13/02/2025
CUANDO LOS REYES SALEN A LA GUERRA
Por Francis Frangipane
Los efectos de un espíritu de pasividad
Las Escrituras contienen muchos ejemplos del valor de David. Siendo joven, por ejemplo, mientras otros temblaron, David estaba pronto y deseoso de enfrentar a Goliat. David es un ejemplo de uno a quien Dios elije, cuyas pasiones por Dios lo sostuvieron durante la mayor parte de su vida.
Aun así, David también nos proporciona un ejemplo de lo que puede ocurrirles, incluso a buenas personas, cuando nos rendimos a un espíritu de pasividad. Hubo una ocasión cuando David no fue detrás de sus enemigos, y las consecuencias fueron graves. Esto sucedió porque él permitió que un espíritu de pasividad dominara su voluntad.
“Aconteció que en la primavera, en el tiempo cuando los reyes salen a la batalla, David envió a Joab y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los hijos de Amón y sitiaron a Rabá. Pero David permaneció en Jerusalén.” (2 Samuel 11:1).
Durante un tiempo de guerra, el rey permitió que un espíritu de pasividad inmovilizara su alma. Prontamente encontramos a este gran rey guerrero casi incapaz de resistir el ataque espiritual desplegado.
“Y al atardecer David se levantó de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey, y desde el terrado vio a una mujer que se estaba bañando; y la mujer era de aspecto muy hermoso.” (2 Samuel 11:2).
La mujer fue Betsabé, la mujer de Urias. Desde el momento en que David acepto la influencia de ese espíritu de pasividad, su resistencia fue debilitada. Su conciencia se paralizo. La Escritura dice que “al atardecer…David se levantó de su lecho”. Quizá era habitual descansar en la tarde, pero me parece contradictorio que David estuviera tomando una siesta mientras sus hombres luchaban. Es posible que esta siesta no fuera en respuesta a una necesidad de su cuerpo físico sino la expresión del adormecimiento que asió a su alma. Él estuvo en la cama hasta “caer la tarde”.
Esta pesadez en el alma de David era realmente parte de un más grande y sincronizado ataque espiritual. La otra parte de esa batalla fue la silenciosa, incitación interior que movió a Betsabé a bañarse en un lugar donde David podría verla. Finalmente, incapaz de resistir, y desafiando a sus nobles cualidades, “envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella” (2 Sam. 11:4).
Querido amigo, recuerde: Este terrible fracaso moral no fue inducido por la lujuria de David o su flagrante rebelión contra Dios. ¡Un espíritu de pasividad llevo a David a su pecado! El problema simplemente fue que en el tiempo en que los reyes iban al frente a la guerra, David se quedó en casa.
Él está dando un grito de guerra
Nosotros mismos estamos en tiempo de guerra. El Espíritu de Dios nos está llamando a pelear tanto por nuestras almas como por nuestras familias, ciudades y naciones. Efectivamente, la Palabra de Dios revela que “El Señor como guerrero saldrá, como hombre de guerra despertará su celo; gritará, sí, lanzará un grito de guerra, contra sus enemigos prevalecerá.” (Isaías 42:13).
¿Está en usted esta lucha santa? Jesús reprendió a la iglesia en Laodicea por ser tibia (Apocalipsis 3:16). En Mateo 25: 5, nuevamente, el Señor advirtió de una somnolencia espiritual que la iglesia tendría que vencer.
¿Hay un clamor de guerra en su espíritu? Si usted ha nacido de nuevo, ese clamor está dentro suyo, aun cuando haya sido enmudecido por el letargo.
Vea usted, nunca tendremos éxito como vencedores sino llevamos en nuestro espíritu el grito de guerra de Dios. Debemos dejar de resistir el llamado a la oración; debemos abrazar la realidad de la guerra espiritual; y debemos pelear con las armas de guerra que Dios nos ha dado, tanto para nuestro propio progreso como también a favor de aquellos que amamos.
De lo contrario, en el momento que usted se rinda ante un espíritu de pasividad, debe esperar que una tentación apropiada a su debilidad pronto le seguirá. Puede que no sea Betsabé; puede que sea pornografía en la Internet. O puede ser una compañera de trabajo quien comienza a parecerle atractiva en un tiempo en el cual usted y su esposa están con luchas. Cualquiera sea el área de debilidad en su vida, Satanás buscara aprovecharse de esa área. Recuerde, probablemente la primera línea de ataque no será audaz ni obvia. Él buscara primero desarmarlo con un espíritu de pasividad. Si el enemigo tiene éxito en este ataque, usted se encontrará envuelto en algo que puede devastarlo a usted y a sus seres queridos.
Alguien podría argumentar: "Estoy caminando con Dios. Soy un siervo del Señor. No soy vulnerable". Recuerde lo que el Señor advirtió a la iglesia en Tiatira: "Tengo contra ti que toleras a la mujer Jezabel, que se dice profetisa, y ella enseña y extravía a mis siervos para que cometan actos de inmoralidad" (Apocalipsis 2:20).
A Jesús no sólo le preocupaba la influencia corruptora de Jezabel en el mundo; Le preocupaba que los líderes de la iglesia se hubieran vuelto tolerantes. Es más, sus seducciones no sólo apuntaban a los creyentes descarriados o nuevos, sino que desviaban a los siervos de Dios.
En el Libro de Proverbios, el rey Salomón también expone este espíritu. No usa el nombre Jezabel sino que la describe como "la mujer insensata" (Proverbios 9:13). Él dice que ella “llama a los que pasan, a los que van derechos por sus sendas. El que sea simple que entre aquí” (vv.15-16).
¿A quién persigue este espíritu? Busca corromper a quienes intentan enderezar sus caminos. No piensen que tal corrupción no podría ocurrirles a ustedes si se vuelven tibios. De hecho, el mismo hombre que expuso este espíritu en la Biblia, el rey Salomón, más tarde cayó tanto en la idolatría como en la inmoralidad, dos manifestaciones principales del espíritu de Jezabel (Apocalipsis 2:20).
¿Amado, es primavera aquí en el hemisferio norte? Es aquella época del año cuando la seducción comienza a llamar “a los que pasan por el camino.” No nos volvamos pasivos en tiempo de guerra. Antes bien, peleemos por nuestra nación, nuestras ciudades, nuestras familias y, especialmente, por nuestras propias almas.
Es tiempo de que los reyes salgan a la guerra.
Adaptado del libro del Francis Frangipane, Alístese junto al Señor de los ejércitos. Disponible en www.arrowbookstore.com.