Parroquia Santa Maria de la Estrella de Coria Del Río

Parroquia Santa Maria de la Estrella de Coria Del Río Comunidad de fe y vida.

10/06/2026
10/06/2026

Buenos días nos dé el Señor. Sean buenos y santos. Tercer día de Triduo al Sagrado Corazón de Jesús. Exposición del Santísimo a las 20h y Santa misa a las 21h. Sagrado Corazón de Jesús en vos confío.
Que este pueblo sepa que tú eres Dios y que has convertido sus corazones.

Lectura del primer libro de los Reyes.

EN aquellos días, el rey Ajab dio una orden entre todos los hijos de Israel y reunió a los profetas de Baal en el monte Carmelo.
Elías se acercó a todo el pueblo y dijo:
«¿Hasta cuándo vais a estar cojeando sobre dos muletas? Si el Señor es Dios, seguidlo; si lo es Baal, seguid a Baal».
El pueblo no respondió palabra. Elías continuó:
«Quedo yo solo como profeta del Señor, mientras que son cuatrocientos cincuenta los profetas de Baal. Que nos den dos novillos; que ellos elijan uno, lo descuarticen y lo coloquen sobre la leña, pero sin encender el fuego. Yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña, también sin encender el fuego. Vosotros clamaréis invocando el nombre de vuestro dios y yo clamaré invocando el nombre del Señor. Y el dios que responda por el fuego, ese es Dios».
Todo el pueblo acató:
«¡Está bien lo que propones!».
Elías se dirigió a los profetas de Baal:
«Elegid un novillo y preparadlo vosotros primero, pues sois más numerosos. Clamad invocando el nombre de vuestro dios, pero no pongáis fuego».
Tomaron el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo:
«¡Baal, respóndenos!».
Mas no hubo voz ni respuesta. Brincaban en torno al altar que habían hecho.
A mediodía, Elías se puso a burlarse de ellos:
«Gritad con voz más fuerte, porque él es dios, pero tendrá algún negocio, le habrá ocurrido algo, estará de camino; tal vez esté dormido y despertará!».
Entonces gritaron con voz más fuerte, haciéndose incisiones con cuchillos y lancetas hasta chorrear sangre por sus cuerpos según su costumbre.
Pasado el mediodía, entraron en trance hasta la hora de presentar las ofrendas, pero no hubo voz, no hubo quien escuchara ni quien respondiese.
Elías dijo a todo el pueblo:
«Acercaos a mí», y todo el pueblo se acercó a él. Entonces se puso a restaurar el altar del Señor, que había sido demolido. Tomó Elías doce piedras según el número de tribus de los hijos de Jacob, al que se había dirigido esta palabra del Señor:
«Tu nombre será Israel».
Erigió con las piedras un altar al nombre del Señor e hizo alrededor una zanja de una capacidad de un par de arrobas de semilla. Luego dispuso leña, descuartizó el novillo y lo colocó encima.
«Llenad de agua cuatro tinajas y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña», ordenó y así lo hicieron.
Pidió:
«Hacedlo por segunda vez»; y por segunda vez lo hicieron.
«Hacedlo por tercera vez» y una tercera vez lo hicieron.
Corrió el agua alrededor del altar, e incluso la zanja se llenó a rebosar.
A la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y comenzó a decir:
«Señor, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel, que se reconozca hoy que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu servidor y que por orden tuya he obrado todas estas cosas. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, Señor, eres Dios y que has convertido sus corazones».
Cayó el fuego del Señor que devoró el holocausto y la leña, lamiendo el agua de las zanjas.
Todo el pueblo lo vio y cayeron rostro en tierra, exclamando:
«¡El Señor es Dios. El Señor es Dios!».

Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
SALMO RESPONSORIAL
Sal 15.

R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios». R/.

Se multiplican las desgracias
de quienes van tras dioses extraños;
yo no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios. R/.
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.
Aclamación antes del Evangelio
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Aleluya, aleluya, aleluya.
Dios mío, instrúyeme en tus sendas,
haz que camine con lealtad.
Aleluya, aleluya, aleluya.

Evangelio
EVANGELIO
Mt 5, 17-19.

No he venido a abolir, sino a dar plenitud.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas:
no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Palabra del Señor.

La voz del profeta
El Libro de los Reyes nos narra hoy el episodio de la confrontación entre los profetas de baal y el profeta Elías. Que oportuno es hacer memoria de los tiempos pasados para que nos ayuden a afrontar los desafíos del tiempo actual en que vivimos. Más allá de los elementos anecdótico y espectaculares que nos brinda el relato sería oportuno preguntarnos ¿qué está en juego en este hecho que se nos recuerda?¿Qué dice a la realidad en que vivimos?

Creo que un elemento que deberíamos tener en cuenta es quienes son parte de esta confrontación: por un lado Elías, el profeta, su nombre “Eli-yahu, significa”: “Mi Dios es Yahvé”. Elías es la figura referente al pensar en el ideal de profeta; Él quiere presentarnos con sus palabras y acciones al verdadero Dios y no está dispuesto a permitir que se adulteren los valores esenciales de la fe y de la vida. Frente a Elías los profetas de baal, el dios cananeo, su nombre significa: “señor”. Baal es presentado siempre como un ídolo. El ídolo no tiene consistencia sino que es apariencia. Nos muestra algo ficticio que no es real. Nos ilusiona poniendo en lugar de lo trascendente realidades que no lo son. Muchas veces en nuestro hoy somos bombardeados por esta realidad idolátrica que nos deja el sabor amargo de la desilusión cuando ponemos en ella nuestras expectativas.

Tal vez sea oportuno recordar las palabras del cardenal Carlo María Martini: «Nosotros somos creyentes, pero estamos siempre tentados de caer en la idolatría; la figura de Elías nos ayuda a desenmascararlos ídolos que nos tientan tanto más cuanto nuestro esfuerzo por adorar al Dios verdadero intenta hacerse mis sutil, puro; quisiera ser más auténtico. Idolatría no es simplemente la adoración del becerro de oro, en el que reconocemos una forma antigua ya superada, sino toda forma de culto hacia realidades que no son Dios y que intentan, solapadamente, colocarse en su sitio. Realidades, incluso camufladas de divinas, de espirituales, de religiosas».



¿Cuáles son hoy nuestros ídolos? ¿Qué propuestas sociales y culturales pretenden ocupar el lugar de “dios” de nuestra existencia? Que necesaria es la voz del profeta que nos ayude a no confundir las opciones y nos permita discernir los caminos que nos lleven a los valores del Dios revelado por Jesús.

He venido a dar plenitud
Por medio de las bienaventuranzas el Señor, como buen maestro, quiere ayudarnos a dar plenitud en nosotros el sueño de Dios para esta realidad.

Jesús busca que podamos ser fieles al proyecto de Dios desde la perspectiva del Reino. Por eso nos impulsa a crecer y madurar en la fe. A no quedarnos en un mero cumplimiento sino a vivir en plenitud lo que creemos. A encarnar en nuestra humilde realidad cotidiana el amor de Dios.

Estamos llamados a ser libres para desarrollar nuestras potencialidades y capacidades poniéndolas al servicio de los demás alcanzando así la felicidad. Hoy no solo cuentan nuestras ideas y acciones sino sobre todo nuestras actitudes. Como dice la Escritura: « Este precepto que yo te mando hoy no excede tus fuerzas, ni es inalcanzable... El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que lo cumplas.» (Dt 30,11.14)

Jesús nos invita a vivir una fe para la vida. «Una fe que sea capaz de iluminar al mundo dándole sentido y asegurándole que es posible que el hombre deje de ser enemigo del hombre para convertirse en hermano, en alguien en quien se puede confiar, al que se le puede llamar en los momentos de apuro y en los de alegría porque siempre lo encontraremos dispuesto a escuchar, a comprender y a compartir. Es el Evangelio de hoy un auténtico reto para los cristianos. Pero, no lo olvidemos, estamos llamados a aceptar ese reto.»
Mi bendición a todos, Antonio Santos pbro.

09/06/2026

Señor mío y Dios mío, hoy como cada día me recuerdas… NO TEMAS. Hoy la noche desciende suavemente sobre mi vida, y en el silencio de esta hora quiero presentarme ante Ti con el corazón desnudo, sin máscaras ni excusas, tal como soy. Vengo cansado de la jornada, con mis alegrías y mis heridas, con mis aciertos y mis pobrezas, buscando refugio en tu presencia que nunca abandona.

Hoy tu Palabra me ha llevado hasta aquella humilde viuda de Sarepta, una mujer que apenas tenía un puñado de harina y unas gotas de aceite. Todo parecía insuficiente. Todo parecía destinado a agotarse. Sin embargo, cuando el profeta le pidió pan, ella abrió sus manos y puso a tu disposición lo poco que poseía. No entregó lo que le sobraba; entregó lo que necesitaba. No ofreció abundancia; ofreció confianza.

Y esta noche, Señor, descubro que muchas veces yo también me siento así: con pocas fuerzas, con escasos recursos espirituales, con una fe que a veces parece tan pequeña como aquel puñado de harina. Pero Tú no me pides grandezas imposibles; me pides que ponga en tus manos lo poco que tengo, para que tu gracia lo transforme en abundancia.

Por eso, Padre bueno, te entrego mi pobreza. Te entrego mis cansancios, mis preocupaciones, mis limitaciones y mis miedos. Te entrego aquello que considero insuficiente. Haz que aprenda a confiar en que tus planes son más grandes que mis cálculos y que tu providencia supera siempre mis seguridades humanas.

También hoy me has recordado en el Evangelio que estoy llamado a ser luz. Una luz que no se esconde, una luz que no vive para sí misma, una luz que refleja tu presencia en medio del mundo.

Señor Jesús, cuántas veces he dejado que el miedo, la comodidad o el desánimo cubran la lámpara de mi alma. Cuántas veces he preferido permanecer oculto antes que dar testimonio de Ti. Perdóname por las ocasiones en que mis palabras no transmitieron tu amor y mis obras no reflejaron tu Evangelio.

Hazme comprender que la luz no es mía. Tú eres la Luz verdadera. Yo solamente soy una pequeña lámpara encendida por tu Espíritu. Que nunca busque mi propia gloria, sino que quienes me encuentren puedan descubrir, a través de mi vida, la belleza de tu rostro y la ternura de tu misericordia.

En esta noche, Señor, quiero pedirte la gracia de la viuda de Sarepta: un corazón desprendido y confiado. Y quiero pedirte también la gracia de los discípulos: ser luz humilde, constante y fiel en medio de las oscuridades de nuestro tiempo.

Que cuando la escasez visite mi vida, recuerde que Tú eres el Dios que multiplica la harina y el aceite. Que cuando las sombras me rodeen, recuerde que ninguna oscuridad puede vencer la luz que procede de Ti.

No temas…

Recibe, Señor, todo lo que soy y todo lo que tengo. Aunque sea pequeño, aunque sea pobre, aunque parezca insuficiente, lo pongo en tus manos. Haz de mi vida una ofrenda para tu Reino y una lámpara encendida para mis hermanos.

Y ahora, mientras el sueño se acerca, deposito mi alma en tu Corazón. Quédate junto a mí durante la noche. Bendice a mi familia, protege a quienes sufren, consuela a los enfermos, fortalece a los que han perdido la esperanza y concede la paz a las almas de nuestros difuntos.

No temas…

Que mañana pueda despertar nuevamente bajo tu mirada, con la misma confianza de la viuda y con el mismo deseo de iluminar el mundo con tu amor.
Buenas noches, que el Señor te bendiga, +Antonio Santos pbro.

08/06/2026

Señor Jesús,
la noche ha llegado y el silencio va cubriendo poco a poco los caminos de este día. Ante Ti me presento con las manos vacías y el corazón abierto, como aquel peregrino que, al caer la tarde, buscaba la luz de una casa en medio del campo.

En su camino encontró primero a los pobres de espíritu, que no presumían de nada porque sabían que todo lo recibían de Dios. Y ellos le dijeron: «No temas, porque el Reino de los Cielos ya comienza en quienes confían más en el Señor que en sus propias fuerzas».

Más adelante encontró a los que lloran. Sus lágrimas no eran de desesperación, sino semillas regadas con esperanza. Y comprendió que Tú mismo las recogías una a una para convertirlas en consuelo.

Después se acercó a los mansos, que caminaban sin violencia y sin orgullo. Parecían débiles a los ojos del mundo, pero poseían una fortaleza serena, como la tierra que espera pacientemente la lluvia para dar fruto.

Al continuar, halló a quienes tienen hambre y sed de justicia. No buscaban honores ni riquezas; buscaban solamente que reinara la verdad y el amor. Y en sus ojos brillaba la promesa de que serían saciados por Ti.

Llegó luego a una casa donde vivían los misericordiosos. Allí nadie era juzgado con dureza, porque todos recordaban cuánto les había perdonado Dios. Y aquella misericordia llenaba el lugar de una paz profunda.

Más adelante encontró a los limpios de corazón. Su mirada era transparente, sin engaño ni doblez. Y el peregrino comprendió que quien vive así ya empieza a contemplar el rostro de Dios incluso en las cosas sencillas.

En un cruce de caminos vio a los que trabajan por la paz. Unían a los que estaban divididos, consolaban a los heridos y sembraban reconciliación donde otros sembraban discordia. Entonces entendió por qué son llamados hijos de Dios.

Cuando la noche se hizo más oscura, encontró a los perseguidos por causa de la justicia. Habían sufrido incomprensiones y rechazos, pero permanecían firmes en el bien. Y una luz del cielo parecía acompañarlos, recordándoles que el Reino les pertenece.

Por último, halló a quienes habían sido insultados, criticados y rechazados por seguirte a Ti. Lejos de rendirse, levantaban la mirada con alegría, porque sabían que su recompensa estaba junto al Padre.

Y el peregrino comprendió entonces que todos aquellos rostros eran reflejos del tuyo, Señor; que las Bienaventuranzas no eran solamente palabras pronunciadas en una montaña, sino caminos para llegar a tu Corazón.

Por eso, esta noche te pido:

Hazme pobre de espíritu cuando me crea autosuficiente.
Consuélame en mis lágrimas y enséñame a consolar.
Dame la mansedumbre que vence sin herir.
Aumenta mi hambre y sed de justicia.
Hazme misericordioso con todos.
Purifica mi corazón para que pueda verte.
Conviérteme en sembrador de paz.
Sostenme cuando tenga que sufrir por hacer el bien.
Y si alguna vez soy rechazado por seguirte, que no pierda la alegría de saber que camino contigo.

Que, al cerrar los ojos esta noche, pueda descansar bajo la sombra de tus Bienaventuranzas y despertar mañana con el deseo de vivirlas una vez más.
Mi bendición a todos, Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío, +Antonio Santos pbro.

Alaba, alma mía, a tu Salvador; alaba a tu guía y pastor con himnos y cánticos.Pregona su gloria cuanto puedas, porque é...
07/06/2026

Alaba, alma mía, a tu Salvador;
alaba a tu guía y pastor
con himnos y cánticos.

Pregona su gloria cuanto puedas,
porque él está sobre toda alabanza,
y jamás podrás alabarle lo bastante.

El tema especial de nuestros loores
es hoy el pan vivo
y que da vida.

El cual se dio en la mesa de la sagrada cena
al grupo de los doce apóstoles
sin género de duda.

Sea, pues, llena, sea sonora,
sea alegre, sea pura
la alabanza de nuestra alma.

Pues celebramos el solemne día
en que fue instituido
este divino banquete.

En esta mesa del nuevo rey,
la pascua nueva de la nueva ley
pone fin a la pascua antigua.

Lo viejo cede ante lo nuevo,
la sombra ante la realidad,
y la luz ahuyenta la noche.

Lo que Jesucristo hizo en la cena,
mandó que se haga
en memoria suya.

Instruidos con sus santos mandatos,
consagramos el pan y el vino,
en sacrificio de salvación.

Es dogma que se da a los cristianos,
que el pan se convierte en carne,
y el vino en sangre.

Lo que no comprendes y no ves,
una fe viva lo atestigua,
fuera de todo el orden de la naturaleza.

Bajo diversas especies,
que son accidentes y no sustancia,
están ocultos los dones más preciados.

Su Carne es alimento y su Sangre bebida;
mas Cristo está todo entero
bajo cada especie.

Quien lo recibe no lo rompe,
no lo quebranta ni lo desmembra;
recíbese todo entero.

Recíbelo uno, recíbenlo mil;
y aquel lo toma tanto como estos,
pues no se consume al ser tomado.

Recíbenlo buenos y malos;
mas con suerte desigual
de vida o de muerte.

Es muerte para los malos,
y vida para los buenos;
mira cómo un mismo alimento
produce efectos tan diversos.

Cuando se divida el Sacramento,
no vaciles, sino recuerda
que Jesucristo tan entero
está en cada parte como antes en el todo.

No se parte la sustancia,
se rompe solo la señal;
ni el ser ni el tamaño
se reducen de Cristo presente.

He aquí el pan de los ángeles,
hecho viático nuestro;
verdadero pan de los hijos,
no lo echemos a los perros.

Figuras lo representaron:
Isaac fue sacrificado;
el cordero pascual, inmolado;
el maná nutrió a nuestros padres.

Buen Pastor, Pan verdadero,
¡oh, Jesús!, ten piedad.
Apaciéntanos y protégenos;
haz que veamos los bienes
en la tierra de los vivientes.

Tú, que todo lo sabes y puedes,
que nos apacientas aquí siendo aún mortales,
haznos allí tus comensales,
coherederos y compañeros
de los santos ciudadanos.

Buenas noches, que el Señor te bendiga, +Antonio Santos pbro.

07/06/2026
07/06/2026
07/06/2026

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