17/05/2026
NUEVO RETABLO Y ALTAR PARA LA CRUZ DEL SUDARIO
La Archicofradía ha finalizado la instalación de un nuevo retablo y altar en el patio de la Parroquia de San Antonio. Esta obra de factura contemporánea nace con el propósito de enriquecer el patrimonio de la hermandad y del propio templo, ofreciendo un entorno de culto digno para la histórica Cruz de Sudario de 1689. Esta pieza de origen novohispano, recuperada y restaurada recientemente, se sitúa ahora como eje central de una composición que resalta su antigüedad y valor simbólico.
El diseño integral y la ejecución de la pieza son fruto de la generosidad y el trabajo de nuestro NHD Luis Benítez Orellana, quien ha contado con la colaboración y la valiosa ayuda de varios hermanos de la Archicofradía. A pesar de ser una obra nueva, el altar sigue rigurosamente los cánones del estilo neoclásico, alejándose de la exuberancia barroca para abrazar una estética puramente arquitectónica, sobria y racional.
El conjunto se organiza de forma simétrica en tres calles claramente diferenciadas, un frontal y un remate:
·Calle central: Presidida por una hornacina en forma de cruz latina diseñada específicamente para albergar la Cruz del Sudario.
·Calles laterales: Se estructuran en dos niveles con hornacinas de medio punto flanqueadas por pilastras corintias. Los marcos de estas hornacinas están inspirados en los altares de San Juan Evangelista y San Pedro. En estas hornacinas se ubican los arcángeles pasionarios del paso de misterio del Señor Atado a la Columna, situados sobre peanas inspiradas en la de la propia imagen de nuestro Titular. Las dos hornacinas inferiores permanecen actualmente vacías, a la espera de los dos arcángeles pasionarios de la trasera del paso, cuyo estreno está previsto para la Semana Santa de 2027.
·Frontal del altar: Presenta un relieve dorado con la columna y los azotes, signos distintivos de nuestra Archicofradía.
·Remate: El retablo culmina en un frontón triangular clásico que refuerza la sensación de estabilidad, orden y armonía visual.
Para garantizar la armonía estética con el resto de altares del patio —Jesús de los Desamparados, el Resucitado y la Virgen del Carmen—, se ha respetado el orden neoclásico preexistente. Se han empleado técnicas tradicionales de retablística mediante el uso de acrílicos, óleo y pan de oro:
·Fingimiento de mármoles: El retablo, realizado en madera de okume, ha sido policromado para imitar diversos tipos de piedra. Predominan los tonos azul-grisáceos en el cuerpo principal, mientras que para las columnas y elementos de soporte se han empleado jaspeados rojizos.
·Dorado: El pan de oro se ha aplicado de manera elegante para resaltar perfiles, capiteles y marcos, acentuando las líneas estructurales sin saturar la composición.
En definitiva, este retablo funciona como un "templo en miniatura" diseñado para dirigir la atención hacia el objeto sagrado. Con esta obra, que destaca por su rigor estético y solemnidad, la Archicofradía gana un espacio de oración que combina la modernidad de su ejecución con la profunda carga histórica de sus elementos y su entorno.