07/11/2025
Con profundo pesar comunicamos que, por decisión del párroco, el grupo Ohana Belmonte queda disuelto, concluyendo así su camino dentro de la parroquia que lo vio nacer y crecer.
Recibimos esta noticia con tristeza y dolor, porque Ohana no ha sido solo un grupo, sino una familia que ha marcado la vida de muchos jóvenes, adultos y familias.
Aquí aprendimos a rezar, a servir, a compartir la fe y a descubrir que Dios nos ama sin medida.
Aquí muchos encontraron su lugar, su vocación y su camino dentro de la Iglesia.
Por eso, cuesta aceptar que este proyecto llegue a su fin.
Sin embargo, queremos mirar atrás con gratitud inmensa: por cada encuentro, cada oración, cada gesto de entrega y cada sonrisa compartida.
Han sido años llenos de vida, de amistad y de Evangelio vivido con alegría y verdad.
Damos gracias a todos los que habéis formado parte de esta historia:
a los jóvenes, por su entusiasmo y su fe;
a las familias, por su confianza;
y a quienes, con generosidad y cariño, habéis hecho posible que Ohana fuera un hogar donde Dios habitó.
Agradecemos también a la parroquia que nos acogió durante este tiempo, porque en ella descubrimos el valor de la comunidad y aprendimos que la Iglesia es más grande que nosotros, aunque hoy, inevitablemente, nos duela esta despedida.
Sabemos que Ohana fue y seguirá siendo un don.
Porque nuestra identidad no depende de un lugar ni de una estructura, sino del amor que nos une en Cristo.
Ese amor nos mantiene en pie, nos sostiene y nos impulsa a seguir viviendo el Evangelio, sirviendo amando y amando sirviendo, con la certeza de que nada ni nadie podrá borrar lo que Dios ha hecho en nosotros.
No es un adiós: es un hasta siempre,
con la esperanza de que lo que nació del Espíritu seguirá dando fruto, allá donde cada uno esté.