21/08/2026
"LA ROCA NO TEMBLÓ"
Llevamos varios meses donde la Tierra parece que está haciendo sus ajustes.
Los grandes terremotos han asolado recientemente Venezuela, Colombia, Japón y ahora, en menor grado, muy cerca de nosotros, en el sureste de España.
Cada uno de ellos tiene origen diferente, pero nos explican los expertos que a lo largo del año se registran miles y miles de movimientos que apenas podemos percibir, pero que los sismógrafos dan testimonio de ello.
La Biblia también deja testimonio de diferentes terremotos que sucedieron y otros que sucederán.
Uno de los más significativos tuvo lugar en la mañana de aquel tercer día cuando la roca fue removida dejando al descubierto la tumba vacía del Redentor.
Otros son anunciados al final de los tiempos, pero no será para mover una roca sino que toda la Tierra se estremecerá con el inicio de los juicios de Dios.
Cada uno de los terremotos del pasado y del presente han traído muerte, dolor, destrucción y, sobre todo, temor.
Una de las cosas que se suele poner en evidencia es la poca calidad de las construcciones y la fragilidad para soportar tales sacudidas.
Sólo aquellos edificios bien fundamentados y previsores han resistido total o parcialmente la fuerza de la naturaleza.
Siempre recuerdo aquella anécdota del náufrago que en medio del mar embravecido junto a la costa pudo sujetarse a una roca y cuando fue rescatado le preguntaron por el temor de ser arrastrado por las olas, y él contestó: "Sí, tuve miedo y temblaba, pero la roca no tembló".
Así es la vida edificada en Cristo, la roca verdadera, como aquel edificio que cuando vino la tempestad resistió porque estaba sobre un fundamento firme.
Fernando Campillo