20/11/2022
GRACIAS A TODOS
Una vez transcurridos varios días desde la celebración del Cabildo General de Elecciones de nuestra querida Hermandad, y con el cuerpo ya más relajado para poder analizarlo todo con más tranquilidad, me gustaría finalizar todo este proceso con unas líneas con las que hacer balance del mismo.
Mi agradecimiento inicial va para la Junta de Gobierno saliente, encabezada por NHD Miguel Mateos de la Torre, que tuvo la valentía, cuando nadie lo quiso hacer, de dar un importante y difícil paso al frente para dirigir los designios de nuestra Hermandad. A ti y a toda tu Junta, gracias por vuestro trabajo incansable en estos ocho años, por vuestros desvelos para que todo fuese lo mejor posible y hacerlo todo con el objetivo de engrandecer nuestra Corporación. Que el Señor y nuestra Madre del Pasmo os lo premien siempre.
En segundo lugar, me quiero acordar de NHD Santiago Asuero Iglesias, digno candidato a Hermano Mayor y a toda su Candidatura, por haber hecho posible que hayan tenido lugar estas elecciones mirando siempre por la Hermandad por encima de todo. A Santi, Blanca, María, Beatriz, Juan José, Álvaro, Isidoro, Miguel (hijo), Mercedes, David, Daniel, Manuel Ángel, Francisco Jesús, Jesús, Lucía, Nazaret, Marta, Miguel (padre), Jesús (eterno) y Antonio Jesús… Me consta que sois veinte corazones de Jesús y es digno de elogio que conformárais vuestra candidatura para trabajar por y para nuestra Hermandad. A todos, recordaros que tendréis las puertas del Jesús abiertas de par en par, ahora más que nunca, para que sigáis metiendo el hombro, disfrutando y trabajando por ella. Tenemos que demostrar que somos una HERMANDAD, con mayúsculas, en la que caben TODOS sus hermanos sin distinciones. Por mi parte, os tenderé la mano cada vez que sea necesario para que no os alejéis de la misma.
En tercer lugar, como no, a los quince miembros de mi candidatura. Personas que me han demostrado su saber estar, sus capacidades personales, su espíritu de sacrificio, su talante mediador y, por encima de todo, el amor tan desmedido que le tienen a Nuestros Sagrados Titulares y a nuestra Hermandad. Os he dicho en repetidas ocasiones que no soy nada sin vosotros y que sois mi sustento. Y tampoco soy nada sin el apoyo incondicional de ese grupo de hermanos que conformarán mi Junta Auxiliar y que complementarán a la perfección a nuestra Junta de Gobierno. Nos queda un arduo trabajo por delante, pero no me cabe la menor duda de que lo sacaremos adelante con creces, anteponiendo siempre nuestra Hermandad por encima de todo.
En cuarto lugar, agradecimiento especial y sincero a los 822 hermanos que en la tarde del pasado viernes ejercieron libre y democráticamente su derecho al voto, expresando su opinión personal y dejando bien claro que SU HERMANDAD LES IMPORTA MUCHO. Con una participación del 76% del censo, estas elecciones han sido HISTÓRICAS y es señal inequívoca de que nuestra Hermandad está más viva que nunca. Me llenó de alegría poder saludar y abrazar a tantos Hermanos de Jesús, en la interminable cola que estuvo formada desde la apertura hasta el cierre de la mesa electoral. No me olvido de todos mis amigos y conocidos que me han expresado su apoyo y su cariño. Y destacar también el trabajo y el papel de la Junta Electoral y de nuestro director espiritual, Don Rufino, para que todo se desarrollara de la mejor manera posible.
Permitidme que me tome la licencia de concluir esta carta con un recuerdo y agradecimiento a mi familia. A mi mujer, Carolina, que ha padecido en el silencio mis horas de ausencia en mis tareas familiares para trabajar por mi candidatura y nunca ha tenido una palabra más alta que otra ni un reproche. Sabes de sobra que sin ti nada de esto hubiera sido posible. Sigo dándole gracias a Dios cada día de haberte encontrado en el camino de mi vida. A mis hermanos, Víctor y Beatriz, por formar parte de mi candidatura y aconsejarme y apoyarme en este proyecto que ahora emprendemos juntos. No me cabe mayor alegría que estar rodeado de mi familia para llevar las riendas de nuestra Hermandad. A mi madre, Adelaida, sufridora de todo lo que me pasa, humilde, prudente, sosegada y callada. Me revestiste con tanto cariño con la túnica blanca y el antifaz morado tantas Madrugadas, y me planchaste costal, faja y traje otras tantas, que hoy cobra todo un sentido especial gracias a ti. Y, por último, al que fue, es y será faro, guía, referencia y espejo en que me miro cada día. Me dejaste la mejor herencia: SER DE JESÚS. Te veré siempre en la presidencia de nuestra Virgen del Pasmo, con tus inconfundibles ojos verdes bajo tu antifaz de gloria. Y cuando me asalten las dudas, cerraré mis ojos y miraré al cielo para buscar tu consejo. No me cabe duda de que me lo darás y que harás que todas mis decisiones sean siempre pensando en nuestra Hermandad. Gracias, Papá.
ANTONIO CARLOS MARAVER MARTÍN,
Hermano Mayor electo.