23/05/2026
Vuelven las blancas mañanas de mayo con toda la primavera anidando en los húmedos pétalos de azahar cuajados de rocío. Eco de pasos infantiles rompiendo la quietud de las calles, el cielo radiante suspendido en cada mirada y esa ilusión intacta bullendo desde el fondo del alma. Con el corazón suspendido entre lo humano y lo divino recorren todos los senderos que llevan siempre a la misma casa... anclados al mundo por esas manos a las que se aferran cargados de esperanza.
Sois un tiempo que vuela inclemente, una miríada de sueños, un ayer presente de rumor de agua y amor de madre en el seno de esta iglesia en la que hoy dais un paso más, esencial y decisivo, en vuestra vida. Y saber, en la suerte de poder veros crecer, que sois la mayor promesa de mañana que pueda tener nuestra familia de la Resurrección.
A todos y cada uno vuestra Hermandad os desea que este paso tan importante que habéis dado en el camino de la Fe sea la guía segura que rija vuestros días. Nunca olvidéis que Nuestro Cristo de la Flagelación y su Bendita Madre del Mayor Dolor son eterna salvaguarda que os acompañará siempre.
¡Felicidades!