31/03/2021
En este año, la imagen del Cristo del Descendimiento supone la representación más absoluta de lo que vive el conjunto de la humanidad.
Es, por un lado, la imagen de la tristeza por la pérdida de seres queridos. Pero, por otro, la imagen de la esperanza y del fin del sufrimiento.
Jesús nos enseñó que, a pesar del dolor irreparable, la muerte no es el final. Y hoy el mundo se enfrenta a su particular Descendimiento de la Cruz.
Aprendamos a afrontar el futuro con esperanza y fortaleza, porque Dios estará a nuestro lado.
Hoy, Miércoles Santo, de nuevo las circunstancias impiden que la Cofradía del Descendimiento recorra las calles de Ejea e inunde con el estremecedor sonido de sus bombos y tambores los corazones de los ejeanos. Pero no impidamos que la imagen del Cristo del Descendimiento alcance lo más profundo de nuestro ser y nos llene de esperanza, optimismo y Fe.
Solo así seremos capaces de afrontar cualquier contingencia y de entender verdaderamente que la muerte no es el final; tampoco la de nuestros Hermanos que nos han dejado antes de lo egoístamente deseable, pues su recuerdo perdurará en nuestro interior.