Virgen Monte Faro de Luz

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FARO DE LUZ 5 SEPTIEMBRE 2026El vidente habla con nuestra Madre:Señora, a todos tus hijos éntralos en tu Corazón; han ve...
09/09/2026

FARO DE LUZ 5 SEPTIEMBRE 2026
El vidente habla con nuestra Madre:
Señora, a todos tus hijos éntralos en tu Corazón; han venido a pedirte tantas cosas, y yo te pido por todos ellos. Tú eres nuestra Madre, que se haga la voluntad del Padre siempre en todo lugar, en todo momento. Ampáranos con tu Manto y fortalécenos. Madre te amamos, te queremos, para Ti sean todos los honores, danos la paz Madre.
Continúa el Mensaje de nuestra Madre:
Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y luz de mi Luz en vuestras almas. Meditad a LUCAS, hijos míos, este mes, no dejéis de leer las enseñanzas del Evangelio que mi Hijo les dio a sus hijos, para que sus hijos los meditaran en el mundo.
Un día, no hace mucho tiempo, dije: “Madrid está lleno de demonios”. Después en Tenerife dije lo mismo: “Tenerife está lleno de demonios”. Después os dije: “España está dominada por los demonios”. Por eso habéis hecho muy bien de rezar al Ángel Custodio de España y de Portugal. Tened en cuenta, hijos míos, que todo esto lo trae el pecado; el pecado viene del Demonio, y el Demonio entra por los sentidos; y el mundo está sordo y ciego, ya no quieren a su Dios, le dan las espaldas, lo estamos viendo en las iglesias, hijos míos. Yo también lo veo como vosotros, más que vosotros, veinte personas, quince, treinta; y los días de diario, pocas, esas veinte o treinta. Y los domingos un poco más; porque la mayoría, hijos míos, es rutina, no van con el corazón limpio, no van sintiendo a su Dios, porque un cristiano creyente, católico, apostólico, romano tiene que ir todos los días a la santa Misa a llenarse de mi Hijo, para que tengan vida.
Pero pocos son los que van, es el dolor que tengo en mi Corazón, porque Yo quiero salvaros a todos, por eso me aparezco en el mundo entero, para deciros: “rezad y pedid por los pobres pecadores, la conversión del mundo; y pedidle a vuestro Dios, mi Dios, la fe, la fe”. Un hombre que no tiene fe no es nada en el mundo, solamente va ha hacer el capricho de su cuerpo, pero el alma la tiene vacía. Llenaos de vuestro Dios, id al Sagrario, tantas veces os lo digo, Sagrario, Sagrario, Sagrario donde está la Divinidad, donde está mi Hijo; pero que poco vais, vais un ratico, nada, poco. Pero también esos hijos míos están en el Corazón de mi Hijo; los que van poquito, algo hacen, pero aquellos que presumen de decir, yo soy cristiano y creyente y no practico, que mal lo llevan, que mal lo llevan; si dicen ser cristianos y creyentes tienen que cumplir con los Mandamientos de mi Dios, vuestro Dios, en todo y por todo. Que mi Hijo tiene que ser el primero y el final del hombre; ahí no entran ni hijos, ni mujeres, ni esposos, ni esposas; entra de verdad si quieren. Primero Dios, después Dios y final Dios. Y eso el hombre no, el hombre está con todo esto del mundo, estas cosas del mundo, que ellos mismos están locos, enloquecidos de tener y poseer, ese ego, ese yo, hay que quitarse. Ser humildes, formaos en el Corazón de mi Hijo y en mi Corazón; formaos en nuestros Corazones, Nosotros no fallamos nunca, vosotros sois los que falláis, porque no amáis de verdad a vuestro Dios Creador.
Hijos míos esto se acaba y mi Hijo vendrá como un ladrón. ¡Ay de aquellos que no están en gracia! ¡Ay de aquéllos que están en el mundo presumiendo de que son los mejores y que tienen todo en su poder, el dinero, las lujurias, las borracheras, las dr**as! Por eso estáis aquí hoy, para pedir por todos ellos, para que vayan otra vez a la Casa de mi Señor, vuestro Dios. Sed fuertes, hijos míos, rezad mucho y pedid mucho, no os canséis de rezar.
Rezad Conmigo el Santo Rosario, no una vez, más veces, no os conforméis con un rosario, hijos míos, tantas cosas hacéis en el mundo sin tener que hacerlas y estáis horas y horas entretenidos en cosas banales, en cosas que no valen nada; clavaos de rodillas, o en la cocina, o en el paseo y rezad el Rosario Conmigo para salvar a los pobres pecadores, y salvaos vosotros también, hijos míos; porque no os creáis, hijos míos, que estáis salvados ya, tenéis que llevar la cruz con amor, no despreciarla; “¡ay que a mí me manda esto el Señor! ¿Por qué a mí, por qué tengo que tener esto, por qué no estoy sano?”
Mirad, el Señor, nuestro Dios, vuestro Dios, hijos míos, llevó la Cruz, y pidió un Cirineo; pedid vosotros el cirineo, pedid a mi Hijo que camine con vosotros en la cruz, verás como la cruz será pequeña, verás como la podéis llevar, haceos fieles de vuestro Dios.
Hijos míos, ¿qué quiere el mundo?, guerra, desolación, mentiras, enredos. Os acordáis cuando dije que Rusia estaba dominando casi el mundo, aunque era un país; ahora quiere dominar el mundo, y el mundo no lo ve. Yo, vuestra Madre, os pido que recéis mucho para que se acaben las guerras y no haya guerras, para ablandar los corazones duros de los jefes de gobierno, que son los que traen la maldad al mundo. Mirad, hijos míos, que con la humildad llegaréis al Cielo; con la soberbia al In****no.
Yo estoy aquí para bendeciros siempre, para estar con vosotros, para que me pidáis a mi Corazón, que miréis mis ojos, que habléis conmigo. Yo estoy aquí, como en tantos lugares del mundo, para decir al mundo: vuestra Madre no os deja solos, no os olvida, Yo estoy con todos vosotros; ahora estáis en Faro de Luz, mañana podéis estar en otro lugar, pero siempre en todos los lugares del mundo diré lo mismo: “rezad por los pobres pecadores, por la salvación del mundo”.
Hijos míos, Faro de Luz es eso, “amor, amor, amor”, por eso os traigo aquí para que busquéis el amor, que estéis unidos, las familias, los matrimonios ¡Cuánta hipocresía hay en los matrimonios hoy en día! “Sí, pero no, no pero sí”. Y al final riñas, engaños; y ahí no está Dios, ahí está el In****no; por eso vosotros que venís a estos lugares de mis apariciones; mirad esto, si estáis casados amaos, amaos hasta el final; y creed mucho en vuestro Dios. Mujeres y hombres, si queréis ser fieles estáis a tiempo, recapacitad, pedid perdón uno al otro.
Hijos míos, esto es lo que vengo a deciros hoy, sed fieles con vosotros mismos, pero antes de todo, Dios siempre en vuestro corazón, en vuestras almas. Acordaos que el cuerpo se quema, se hace gusano, ceniza, pero el alma no, el alma tiene que subir al Cielo y allí seréis juzgados en el bien y en el mal; por eso vengo a la tierra Yo, para que vosotros con mis oraciones y con las vuestras vayáis al Cielo. Tantas veces lo he dicho, el Rosario es un tesoro que tenéis, es la salvación de vuestros corazones.
Seguid adelante, hijos míos, amaos. Y ahora os bendigo a todos, hijos míos, todo está bendecido por mi Dios Padre, Dios hijo y Dios Espíritu Santo.
Hijos míos sed fieles a vuestro Dios, sed fieles a vuestro Dios, y tened en cuenta, hijos míos, que la vida se acaba, después es la Eternidad, toda la Eternidad. Id al Cielo, hijos míos, con vuestras oraciones, vuestras plegarias, vuestra caridad, vuestro amor.
Adiós, pequeños míos. Os bendice el Padre, Hijo y Espíritu Santo, mi Esposo Santificador; y Yo vuestra Madre Miriam Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz. Acordaos, hijos míos, que el Demonio quiere la guerra y la guerra quiere la guerra, el Demonio quiere desunir el mundo por eso está entrando en Europa.
Hijos míos con la oración podéis aplacarlo, pero rezad y pedidle a mi Corazón y al Corazón de mi Hijo por vuestros hijos, por vuestros hijos; rezad por ellos, no les regañéis sino rezad, rezad, rezad.
Adiós, hijos míos, adiós, pequeños, adiós, hijos.

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LA CASITA DE LA VIRGEN 16 AGOSTO 2026Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y luz de mi Luz en vue...
22/08/2026

LA CASITA DE LA VIRGEN 16 AGOSTO 2026
Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y luz de mi Luz en vuestras almas. Meditad ISAIAS, hijos míos.
Qué alegría tiene mi alma y mi Corazón de estar aquí con vosotros y con el mundo entero, porque este Mensaje no es solo para vosotros sino para el mundo entero. Os voy a hablar de Amor ¿Qué es el amor hijos míos? Muchos dicen, “dar sin recibir nada a cambio”. Y que verdad es, no hay que ser egoísta en el amor, que salga de vuestras entrañas el bien, la dulzura, la esperanza, la luz y a misericordia, eso hacía Yo cuándo era una mujercita o una mujer como vosotras; de mi Corazón salía solamente dulzura y lo repartía a mis amigas y amigos allá donde estaba. Pero siempre llevaba una cosa grande en mi Corazón, a Dios, a mi Dios, mi Creador: “haz de mi según tu voluntad, quítame estos barullos, como decís vosotros en la tierra” Porque vosotros estáis metidos en el mundo, hijos míos, y no podéis salir, o no queréis salir; y vuestro Dios, mi Dios, cuánta Misericordia tiene con todos vosotros; que paciencia cuando ve a sus hijos metidos en el fango de la maldad, del odio, de las borracheras, de las dr**as, de la prostitución ¿Por qué no cogéis la Dulzura de mi Corazón? Os lo estoy diciendo, seréis felices, hijos míos, así. Pero un día decís sí, y al otro día decís no, no, no puedo con esto, yo no puedo ser así de esta manera que Tú quieres. Pero ¿por qué no, hijos míos, si podéis, con mi Corazón y el Corazón de mi Hijo, enterrar a Satanás con vuestros pies para que no entre en vuestras almas y hagáis locuras.?
Es fácil ser santos, pero os gusta mucho el mundo, las actuaciones del mundo, las miserias del mundo, tener y poseer. Ahora, ¡cuántos sacrilegios se están cometiendo al Corazón de mi Hijo y a mi Corazón en estas vacaciones que decís de paz, de estar unidos en familia! Que va, hijos míos, ¿creéis vosotros que la mayoría es familia de verdad o es toda una mentira? Mira que os estoy hablando duro, pero es la verdad ¿Cuántos templos se llenan de mis hijos hoy en día? “Mañana voy, lo dejo para otro día, como a Dios no le veo lo mismo me da”
Al Señor le han dejado en un rincón, incluso el clero; y el dolor de mi Corazón es que veo a muchos hijos que van por el mal camino y se están asfixiando en el in****no, y no lo creen; mis hijos no lo creen: “el Demonio no existe, no existe el In****no, Dios no puede tener in****no, el in****no está aquí” Pero, ¿qué decís, hijos míos, el In****no está aquí porque tenéis calor, tenéis enfermedades, tenéis cruces, no estáis bien con las familias, eso es el In****no? Queréis vosotros el In****no; porque al principio os he dicho sed una familia de amor y tomad mi dulzura. José era un santo casto, un Santo de amor, un Esposo Santo. Y vosotros, ¿por qué no podéis serlo? Y vosotras mujeres, ¿por qué siempre tenéis que regañar y estar y estar con los maridos o con las mujeres “esto y lo otro y lo de más allá”
¿Por qué no os sentáis a dialogar y en el centro mi Hijo de Amor? Y ahí discutís, ¿esto lo quiere mi Hijo, vuestro Dios o que no? Porque Dios, mi Hijo, vino a dar dulzura y a salvar al mundo del pecado, pero el hombre está agonizando en el pecado porque no sabe hacer otra cosa, les estorba las cosas buenas, quieren lo malo, pisotear al otro, hacer daño con la boca al otro, criticar, blasfemar. Eso no lo quiere el Cielo, eso no lo quiere mi Hijo ni lo quiero Yo, hijos míos.
Yo me aparezco en el mundo, ¿para qué? Para daros estas catequesis que os estoy dando, para salvar vuestras almas y convertiros de corazón y no volver hacer ese daño que os hacéis vosotros. Porque pensáis que hacéis daño a aquel amigo, o a aquel familiar, o a aquel marido, aquella esposa con vuestro hablar; os estáis haciendo daño a vosotros primero, porque estáis haciendo cosas que no debéis de hacer. Dialogad, amaos, quereos, sed una familia feliz “Dios mío a Ti te entrego mi alma, que todo lo que salga de mi corazón sea puro y limpio, dame la luz y la fuerza para seguir tu camino, quítame de las marañas del mundo, de la soberbia de mi corazón, del ego y del yo que tenéis”. Hijos míos, tened cuidado con esto, porque vuestro Dios es Misericordioso, pero también es juez y justicia.
Meditad mucho el Evangelio, hijos míos, hacedlo, tenéis tiempo todavía, no dejéis en un rincón la obra de Dios, la enseñanza de Dios y la Misericordia de Dios; dad sin recibir nada a cambio, dad amor a todos aquellos que estén a vuestro lado, no deis la vuelta, y no critiquéis ni a unos ni a otros, y menos a vuestras familias, a vosotros mismos ¿Qué adelantáis con eso, hijos míos? Mal sabor de boca, y al final uno por un lado, el otro por otro, siendo cristianos, católicos, apostólicos y romanos, casados por la Iglesia, hijos míos; tenéis que meditad mucho esto.
Cuando una pareja se casa por la Iglesia, ¿qué dice?, para toda la vida, en lo bueno y en lo malo ¿Por qué no podéis hacerlo hasta el final de vuestros días? ¿Por qué tenéis que machacar y machacar y machacar, que no sacáis nada más que disgustos y rabietas?
Eso es del Demonio, no dejéis que el Demonio entre en vuestras almas, porque si entra el Demonio en vuestras almas quizá no tengáis tiempo al final de decir: “Señor perdóname de todo cuanto he hecho” Pero claro el Señor es Misericordia hasta el último segundo de vuestras vidas; también es verdad: “Señor, me arrepiento, te pido perdón de todo aquello que hice”. Claro que perdona, y claro que te salva; pero, ¡cuidado con esto! No canséis a vuestro Dios, de su Paciencia y de su Amor, todo tiene un límite, hijos míos.
Sed buenos de corazón en la tierra, ahora podéis, id a confesionarios, como tantas veces os he dicho; llenad las Iglesias, id al Sagrario, al Sagrario; al Sagrario a donde está mi Hijo que os da la fuerza y la Luz. Él no se equivoca, Él os va a dar todo aquello que necesitéis, pero id con fe; la esperanza y la caridad pedidla, pedidla, hijos míos, pedidla, pedidla. Formaos en vuestro Dios, amad a vuestro Dios siempre, desde el principio hasta el final, Dios primero y Dios final. No sois nada sin Dios, hijos míos, el cuerpo se pudre, pero el alma no; y tenéis que valorad vosotros mismos vuestra alma; ¿dónde queréis ir?, sois vosotros los que cogéis el camino, el cielo o el In****no.
Yo estoy aquí para daros un aliento, y ya os he dicho al principio que seáis dulces como Yo soy dulce; fortaleceos con la esperanza, con el Yo de mi Hijo. Decidle: “Señor te quiero, ayúdame y ven conmigo a caminar para que no decaiga ni vaya por otros caminos que me llevan a ese In****no que hay para toda la Eternidad”.
Yo os quiero salvar y os cubro con mi Manto; allí donde estéis, hijos míos, hablad de mi Hijo que ya no habla nadie de mi Hijo, ya van todos como una desesperación de que ya no existe ese Dios “¿Quién es ese Dios, quién es ese Dios si yo no le conozco, no le he visto?” ¡Pobres almas, pobres almas, que solamente están metidas en el fango del dinero, del vicio, de la lujuria, del poder del Demonio, pobres hijos míos! Por eso vosotros que estáis aquí y en el mundo entero quiero que llevéis el Evangelio, la Palabra de mi Hijo al mundo, aunque os odien, os pisoteen, os maten. Sois hijos de la Luz, hijos de Dios, demostradlo, no os escondáis, no tengáis pereza para Dios, corred al Sagrario, corred a vuestro Dios, habladle, clavaos de rodillas o de pie o sentados, pero decidle: “aquí estoy Señor, se haga tu voluntad desde la mañana hasta la noche”.
Fortaleceos con mi Corazón, Yo soy Luz y doy Luz, venid a mi Corazón; os he dicho tantas veces que miréis mis ojos, ahora sois poquitos aquí, podéis venir a ver mis ojos, están llorosos, llorosos por tantos sacrilegios y pecados que está cometiendo el hombre, hoy y todos los días a mi Corazón Inmaculado y al Corazón Inmaculado de mi Hijo.
Qué pena me dan mis hijos de amor, todos sois mis hijos, quiero salvaros. Yo en esta tarde os cubro con mi Manto y os digo a todos que pidáis perdón a vuestro Dios, mi Dios, de todo aquello que estáis cometiendo y hacéis, y todo esto para la salvación del mundo. Mirad, os voy a decir un secretito pequeño: “ochocientas mil almas de mis hijos las he llevado al Cielo en estos momentos, todos los días los llevo, pero hoy son ochocientos mil”. Fijaos cuando sean muchos millones por vosotros, vuestra oración para salvarlos y llevarlos al Cielo con mi Padre Celestial. Eso es lo que Yo os pido, rezad, rezad, rezad por los pobres pecadores, la conversión de vuestros hijos, la conversión vuestra y vuestra conversión. Id al confesionario y pedidle perdón a vuestro Dios de todas las cosas que estáis haciendo en esta vida.
Os quiero y os amo, gracias por estar aquí Conmigo, hijos míos. Os quiero, que seáis felices, es lo que quiero Yo. Y ahora os digo que os bendigo; pero antes mi Dios Padre Celestial, mi Hijo de Amor, el Espíritu Santo mi Esposo Santificador y Yo vuestra Madre Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz.
Adiós, pequeños míos, adiós, hijos, adiós, hijos.

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FARO DE LUZ 1 DE AGOSTO 2026Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y luz de mi Luz en vuestras alm...
07/08/2026

FARO DE LUZ 1 DE AGOSTO 2026
Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y luz de mi Luz en vuestras almas; una vez más gracias por venir a mi presencia.
Os bendigo a todos, hijos míos, como bendigo al mundo entero y a todas vuestras familias; a vuestros hijos, maridos, esposas, a todos. Mi corazón está con ellos, pero vosotros tenéis que hacer todo lo posible y lo imposible para que esos hijos que están retirados del Corazón de mi Hijo y mi Corazón vengan a nosotros; trabajad y luchad, esa es vuestra pequeña cruz o gran cruz que tenéis, aquellos que están a vuestro lado y no quieren conocer a mi Hijo. Estorba, está lejos de ellos, ¿por qué?; porque han venido a coger el mal camino, el mal camino es el mundo, el mundo del odio, de la mentira, del dinero, del poder, la miseria; vosotros por lo menos estáis aquí y Yo sé que todos vosotros queréis ser santos, buenas personas. Pedid mucho a vuestro Dios, pedid mucho a mi Hijo, pedid mucho a mi Corazón.
Hijos míos meditad, MATEO todavía, tenéis que aprender las enseñanzas de mi Hijo; abrid el Evangelio todos los días, aunque muchos de vosotros no podáis ir a misa, leedlo, meditadlo, es la Palabra de mi Hijo en vuestros corazones, así os haréis santos cada día más.
Mirad, estáis viendo el mundo que está revuelto, revuelto porque el hombre es malo, es malo, el hombre habla de amor y luego es mentira, todo lo que lleva en su corazón es odio; por eso estáis viendo, aquellos que estáis aquí presentes y en el mundo entero, es el mundo el que está en fuego, en agua, en dolor, en miseria, en guerra y todo es porque se han alejado de su Dios, pero os pido a vosotros, como otros hijos míos que están en el mundo también pidiendo como vosotros por la paz del mundo, la conversión del mundo.
Mi Hijo está dolido, mi Hijo sufre. ¡Cuántos sacrilegios hace el hombre a mi Hijo de Amor, a mi Corazón Divino también! ¿Por qué, por qué odian a Dios? Porque Satanás se ha metido en los corazones de estos hijos míos que también los quiero, por eso os pido que pidáis por la conversión del hombre, de todos los hombres.
Buscad el amor, hijos míos, confesaos más a menudo, llenad las iglesias, buscad el Sagrario, que está solitario, está esperando que vayáis a pedirle a mi Hijo de Amor todo aquello que necesitáis; pero pasáis de largo, hijos míos, la pereza os engaña, hay muchos que dicen sí, pero luego es no.
Hay que levantarse con el Espíritu siempre, pidiendo siempre al Espíritu, mi Esposo, al Espíritu Santo que tengáis esos Dones que necesitáis, la esperanza, la caridad, la bondad, la humildad, la perseverancia ¿Por qué no podéis hacerlo, por qué estáis más en el mundo que en las cosas de vuestro Dios? ¿Por qué estáis en el mundo? Acordaos de Sodoma y Gomorra, hijos míos, quedaron cinco nada más, se salvaron cinco y al final se salvaron cuatro, Lot y sus hijas; la mujer le tiraba el mundo y se convirtió en una estatua de sal, porque le daba pena dejar aquello que dejaba, que era lo malo, la carne, la miseria, el dolor.
Hijos míos, no busquéis vosotros esto malo, sino buscad siempre lo bueno. Y, ¿cómo vais a buscar lo bueno? Yendo a la Santa Misa, confesad y comulgad; sacrificio, penitencia, no tengáis rencores unos con los otros, amaos, amaos; esposos, amad a las esposas; las esposas, amad a los esposos; los hijos, amad a los padres; los hermanos que os améis, que no tengáis rencores ni odios. Hoy en día, como dice el mundo, es el dinero, el dinero. No, el dinero se va, hijos míos, es toda la eternidad lo que tenéis por delante. Cuatro días, veinte, como tantas veces lo he dicho, noventa, cien años y luego, hijos míos, es la Eternidad. Tenéis que buscar el Cielo, y el Cielo se busca con humildad; y, “hágase tu voluntad, Padre mío, que Tú eres mi Creador, que me creaste para Ti”.
El Cielo es la Eternidad, esto se acaba, hijos míos, el cuerpo se pudre, se hace ceniza, pero el alma no, el alma está viva siempre y el alma es la que va al Cielo, al Purgatorio o al In****no.
Vosotros tenéis que pensar que existe, que es verdad, que existe el In****no, el Cielo y el Purgatorio; pues, ¿por qué no buscáis el Cielo, y buscáis siempre lo malo? ¿Por qué? Por los odios, las mentiras, el hablar, el hablar, hijos míos. La crítica es muy mala, no podéis criticar los unos de los otros, ni juzgar, juzgar siempre vanamente. El que juzga es vuestro Dios. Dios Creador y Padre de todos, sabe todo, desde antes de nacer vosotros ya sabía lo que teníais que hacer y lo que estáis haciendo ahora y mañana y pasado; y sabe el día que va a venir a deciros: “venid, entregadme vuestras almas”.
Yo, como Madre vuestra, estoy aquí, como en tantos lugares del mundo y os digo: confesaos, estad a bien con Dios; sed perfectos en la oración, y cuando tengáis esos pecados que hacéis, y que hace el hombre, id corriendo al confesor; confesadlo, para que cuando os toque el momento de vuestras vidas, dar a vuestro Dios ese momento de la salvación o la condenación.
Nadie habla del in****no, hijos míos, el In****no existe; cuantas veces lo dijo mi Hijo en el Evangelio: “venid benditos de mi Padre a poseer el Reino de los Cielos; porque tuve hambre y me disteis de comer, estuve en la cárcel y me visitaste, estuve solo y estuviste conmigo. Aquellos dirán, ¿cuándo te vimos Señor?” Aquello que viste en uno de mis pequeños era vuestro Dios; mi Hijo de Amor estaba siempre allí, en aquél, en el otro, siempre. El hombre no mira nunca con ese amor esa bondad del alma, sino que busca lo malo, “lo quiere para borracheras, lo quiere para droga, porque si huele etc,” como decís vosotros en la tierra ¿Quién sois vosotros para juzgar? Si vosotros también podéis caer en esta trampa del Demonio. Y sabed que todos son mis hijos y los amo igual que a vosotros, por eso vosotros tenéis que hacer la caridad, y no buscar esos traspiés que buscáis, y daros la media vuelta para no ver a ese pobre que huele. No, ese es vuestro Dios, el que está ahí, no le quitéis de vuestros corazones. Ayudad al prójimo, esa es la caridad, esa es la caridad, y la santidad, por eso os digo que busquéis el Amor de vuestro Dios.
Imitad a vuestro Dios porque Él os va a dar siempre el ciento por uno; y sabed que Él os salvará si vosotros sois justos con lo que Él dice y dijo. Los Mandamientos, proclamad los Mandamientos, esos diez Mandamientos que pesan mucho al hombre: El primero amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo; qué difícil es. “¿Yo voy a amar a Dios? Pero si no lo veo. ¿Y voy a amar al prójimo? Si no se quién es. A mí no me interesa.” Y dice Dios que lo amemos, a Él primero y después al que está a tu lado. No jurar su Santo Nombre en vano. Santificar las fiestas. Tenéis que ser justos, porque Él es justo con todos, porque os hizo hijos de Dios. Honrar padre y madre. No matar. No fornicar, etc, etc, como vosotros decís en la tierra. Pero lo más importante de todo esto es cumplir la voluntad de vuestro Dios.
Levantaos con alegría, haced la señal de la Cruz, decid: “Señor aquí estoy, hágase tu voluntad en lo bueno y en lo malo; yo quiero ser tuyo, yo quiero seguirte, yo quiero amarte, yo quiero ser tu hijo porque Tú me creaste para Ti; y sé Señor que me queda poco tiempo de estar en la tierra; y ese poco tiempo voy a dedicarlo a Ti, con mi alma, con mi cuerpo, con mi vida, porque Tú eres el que me da la vida, y me la das gratis y siempre”.
El da siempre el ciento por uno; por eso, hijos míos, entrad en el Corazón de mi Hijo y de vuestro Dios Creador, mi Dios Creador; y venid a Mi que Yo os arropo con Mi manto y estoy siempre con todos vosotros; pedidme ahora que estáis aquí, pedidme todo aquello que traéis con fe y esperanza.
No tengáis miedo, pedid, pedid a mi Corazón y todo se realizará si Dios, Mi Dios Padre, ve bien aquello que pedís. Os pido que llevéis siempre la Luz en vuestras manos, a vuestras casas; quiero decir las velas que Yo bendigo aquí, que he bendecido y bendeciré, las velas es la Luz. Yo soy la Luz del Mundo, Yo soy Faro de Luz y allí donde este mí Luz estaréis vosotros Conmigo, porque me pedís y estáis a mi lado.
Seguid caminando en el amor y para el amor, así quiero que seáis, buenos cristianos, católicos, apostólicos, romanos. Y os digo, hijos míos, que seáis felices; tened siempre una sonrisa en vuestros labios, y un amor, el amor que Yo doy. Imitad mi Dulzura, porque Yo voy a dar mi dulzura a todos vosotros.
Pensad que el hombre es perverso; lo que está pasando en el mundo, hijos míos, tenéis que saber que es obra del Cielo, porque el hombre no quiere ver, pasan estas cosas y no rezan, no piden a Dios misericordia; y tienen que venir cosas más gordas, más fuertes, ya está pronosticado. Yo con mi Hijo vendremos al tercer día de tinieblas; y eso está próximo, hijos míos, está próximo.
Pedid mucho para que venga con más calma y menos dolor; porque ya veis, fuego, agua, desolación, guerra, miseria. Es el hombre, es el pecado el que comete todo esto, y mi Dios, vuestro Dios, ya está cansado, muy cansado de tanta bondad que da, y el hombre no le da ese amor que tiene que dar. Y también os digo que sigáis haciendo todos los días el Santo Viacrucis, la Pasión de mi Hijo; meditadla, ahí está la verdad, ahí está la salvación de vuestras almas.
Hijos míos os quiero mucho, os quiero, gracias por estar aquí una vez más con vuestra Madre que os ama a todos, os ama con un Corazón sano y limpio. Yo quiero que vosotros imitéis mi Corazón, como la familia de Nazaret. Ya os dije la última vez que os hablé, os dije cómo era la familia de Nazaret; éramos José, mi Hijo y Yo; y qué felices cuando mirábamos al Cielo y cantábamos los Salmos rezando a mi Señor Creador. José puro y humilde, mi Hijo, como sabéis, era Dios y es Dios, era una familia de verdad. Imitadnos, imitadnos en el amor para el Amor.
Nada más, hijos míos, deciros que os amo y os quiero y os doy mi bendición. Pero antes, hijos míos, mi Padre, mi Dios Padre todopoderoso, mi Hijo de Amor, el Espíritu Santo mi Esposo Santificador, y Yo vuestra Madre Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz. No os olvidéis, hijos míos, de lo que he dicho, pedidme, pedidme hoy que estáis aquí, los que han venido de nuevo, los que estáis siempre, por esas p***s, esas tristezas, esas cosas que tenéis en vuestros corazones, esas dudas, pedidme y miradme a los ojos para Yo pedídselo a mi Señor si es bien para vuestras almas dárosla.
Adiós, hijos míos, adiós, adiós hijos, adiós.
Nuestra Madre habla con el vidente:
Pequeño mío te han hablado unos hijos de esos problemas que tienen esas vidas, que vengan derechos a mi Corazón, ya que pueden solucionar todo esto que traéis; es vuestro Creador. Pero está bien, hijo mío, que tú pidas todo esto que te dicen, a mi Corazón y al Corazón de mi Hijo. Sé tantas cosas ingratas, tantas cosas de cariño, tantas cosas que estáis pasando en vuestras familias, tantas cosas que no podéis remediarlas. Pero hay una cosa muy grande, si tenéis fe de verdad, todo se soluciona. Pedidle fe a vuestro Dios, mi Dios, a todas las horas del día: “auméntame la fe y dame, si es para bien, todo esto que te pido, Dios mío, hacedlo.
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MENSAJE EN POLONIA. SANTUARIO DIVINA MIERICORDIA    17 DE JULIO 2026Pequeños, míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros ...
26/07/2026

MENSAJE EN POLONIA. SANTUARIO DIVINA MIERICORDIA
17 DE JULIO 2026
Pequeños, míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y luz de mi Luz en vuestras almas. Hijos míos, os he traído aquí a este Santo Viacrucis de mi Hijo y el Mío, porque quiero que todos vosotros, como el mundo entero, hagáis la Pasión de mi Hijo todos los días. Recordarlo, todos los días.
Yo me aparezco en Faro de Luz para daros esa enseñanza y esas catequesis a todos mis hijos para la salvación del mundo. Y os pido que recéis como os he dicho muchas veces, no dos, ni tres, ni cuatro rosarios. Si son diez mucho mejor que cuatro o cinco. No tengáis rencores unos con los otros, hijos míos, la vida se acaba y ¿Qué vais a llevar al Cielo? Tenéis que buscar el amor, la fraternidad, la comprensión, el cariño, como vuestro Dios os lo da. Estáis afanados para allá y para acá, corriendo siempre y no sabéis llegar porque vais al mundo. Buscad a vuestro Dios, buscad el aroma de vuestro Dios, que es la verdad, el camino y la vida. Predicar el Evangelio de mi Hijo al mundo. Eso no lo hacéis, habláis, habláis, habláis, pero al final habláis del mundo. Yo quiero que vosotros que sois mis hijos llevéis el Evangelio a todos aquellos que necesitan de aquello que es la Salvación, que es mi Hijo de Amor.
¿Por qué os afanáis para acá y para allá corriendo siempre?, el amor no es eso, hijos míos, el amor es paciente, sosegado, limpio, puro. Pedir la fe, la fe, todos los días, vosotros los cristianos católicos y, también, apostólicos, romanos, tenéis que pedir la fe a vuestro Dios, mi Dios. Para que tengáis esa fe que necesitáis todos los días, porque el Demonio entra por los sentidos, hijos míos, y cuando menos lo esperáis ya está merodeando vuestras almas y no sabéis que es lo que hacéis.
Por eso, hijos míos, sed pacientes. Id al Sagrario, Sagrario, Sagrario, vosotros, los hijos de la Luz tenéis que llenaros del Sagrario. Hablad con vuestro Dios de vuestras p***s, de vuestras cosas, de vuestros hijos, maridos, hermanos, Él no os confunde. Él os da Vida. Siempre hay una repuesta de su Corazón a vuestros corazones. Sed limpios de verdad, limpios, no vayáis por ahí haciendo cosas que no debéis de hacer y luego decís que lo hacéis bien.
Recapacitad, recapacitad, porque el Demonio entra y viene cuando menos lo esperáis: muerte, desolación, guerra, mentiras, odios. Eso es lo que trae el Demonio al mundo. Vosotros rezar, rezar mucho, rezar mucho día y noche. Tener siempre presente a vuestro Dios en vuestras almas. Que es Él el que os salva. El que un día os va a llevar al cielo, pero tenéis que merecerlo, nada de mundo, de lo malo, id a lo bueno, siempre a lo bueno. Predicad, como he dicho antes el Evangelio de mi Hijo a todos aquellos que necesitan esas palabras de mi Hijo en vuestros corazones.
No os olvidéis hijos míos quitaros los tabús ya, y decirle a vuestro Señor "aquí estoy para hacer Tu voluntad, quítame aquello que me estorba Señor, fuera todo aquello que me hace daño. Yo quiero un corazón limpio como Tú quieres que lo tenga".
Nada de rencores, hijos míos, malas palabras, como decís vosotros en la tierra: "alcagüetismo" que no conduce a nada. Haced las cosas de verdad, como son. Que no haya favoritismos, ni de unos ni de otros, si no que os queráis todos, todos por igual,. Amaros y así os bendecirá mi Dios vuestro Dios siempre, y tengáis una paz y una alma limpia, para que un día, cuando Él os llame, vayáis con ese aroma de amor, con esa limpieza de alma, a las Moradas que vuestro Dios mi Dios os tiene preparadas, antes de que nacierais. Servir al Señor, a vuestro Señor, a mi Señor.
No os vayáis reculando, mañana, pasado. Siempre a todas las horas decirle: "Tú me creaste, Señor, quiero encontrarte desde hoy hasta el final de mis días".
Id a Faro fe Luz, hijos míos, allí me aparezco y allí estoy Yo. Para daros la sabia, la bendición para vuestras almas, vuestros hijos, vuestros amigos, vuestras familias. No tengáis pereza para Dios, no tengáis pereza para Dios, que Dios es el que os da la vida, todos los días. Alabado y bendito sea mi Señor. Estoy aquí porque Tú lo quieres. Hazme luz, Hazme fuerza. Dame esa esperanza y esa fe que necesito para seguir tu camino hasta el final. Porque sin Ti no soy nada. Y contigo lo puedo todo.
Hijos míos meditar MATEO este mes. Eso es lo que Yo quiero, que abráis el Evangelio y meditéis el Evangelio, la Palabra de mi Hijo, para que entre en vuestras almas. Y cada día conozcáis más a vuestro Dios a mi Hijo de Amor.
Ahora, hijos míos, os bendigo y os quiero mucho. Gracias por mi llamada para estar aquí, para hacer el Santo Viacrucis. No olvidéis hacerlo todos los días si podéis. Haced la Pasión de mi Hijo. Así os llenareis del amor y de todo aquello que aconteció un día allí: mi Hijo dio su vida, murió y resucitó para salvaros a todos.
Hijos míos, caminar, caminar despacio pero deprisa. No tengáis pereza para vuestro Dios, tener pereza para las cosas del mundo, el mundo no vale nada, no vale nada, lo que vale es vuestro creador, Mi Dios vuestro Dios.
Os bendigo hijos míos, pero antes como siempre mi Dios Creador, mi Hijo Redentor, el Espiritusanto, mi Esposo Santificador y Yo vuestra Madre Miriam Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz.
Adiós, hijos míos, adiós, pequeños, adiós, adiós, hasta pronto hijos, adiós, adiós.

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