16/06/2026
𝐍𝐔𝐄𝐒𝐓𝐑𝐀 𝐇𝐈𝐒𝐓𝐎𝐑𝐈𝐀
En la Guerra Civil, la venerada imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno fue salvada providencialmente de la quema y destrucción que grupos de exaltados llevaron a cabo en edificios religiosos de nuestro País. En aquellas circunstancias, la Iglesia de San Bartolomé había sido convertida en un economato, manteniéndose las veneradas imágenes expuestas al culto exceptuando la Virgen del Consuelo que había sido previamente salvaguardada en su domicilio, por su mayordomo, José Dorado Rico. En torno al 28 o 29 de julio, diversos exaltados asaltaron la ermita y en la Plaza del Llano amontonaron imágenes, pinturas y partes de retablos con el propósito de destruirlas como ocurrió con algunas de ellas. Podemos afirmar que la imagen del Señor de los Pescadores no tuvo que ser escondida para ser salvada, también fue sacada al Llano para destruirla pero fue providencial y heroica la intervención de Antonio Ferrera Ríos y Miguel Palomo Blanco, devotos del Señor, que aquel preciso momento, echándose la bendita imagen sobre sus hombros consiguieron apartarla del lugar donde hubiese sido destruida y llevársela a la Iglesia del Convento de San Francisco donde estuvo recibiendo la veneración de su pueblo hasta que volvió la normalidad y San Bartolomé volvió a abrirse al culto. Según testimonios orales, Nuestro Padre Jesús estuvo en un altar que se ubicaba frente a la puerta de la Iglesia del Convento.