27/05/2026
REALIDAD Y RETOS DE LA LIBERTAD RELIGIOSA EN BURGOS.
El segundo día de las Jornadas de diálogo cristiano-musulmán se ha centrado en la realidad de Burgos. A la pregunta de si hay libertad religiosa en Burgos y en qué se nota, la concejala de Servicios Sociales e Inmigración, Milagros del Campo, ha sostenido que "a grandes rasgos sí", con matices y retos, y ha puesto ejemplos: la zona de enterramiento musulmán en el cementerio municipal, la libertad de práctica de culto y apoyo a las confesiones religiosas, el cuidado de menús adaptados en las escuelas, el trabajo coordinado con asociaciones de inmigrantes, la flexibilización de horarios en algunas empresas, o un hecho simbólico: el nombre de Iqbal Masih que lleva un centro de día, en honor al niño mártir cristiano pakistaní.
Han ido completando la visión local el resto de componentes de la mesa. Licia Moreno, psicóloga sanitaria de la Fundación ACCEM, ha constatado que el ámbito social burgalés no hay guetos, en el ámbito sanitario se valora el factor religioso, en el ámbito laboral hay algunas quejas por discriminación, y en las redes sociales proliferan los bulos, los mensajes racistas e islamófobos, fruto a veces del desconocimiento y otras veces del odio. Blanca Elena Franco, orientadora del Colegio diocesano Santa María la Nueva y San José Artesano, ha presentado la realidad de este colegio católico con 1.550 alumnos, el 15% de ellos de origen migrante de 23 nacionalidades, donde la libertad religiosa es un elemento más de la diversidad, hay una buena convivencia, y se ofrecen clases y celebraciones católicas abiertas y libres. Finalmente, Ryme Chaltout, estudiante universitaria, ha agradecido la comprensión de muchos profesores, la buena convivencia en general que hay en la ciudad, aunque también ha constatado que llevar el velo islámico le resta posibilidades laborales, y a veces tiene que "elegir entre religión y convivencia".
En una segunda ronda, las ponentes han ido señalando algunos retos futuros para que en Burgos la libertad religiosa sea considerada y ejercida como un derecho de todas las personas: compaginar las necesidades con las posibilidades reales (en cuanto a espacios de culto, por ejemplo), dar a conocer las diversas religiones y sus festividades, formar a los trabajadores municipales, adelantarse a las leyes cuando la necesidad lo pide, invertir en educación en la libertad y la pluralidad... convencidos de que comprender ayuda a valorar y a convivir.
En el diálogo final se ha hablado de nuevo del velo islámico, se ha opinado que está empeorando el nivel de respeto en algunos discursos públicos y sobre todo en las redes sociales en medio de la polarización social, se ha incidido en que la religión no solo es un tema privado sino público, y se ha señalado que aunque la inmigración ha acrecentado la pluralidad religiosa, el tema de la libertad está antes y más allá de la inmigración, tanto entre las diversas confesiones religiosas como con los no creyentes.
Han concluido así estas jornadas organizadas por el Grupo de diálogo cristiano-musulmán, que lleva trabajando en Burgos desde al año 2008.