07/06/2026
CELEBRACIÓN DE LA SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO.
CORPUS CHRISTI.
El maná fue un alimento providencial en tiempos de desierto y prueba, un alimento de vida en un contexto de peligro de muerte.
Aquel alimento providencial que alimentó a un pueblo y le hizo entender que no sólo de pan vivía, se convirtió en el alimento que es Jesús para su Iglesia. Un alimento que nos une en un sólo cuerpo, con Jesús nuestra cabeza, pues, todos comemos el mismo pan, y así es para nosotros un alimento que nos hace experimentar constantemente el fruto de su redención y que nos llegará a la vida eterna. Con esta fiesta hacemos memoria agradecida de esta presencia de Jesús resucitado en medio de nosotros. Cuando vivimos esto somos conscientes de la dignidad de toda persona humana y por eso procuramos no pasar de largo ante los que sufren.
El domingo del Corpus Christi es el día del amor, de la caridad, este año con el lema escogido y unido a la visita apostólica del Santo Padre, el papa León a nuestro país, "Alzar la mirada para encontrarse con la paz de Cristo". Si Jesús se parte y se reparte es para que, imitándolo, sepamos partir y compartir con los demás y en especial con los que más lo necesitan.
DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 6, 51-58.
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo". Disputaban los judíos entre sí: "¿Cómo puede este darnos a comer su carne?". Entonces Jesús les dijo: "En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre".
PALABRA DEL SEÑOR.
Como celebración especial de esta solemnidad, la piedad de la Iglesia nos ha transmitido la procesión, hoy, prolongación de la Eucaristía en la que el pueblo cristiano recorre solemnemente las calles con cantos y plegarias, dando así, testimonio público de fe y de piedad hacia el Santísimo.
Agradecemos muy sinceramente a todos los vecinos y vecinas que han colaborado en la preparación de los altares montados a lo largo del recorrido habitual procesional. Su dedicación, esfuerzo y generosidad contribuye y engrandece y contribuye a realzar esta solemnidad y a embellecer, cuidar y mantener nuestras calles limpias y decorosas ante el paso del Santísimo.
Asimismos al Excmo Ayuntamiento la ayuda con herramientas para adornar nuestras calles, y a toda la Corporación Municipal que han querido unirse a nosotros en esta celebración para adorar al Santísimo en la Eucaristía, ¡muchas gracias!
A los niños y niñas que han recibido al Señor Eucaristía este año, y han acompañado al Señor durante toda la procesión, ¡muchas gracias!.
A la Unión Local de Cofradías de Semana Santa y a las cofradías del Santísimo Cristo del Mármol y Nuestra Señora del Rosario, patronos de nuestro pueblo y a todos los grupos parroquiales, que, con esfuerzo y constancia, ayudan a que se realce esta gran fiesta de la Eucaristía, ¡muchas gracias!
Agradecemos, especialmente
a los padres y madres de los niños y niñas que han recibido este año la Primera Comunión, porque se han involucrado y comprometido estupendamente con el adorno de nuestras calles con un ambiente en común extraordinario, ¡Muchas gracias!
Gracias, también, a todas las personas que han acompañado y participado de esta solemnidad del Corpus, esta manifestación pública de fe hace que, con nuestro ejemplo y actitudes, seamos capaces de transmitirlas hacia los más jóvenes y niños y seamos modelos para los demás, y seamos fermento de unidad de una comunidad de hermanos todos, miembros de una misma familia.
¡Felicidades a todos y todas que habéis hecho posible que el Corpus Christi haya sido una fiesta en la que el Señor, una vez más se queda con nosotros como alimento que nos da vida y se reparte entre todos!