17/05/2026
𝐑𝐄𝐅𝐋𝐄𝐗𝐈𝐎́𝐍 𝐃𝐄 𝐋𝐀𝐒 𝐋𝐄𝐂𝐓𝐔𝐑𝐀𝐒 𝐃𝐄𝐋 𝐕𝐈𝐈 𝐃𝐎𝐌𝐈𝐍𝐆𝐎 𝐃𝐄 𝐏𝐀𝐒𝐂𝐔𝐀. 𝐒𝐎𝐋𝐄𝐌𝐍𝐈𝐃𝐀𝐃 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐀𝐒𝐂𝐄𝐍𝐒𝐈𝐎́𝐍 𝐃𝐄𝐋 𝐒𝐄𝐍̃𝐎𝐑 𝟏𝟕 𝐃𝐄 𝐌𝐀𝐘𝐎 𝐃𝐄 𝟐𝟎𝟐𝟔
Cuando se cumplen 40 días desde la Resurrección, celebramos la elevación del Señor al cielo, que se produce en presencia de los discípulos. Asciende para llegar a la presencia del Padre hasta que venga con gloria a juzgar a vivos y mu***os.
Con la victoria de la Ascensión al cielo, nos deja la promesa de ser sus testigos con la venida del Espíritu Santo, en la festividad de Pentecostés el domingo que viene.
En la lectura de los Hechos de los Apóstoles, Lucas que es su autor, nos lleva a que debemos abrirnos al Espíritu como la promesa que se nos ha dado:
Recibiremos la fuerza del Espíritu, que nos acompañará por siempre. Con ello nos llama a la acción, el mensaje de Cristo no debe caer en s**o roto. Debemos salir del momento glorioso de la Pascua, para afrontar la tarea de evangelizar.
La lectura a los efesios, San Pablo con su oración, nos desea que obtengamos sabiduría para conocer al Espíritu, para que nuestro interior sea iluminado y comprendamos la esperanza cristiana del poder divino. El Espíritu de sabiduría, es don de Dios, porque la sabiduría no es un saber humano, sino una experiencia divina.
El evangelio de san Mateo nos resalta, que es el momento de los discípulos y, por consiguiente el momento de todos y cada uno de nosotros, que tenemos el deber de llevar el evangelio, allí donde se necesite, porque para eso hemos se nos ha otorgado el poder de comunicar la palabra y las obras de Señor.
Porque para eso el Señor nos dio la promesa, de esta junto a nosotros siempre.
𝐏𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫𝐚 𝐋𝐞𝐜𝐭𝐮𝐫𝐚
𝐋𝐞𝐜𝐭𝐮𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐥𝐢𝐛𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐇𝐞𝐜𝐡𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐩𝐨́𝐬𝐭𝐨𝐥𝐞𝐬 (𝟏,𝟏-𝟏𝟏):
EN mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseno desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo. Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».
Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:
«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?».
Les dijo:
«No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el confín de la tierra”».
Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».
𝐏𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬
𝐒𝐚𝐥𝐦𝐨
𝐒𝐚𝐥 𝟒𝟔,𝟐-𝟑.𝟔-𝟕.𝟖-𝟗
R/. Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas
Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R/.
Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad;
tocad para nuestro Rey, tocad. R/.
Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R/.
𝐒𝐞𝐠𝐮𝐧𝐝𝐚 𝐋𝐞𝐜𝐭𝐮𝐫𝐚
𝐋𝐞𝐜𝐭𝐮𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐫𝐭𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐩𝐨́𝐬𝐭𝐨𝐥 𝐬𝐚𝐧 𝐏𝐚𝐛𝐥𝐨 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐄𝐟𝐞𝐬𝐢𝐨𝐬 (𝟏,𝟏𝟕-𝟐𝟑):
HERMANOS:
El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los mu***os y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro.
Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.
𝐏𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬
𝐄𝐯𝐚𝐧𝐠𝐞𝐥𝐢𝐨
𝐂𝐨𝐧𝐜𝐥𝐮𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐬𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐞𝐯𝐚𝐧𝐠𝐞𝐥𝐢𝐨 𝐬𝐞𝐠𝐮́𝐧 𝐬𝐚𝐧 𝐌𝐚𝐭𝐞𝐨 (𝟐𝟖,𝟏𝟔-𝟐𝟎):
EN aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».
𝐏𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐒𝐞𝐧̃𝐨𝐫