13/06/2026
El día 12 de junio de 1937, durante la guerra civil española, las tropas sublevadas rompieron la línea defensiva del Cinturón de hierro, tras la traición a los republicanos del director de su construcción Alejandro Goicoechea, lo que permitió a los sublevados bombardear Bilbao con artillería desde ese momento. Al día siguiente comenzó la toma de la ciudad vasca.
Esta línea disuasoria estaba formada por una serie de trincheras, fortificaciones y nidos de ametralladoras, creada por Alejandro Goicoechea, conocido por ser el ingeniero que impulsó el Talgo (Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol), que revolucionó el transporte en la España de la posguerra. Pero durante la Guerra Civil también tuvo un gran protagonismo: este capitán del ejército republicano fue el encargado —junto a Pablo Murga— de llevar a cabo el sistema defensivo, conocido como el Cinturón de Hierro, ideado por el comandante Alberto Montaud y Noguerol. Esta línea disuasoria estaba formada por una serie de trincheras, fortificaciones y nidos de ametralladoras. En 1937 Alejandro Goicoechea traicionó a sus compañeros de la República y se pasó al bando de los sublevados con los planos del Cinturón de Hierro. Este hecho fue decisivo para el avance de las tropas sublevadas: el día 11 de junio los aviones italianos y alemanes comenzaron un fuerte bombardeo que debilitó las posiciones republicanas. Al día siguiente las tropas franquistas pudieron romper el Cinturón de Hierro gracias a la importante información suministrada por Goicoechea; comenzaba la Batalla de Bilbao.
Después de conseguir romper la línea defensiva de los republicanos, los sublevados comenzaron a tomar posiciones en la zona protegida. La superioridad aérea jugó un papel fundamental durante los siguientes días. Tras la captura de Artxanda, el siguiente objetivo fue el monte Pagasarri; el cerco de Bilbao quedó completado de esa forma. El lehendakari Aguirre, consciente de la inminente derrota, les pide a sus militares un último esfuerzo para realizar un contraataque que permita la huida de la población civil. Los soldados consiguen aguantar las acometidas de las tropas de Franco durante todo el día 17. Jesús María Leizola —que fue lehendakari en el exilio en la década de los 60— quedó al frente del gobierno vasco, este político del PNV se encargó de preparar la rendición de la ciudad de una forma pacífica, evitando actos violentos como el que intentaban llevar a cabo varios milicianos contra la Universidad de Deusto y la iglesia de San Nicolás. En la tarde del 19 de junio, los sublevados entraron en la ciudad de Bilbao sin resistencia alguna.