09/08/2026
𝐄𝐋 𝐂𝐎𝐌𝐄𝐍𝐓𝐀𝐑𝐈𝐎 𝐁𝐈́𝐁𝐋𝐈𝐂𝐎 𝐃𝐄𝐋 𝐃𝐎𝐌𝐈𝐍𝐆𝐎
La barca va lejos de la costa, el viento sopla en contra y las olas la sacuden. En medio de la oscuridad aparece Jesús caminando sobre el mar, y los discípulos, mu**tos de miedo, gritan: "¡Es un fantasma!".
Entonces Pedro lanza esa frase que tanto se nos parece:
"Señor, si eres Tú, mándame ir hacia Ti andando sobre el agua."
Fijemonos bien: hay un "si eres Tú" escondido ahí. Y ese pequeño "si" nos retrata de cuerpo entero. Porque cuando llegan las tormentas de la vida, la enfermedad, la pérdida, la angustia por alguien que amamos, tendemos a hacer lo mismo, poner a Dios a prueba. "Si de verdad no eres un fantasma, si de verdad estás ahí, que se cumpla lo que necesito. Demuéstramelo."
Le pedimos una señal, un milagro a la medida, una prueba que calme nuestra desconfianza antes de atrevernos a confiar.
Pero la fe no resiste la prueba. La fe no funciona a base de exigencias ni de condiciones. No es un trato, "si Tú cumples, yo creo". La fe es soltar el "si", bajar de la barca y caminar con los ojos puestos en Él.
Y aquí está lo hermoso del Evangelio. Pedro sí camina… mientras mira a Jesús. Solo empieza a hundirse cuando aparta la vista y se fija en el viento y en las olas. Muchas veces la tormenta más peligrosa no es la de afuera, sino la que llevamos dentro.
Pero cuando grita "¡Señor, sálvame!", Jesús extiende enseguida la mano. No nos deja hundirnos un poco más para darnos una lección. Nos sostiene al instante.
Esa es la diferencia entre probar a Dios y confiar en ÉL.
El que lo prueba, se hunde en sus propias condiciones. El que confía, se deja sostener.
Hoy Jesús te repite lo mismo que aquella noche en el lago:
"¡Ánimo, soy Yo, no tengas miedo!"
Buen domingo en el Señor hermanos