11/09/2026
NO DEJES DE VISITAR A NUESTROS ANCIANOS
“Visitar a nuestros ancianos de la Iglesia es una gran bendición para ellos y también para nosotros.”
Muchas veces ponemos toda nuestra atención en los jóvenes, en los niños y en las nuevas generaciones, y eso es bueno. Pero no debemos olvidar a nuestros ancianos, porque ellos llevan consigo una riqueza que no se puede comprar: años de experiencia caminando con Dios, pruebas superadas, lágrimas derramadas, oraciones contestadas y una fidelidad que muchas veces habla más fuerte que las palabras.
Hay hermanos mayores que quizá ya no pueden hacer lo que hacían antes, pero todavía pueden enseñarnos algo muy importante: cómo permanecer fieles a Dios hasta el final.
La Biblia nos dice:
“Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia.”
Salmos 92:14-15
Qué hermoso es saber que la edad no significa que una persona haya dejado de ser útil para Dios. Mientras haya vida, hay testimonio, hay oración y hay fruto.
Nuestros ancianos nos enseñan con su ejemplo. Algunos quizá no tengan muchas fuerzas para predicar en las calles, pero pueden orar. Otros quizá ya no puedan participar como antes en todas las actividades, pero su fidelidad durante tantos años es un sermón vivo delante de nosotros.
La Palabra de Dios también nos enseña a honrar a nuestros mayores:
“Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová.”
Levítico 19:32
Visitar a un anciano no es perder el tiempo; es sembrar amor. Una llamada, una visita, un abrazo, sentarnos a escuchar sus historias o simplemente acompañarlos puede significar muchísimo para alguien que quizá pasa muchos momentos en soledad.
Y cuando visitamos a nuestros hermanos mayores, nosotros también recibimos una bendición. Podemos escuchar cómo Dios los sostuvo en momentos difíciles, cómo respondieron a sus oraciones y cómo permanecieron firmes cuando las circunstancias les decían que abandonaran.
La Biblia dice:
“La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la hermosura de los ancianos es su vejez.”
Proverbios 20:29
Iglesia, no olvidemos a nuestros ancianos. Ellos son parte del cuerpo de Cristo. No son una generación que quedó atrás; son hermanos que todavía tienen mucho que aportar.
Y la Escritura nos recuerda:
“No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos.”
1 Timoteo 5:1
Hoy quiero animarte: visita a tus ancianos, llámalos, ora con ellos, escúchalos y diles cuánto los amas. Quizá pienses que tú vas a llevarles una bendición, pero cuando regreses a casa descubrirás que Dios también te bendijo a través de ellos.
Porque una iglesia que cuida a sus ancianos está honrando su historia, fortaleciendo su presente y preparando con amor a las nuevas generaciones.
No dejes de visitar a tus ancianos de la iglesia.
Un día nosotros también necesitaremos que alguien nos visite, nos abrace y nos recuerde que seguimos siendo importantes en la familia de Dios.
¡Honremos a nuestros mayores, aprendamos de su fidelidad y caminemos juntos hasta llegar a la presencia de nuestro Señor Jesucristo!
IGLESIA EVANGELICA EFESIOS 4:12 INTERNACIONAL: JESÚS ES SALVACIÓN.
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