02/09/2026
NUESTRO PATRIMONIO | EL MANTO DE IRAOLA.
El manto de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo (conocido popularmente como «Manto de Iraola»), fue realizado por y para la Real y Venerable Archicofradía del Ecce-Homo de Cádiz, forma parte del ajuar de la hermandad y se conserva en la secretaría de la casa de hermandad.
Aunque se desconoce el autor concreto de su diseño, fue la Sra. viuda de Iraola (Doña María de los Ángeles Sáenz de Tejada y Revello) quien encargó el proyecto y los materiales en el comercio y taller Quijano y Molina, Sobrino (denominado entonces Quijano y Bustamante), cuyos regentes eran también hermanos de la corporación y ayudaron a llevarlo a buen término.
El manto fue realizado en los talleres de bordado de los Sres. Quijano (Quijano y Bustamante / Molina y Quijano). La dirección del proyecto y su ejecución recayeron en la bordadora María de los Ángeles Martínez de la Peña (1876-1958).
Encargado en 1910, estaba prácticamente terminado en 1912 y, con un coste total de 10000 pesetas de la época, fue expuesto en la Cuaresma de 1913 en el comercio de tejidos de los hermanos Hervías (comercio de tejidos ubicado en ese momento en la calle Novena, cercana a San Pablo). Pero su estreno oficial tuvo lugar en la Semana Santa de 1913 (concretamente el Viernes Santo de 1913, dentro de la Procesión Magna del Santo Entierro, dentro del cortejo de la Soledad), ya que en un primer momento no se tenía la seguridad de si se podría salir por los costes económicos.
Su estilo romántico combina elementos propios de los bordados gaditanos e influencias sevillanas. Tiene unas medidas de 335 cm (largo) x 263 cm (ancho).
El manto de Iraola está realizado en terciopelo 100 % natural de seda de color rojo burdeos, el cual se relaciona con la realeza, la Pasión de Jesús, el sacrificio, la sangre derramada, el amor místico, la juventud y la belleza. Por otro lado, el uso de la seda natural evoca la metamorfosis del gusano en mariposa como símbolo de la Resurrección de Jesucristo tras su muerte.
Para su confección se emplearon hilos metálicos tendidos de plata sobredorada (oro fino y entre fino), hilos torzales, briscado, canutillo, hojilla, hojilla rizada, hilo rizado, cordoncillo e hilos de seda (usados en las almas de los hilos o en los bordados). Destaca la técnica del bordado de hilos metálicos tendidos, la técnica de cartulina y los zarcillos a base de hilos torzales, así como variadas puntadas: de setillo, ladrillo, hilo tendido, onda, cartulina, hojilla, hojilla rizada, media onda, puntita, travesado y mosqueta. Además, incluye realces con relleno de algodón acolchado o cartón bajo el bordado, muestras armadas y la aplicación de elementos decorativos en superficie, como lentejuelas, pedrería (piedras de cristal o semipreciosas) y mingos dorados.
Se trata de una pieza textil procesional de grandes dimensiones. En la pieza no se aprecian bordados heráldicos directos ni anagramas como el JHS. El documento tampoco recoge referencias a cartelas, monogramas ni escudos integrados en la labor de bordado. Por ello, la carga pasionista de la obra se transmite a través de la vegetación simbólica y la función devocional del conjunto.
La decoración vegetal y floral se desarrolla «partiendo desde el centro, que es la parte más tupida, hacia los bordes superiores» (Pérez Morales, 2025). La distribución de todos estos motivos, sus tamaños, posición y vista estética permite analizar las tendencias artísticas, presentando el manto un «gran tamaño de las piezas, gran relleno...» y una «distribución a partir de un eje central asimétrico que cambia a una simetría equilibrada» (Pérez Morales, 2025).
Esta composición dispone de motivos florales y vegetales (cardos, flores, roleos, margaritas, nogal y laurel) y ornamentales (lazadas) muy tupidos en el centro, los cuales se extienden hacia los bordes. En el perímetro dispone de flecos de bellota con dos piezas metálicas en cada uno y una blonda de malla metálica dorada a la altura del cuello. El tamaño y peso del manto requieren de una estructura auxiliar (pollero) para sostenerse sobre la imagen.
Este diseño de motivos florales y vegetales se convierte en el recurso simbólico principal de la obra; de este modo, cabe destacar el gran protagonismo de los cardos y sus espinas en la composición. En el contexto del arte sacro y el bordado barroco, el cardo (junto con las espinas) simboliza directamente la Pasión de Cristo, el sufrimiento, la penitencia y las espinas del pecado del hombre que Jesús asume en su martirio. La lazada central, por otro lado, simboliza la unión y el compromiso con Dios.
El resultado es una composición estilística que combina el estilo romántico gaditano (grandes motivos, laureles y lazadas) con las influencias sevillanas de principios del siglo XX.
El estado general de conservación es muy deficiente. A pesar de poder parecer prolijo, enumero las alteraciones que en la actualidad tiene esta importantísima y muy significativa pieza del ajuar de la Hermandad: suciedad, fragilidad y pérdida mecánica, deformaciones de los bordados, de los rellenos y del terciopelo de seda, hilos y elementos sueltos, oxidación del metal, desgastes y pérdidas de material original, roturas, desgarros y agujeros, depósitos de cera, pelo machacado e incrustaciones metálicas. Estas alteraciones hacen necesaria su restauración en profundidad.
DOCUMENTACIÓN:
Pérez Morales, M. G. (2025). Manto de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo: Proyecto de conservación y restauración (Informe técnico y presupuesto) [Informe técnico no publicado]. Archivo de la Real y Venerable Archicofradía de Penitencia de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo, María Santísima de las Angustias y San Juan Evangelista, Cádiz, España.