13/06/2026
Volaron las hojas del calendario en el escenario de la vida. Pero hoy debemos trasladarnos a la Casarabonela de junio de 1996. En palabras textuales de María González, Hermana Mayor de las Servitas en aquel momento, “se hizo el cambio de imágenes, llevamos el Cristo a la Ermita del Santo Cristo en el Calvario, donde se celebró una misa al aire libre y el cura bendijo la imagen, quedó muy bonito. Al terminar, en el mismo trono, nos trajimos a la Virgen dándole un recorrido en procesión, todo ello animado con la banda de música del pueblo y bastante gente que acudió al acto. Ya tenemos Virgen, y el trono lo están haciendo. Se le hará un altar en la iglesia”.
Este hecho, propiciado por nuestro querido párroco D. Pedro Luis, aquel cura bueno y necesario que nos guiaba siempre desde el corazón, nos animó a seguir trabajando con fuerza y voluntad.
Hoy compartimos parte del pasado y una realidad. Añoramos lo que se ha dejado atrás pero apreciamos lo que hemos alcanzado. En todo principio ya está incluido el fin. Siempre es así. Como la vida misma. Y hay que alegrarse por ello. Seguiremos pensando en el futuro pero aprendiendo del pasado, con el recuerdo y la memoria de todas aquellas personas que nos precedieron.
Que la Hermandad de las Servitas siga resplandeciendo con luz propia, que los vínculos del afecto, la lealtad y la solidaridad no nos abandonen nunca.