21/12/2020
Cuarta jornada.
Descansa María al lado de un pozo
San José la mira colmado de gozo.
Los dos fatigados descansan y después
Vuelven a su jornada María y José.
El camino que lleva a Belén es camino de humildad, de amor fraterno. No hay humildad profunda sin amor verdadero; ni puede haber amor fraterno cualificado, sin humildad. Dios miró la humildad de la que se sentía pequeña; Dios exaltó a quien, Hombre por nosotros, se humilló hasta someterse a la muerte y muerte de cruz. Niño en Belén, desde su desvalimiento, nos está enseñando cómo hemos de llevar las cruces de la vida, las
limitaciones, las incapacidades. Niño en Belén, cuidado por José y María que, dentro de su
pobreza y desamparo, nos enseñan cómo lo que vale es el amor, el mimo, el calor del cariño.
Campanilleros
Ya han salido de Sión, la hermosa,
y ahora presurosos, marchan a Belén (bis)
en los ojos de la Virgen Madre,
brillan dos luceros, repletos de fe.
Repletos de fe, repletos de fe.
Madre y Virgen, que antes que tu seno, concibió tu mente de creyente fiel.
No ha sabido el taimado Herodes
que pasó a sus puertas, quien se sentará, (bis)
en el Trono de David, su padre,
y siglos por siglos, en él reinará.
Pero humilde va, pero humilde va:
que en el seno de una nazarena,
a Belén camina y allí nacerá.