24/04/2026
Todos hemos pasado alguna vez muy mal día, el día malo como lo menciona la Escritura, Despiertas con el eco en tu mente de una mala noche pegado al alma. No fue solo un sueño incómodo; fue de esos que dejan una sensación extraña, como si algo ya viniera torcido antes de empezar. Te levantas, avanzas en automático, pero el día comienza a confirmarlo: un mensaje que hiere, una palabra fuera de lugar, una noticia que no esperabas… y de pronto, el golpe. Una traición, una pérdida, un momento que quiebra el ritmo y te deja expuesto por dentro.
Es ahí donde algo empieza a moverse en lo profundo. No se ve, pero arde. Es enojo, es frustración, es dolor que busca salida. Y en ese mismo punto estuvo Sansón. La Escritura lo retrata con una imagen tan fuerte como reveladora: trescientas zorras encendidas corriendo por los campos, desatando un incendio que arrasó cosechas enteras (Jueces 15:4–5). No fue dirección de Dios, fue una mala reacción, un momento de locura y ceguera a causa de la furia. Un corazón herido que decidió actuar sin procesar lo que llevaba dentro.
Las “300 zorras” se convierten entonces en algo más que una historia: Ellas representan esas reacciones que parecen aliviar la sed de venganza por un momento, pero que terminan multiplicando el daño. Son las palabras dichas en caliente, las decisiones impulsivas, los actos nacidos desde la herida. Y la Biblia no niega que sintamos enojo; al contrario, lo reconoce, pero lo encausa: “Airaos, pero no pequéis” (Efesios 4:26). Es decir, puedes sentirlo… pero no todo lo que sientes debe convertirse en acción.
Porque cuando la ira es desmedida, se convierte en fuego destructor. Y el fuego no pregunta qué debe quemar; simplemente avanza.
Por eso, cuando tengas un mal día, cuando alguien te hiera, cuando sientas que algo dentro de ti quiere reaccionar… detente un momento y mira a Cristo. Míralo en la cruz, en el peor día de la historia, herido, traicionado, injustamente tratado… y aun así diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).
Ahí está el camino.
No en encender Las “300 zorras"
Ps. Mis. Edinso Yanez
ADEFE REKALDE.