costaleros, con orgullo, fe y sentimiento, alzaron a Nuestro Padre Jesús de la Caída y a María Santísima del Rosario por las calles ilicitanas.
Fue una noche de emociones contenidas, de miradas cómplices bajo los capirotes, de promesas susurradas y corazones latiendo al unísono. Una noche donde la devoción se hizo presente en cada rincón, en cada marcha, en cada levantá.
Desde estas líneas, nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas y colectivos que hacen posible este sueño: banda de tambores, alets, insignias, nazarenos, costaleros, bandas de música, capataces… y a todos los que nos acompañasteis y arropasteis en nuestra estación de penitencia hacia la Insigne Basílica de Santa María.
Hoy nos quedan los recuerdos imborrables, la emoción aún latente y las promesas que guardamos en lo más profundo del alma.
Y mientras el eco aún se escucha, ya comenzamos a soñar… con el próximo Martes Santo.