08/09/2026
ORACIÓN DE LA NOCHE
8 de septiembre — Natividad de la Bienaventurada Virgen María
Santa María de la Estrella, Madre y Patrona de Coria del Río
Cae la noche, Madre,
sobre este día que ha sido tan tuyo.
Se apagan poco a poco las luces,
callan las calles,
descansa nuestro pueblo
y queda encendida, en lo más profundo del alma,
una Estrella.
Tú, María.
Hoy hemos celebrado tu nacimiento.
Hoy la Iglesia se ha alegrado porque naciste tú,
la mujer sencilla de Nazaret,
la pequeña escogida por Dios
para que por tu «sí»
entrara la Salvación en nuestra historia.
Y esta noche, cuando termina tu fiesta,
no queremos pedirte demasiado.
Queremos solamente quedarnos contigo.
Mirarte.
Darte gracias.
Y decirte, como tantas generaciones antes que nosotros:
Santa María de la Estrella,
Madre nuestra,
quédate con nosotros.
Desde hace siglos has contemplado
la vida de este pueblo
junto al Guadalquivir.
Has visto pasar generaciones,
has escuchado plegarias dichas entre lágrimas,
promesas pronunciadas en silencio,
acciones de gracias,
dolores que nadie conocía,
esperanzas que parecían perdidas.
Y siempre permaneciste.
Estrella en la noche.
Madre en el camino.
Puerta abierta hacia Cristo.
Esta noche ponemos ante ti
todo cuanto hemos vivido durante este día:
la Eucaristía celebrada,
las oraciones pronunciadas,
las flores ofrecidas,
las miradas dirigidas hacia ti,
los recuerdos de quienes ya partieron
y la alegría de quienes siguen caminando.
Recíbelo todo, Madre.
También nuestras pobrezas.
Porque sabemos que la mejor ofrenda
que podemos dejar esta noche a tus pies
no son nuestras palabras,
sino nuestro corazón.
Un corazón que necesita ser nuevamente conquistado por Dios.
Reconquístenos, Madre.
Reconquista nuestras indiferencias con tu ternura,
nuestros orgullos con tu humildad,
nuestros cansancios con tu esperanza,
nuestros miedos con tu confianza.
Enséñanos nuevamente a decir:
«Hágase».
Que ese «sí» que un día pronunciaste
siga resonando en nuestras familias,
en nuestros jóvenes,
en nuestros mayores,
en nuestros enfermos,
en nuestras hermandades,
en nuestra comunidad parroquial.
Que sepamos recoger el testigo
de quienes nos enseñaron a amarte
y transmitirlo a quienes vienen detrás.
Que la tradición recibida
no sea solamente memoria del pasado,
sino Evangelio vivo para el mañana.
Y cuando esta noche
el silencio cubra definitivamente nuestras casas,
cuando nuestros ojos se cierren
y dejemos descansar las preocupaciones del día,
permanece tú despierta, Madre.
Estrella sobre Coria.
Estrella junto al Guadalquivir.
Estrella sobre nuestras casas.
Estrella sobre nuestros enfermos.
Estrella sobre quienes esta noche están solos.
Estrella sobre quienes necesitan encontrar nuevamente el camino.
Y si alguna vez la noche se hace demasiado oscura,
haz que levantemos los ojos.
Porque mientras brille una Estrella
siempre habrá un camino hacia Cristo.
Esta noche termina tu fiesta, Madre,
pero no termina nuestra confianza.
Mañana volverá la vida cotidiana,
volverán las obligaciones,
los trabajos, las preocupaciones
y la pequeña fidelidad de cada día.
Ven con nosotros.
Enséñanos a llevar a Cristo
como tú lo llevaste.
A servir como tú serviste.
A creer como tú creíste.
A esperar como tú esperaste.
A amar como tú amaste.
Y ahora, Madre,
cuando Coria comienza a dormir,
déjanos descansar bajo tu mirada.
Que la última palabra de este día
sea tu nombre.
Que nuestro último pensamiento
sea para tu Hijo.
Y que nuestra última oración
nazca sencilla del corazón:
Santa María de la Estrella,
Madre y Patrona nuestra,
cuando llegue la noche, sé nuestra luz;
cuando dudemos, señala el camino;
cuando caigamos, danos tu mano;
cuando tengamos miedo, llévanos a Jesús.
Bajo tu manto dejamos esta noche
nuestra vida,
nuestra parroquia
y nuestro pueblo.
Y mientras el Guadalquivir sigue su curso
y las luces se van apagando,
tú quédate encendida, Madre.
Estrella nuestra.
Estrella de Coria.
Estrella que anuncia a Cristo.
Buenas noches, Madre.
Hasta mañana.
Santa María de la Estrella,
ruega por nosotros.
Amén.
Buenas noches a todos y mi bendición. +Antonio Santos pbro.