03/05/2026
CELEBRACIÓN DE LA FESTIVIDAD LITÚRGICA DE LA INVENTIO CRUCIS Y FUNCIÓN PRINCIPAL DE INSTITUTO.
Hoy, 3 de mayo, la Hermandad ha celebrado la festividad de su Titular, La Santa Cruz en Jerusalén, advocación que hace mención del hallazgo de la Cruz de Nuestro Señor en Jerusalén y símbolo de la victoria sobre la muerte.
Al ofertorio los hermanos hicieron pública Protestación de Fe Católica, proclamación de diez artículos que sintetizan los misterios de nuestra fe. Guía espiritual y doctrinal, que unifica la creencia de todos los cristianos.
De la homilía de nuestro Director Espiritual para este día “entresacamos” las siguientes reflexiones:
Celebramos hoy la Invención de la Santa Cruz (…) No es casualidad. La Cruz que hoy veneramos es la misma que llevamos en el corazón cada Madrugada y durante todo el año: la Cruz del amor que se entrega hasta el final.
En una sociedad llena de inquietudes, de cansancios, de miedos, de incertidumbres… también en nuestras propias vidas. Jesús no promete ausencia de dificultades. No promete que no haya cruces. Promete algo mucho más grande: su presencia, su camino, su verdad y su vida. «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» (…) Camino: porque la fe no es una teoría, es un modo de andar por la vida. Verdad: porque no vivimos de apariencias, sino de autenticidad evangélica. Vida: porque el cristianismo no es tristeza, es esperanza pascual.
Nuestra Hermandad, con la imagen del Santísimo Cristo del Buen Fin en su traslado al sepulcro, nos recuerda el momento en que todo parece terminado… pero en realidad todo está empezando. Cuando el cuerpo de Cristo es depositado en el sepulcro, el mundo piensa que ha vencido la muerte. Pero Dios ya está preparando la Resurrección. Eso es la Cruz: el lugar donde Dios escribe derecho en los renglones torcidos de la historia.
(…) No somos espectadores de la fe. No somos figurantes en la Iglesia. Somos piedras vivas. Y una hermandad es precisamente eso: un conjunto de piedras vivas que, unidas, forman algo mucho más grande que cada uno por separado.
No se trata solo de portar un paso, de vestir una túnica, de cumplir una tradición bonita. Se trata de que cada hermano sea una piedra viva que sostenga: la caridad, la fraternidad, el perdón, la misericordia. Porque sin eso, la madera de la Cruz se queda en madera. Con eso, la Cruz se convierte en salvación.
En la primera lectura vemos a la primera comunidad cristiana afrontando dificultades internas. Había tensiones, quejas, desigualdades.
¡Como en cualquier comunidad humana! Y los apóstoles no se desaniman. Buscan soluciones, dialogan, organizan, sirven mejor. Qué enseñanza tan actual para cualquier hermandad. La santidad no está en que no haya problemas. La santidad está en cómo los afrontamos: con espíritu de servicio, con humildad, con deseo sincero de comunión.
Hoy, al contemplar la Santa Cruz, el Señor nos vuelve a decir: «Que no tiemble vuestro corazón». No tiemble por tus pecados, porque hay perdón. No tiemble por tus cansancios, porque hay gracia. No tiemble por tus cruces, porque hay Resurrección.
Que esta celebración no sea solo memoria del hallazgo de una reliquia histórica, sino el reencuentro personal con la Cruz de Cristo, esa que cada uno lleva dentro y que, unida a la suya, se convierte en camino de luz de vida. Que nuestra hermandad siga siendo en Ceuta un testimonio visible de que la Cruz no es derrota, sino victoria del amor.
Y que al salir de aquí podamos decir con el corazón en paz: Hemos encontrado la Cruz… porque nos hemos dejado encontrar por Cristo.
Amén.
Fotos: Juan A. Soto Rodríguez. Antonio Moreno Pastor