08/06/2026
Ya pasada la Romería, cuando el polvo de los caminos se ha asentado y los recuerdos siguen muy vivos en el corazón, queremos compartir uno de esos momentos que nos recuerdan que la Virgen nunca deja de acompañarnos.
De regreso del Rocío, nuestro coche de apoyo sufrió una avería que amenazaba con complicar la vuelta. Y fue entonces cuando apareció uno de esos regalos que la Blanca Paloma pone en el camino cuando más se necesitan.
Pepe Suárez, de Carrión de los Céspedes, no dudó en ayudarnos. Lo hizo con la naturalidad de quien entiende que en el Rocío todos somos familia, movido por esa fe rociera que lleva en el alma desde la cuna, heredada de sus abuelos y de sus padres.
Gracias a su ayuda, a su entrega y a su generosidad desinteresada, pudimos continuar nuestro camino. Son estos gestos los que nos recuerdan que el Rocío no es solo una romería; es una forma de vivir, de compartir y de tender la mano al hermano cuando más lo necesita.
Hoy queremos agradecer públicamente a Pepe su ayuda y su enorme calidad humana. Porque, a veces, los regalos de la Virgen llegan a través de personas que aparecen en el momento justo para recordarnos el verdadero sentido del camino.
Pepe, en la Hermandad de Cabra tienes tu casa. Aquí siempre tendrás unos hermanos rocieros agradecidos por lo que hiciste por nosotros y por la lección de generosidad que nos regalaste aquel día.
Que la Virgen del Rocío te acompañe siempre y te devuelva multiplicado todo el bien que sembraste en nuestro camino.