Parroquia de Beas

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08/09/2026

HOY CELEBRAMOS LA NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Hoy, 8 de septiembre, la Iglesia celebra con alegría la Natividad de la Santísima Virgen María, el nacimiento de aquella mujer escogida por Dios para ser la Madre de nuestro Salvador.

Aunque la Sagrada Escritura no relata las circunstancias de su nacimiento, desde los primeros siglos los cristianos conservaron una profunda veneración por María y celebraron con gozo el comienzo de su vida. Su nacimiento anuncia la llegada de aquella que, por una gracia singular de Dios, sería preparada para responder con un corazón lleno de fe al plan de la salvación.

María nació para una misión extraordinaria, pero su grandeza no estuvo solamente en haber sido elegida, sino también en haber respondido libremente al Señor con un amor perfecto. Su vida entera fue una entrega a Dios y a su voluntad.

En este día podemos contemplar también nuestras propias vidas. Cada persona tiene una dignidad y una misión ante Dios, aunque muchas veces no comprendamos todavía el propósito de todo lo que vivimos. El nacimiento de María nos recuerda que Dios puede preparar grandes cosas desde los comienzos más humildes y silenciosos.

Santa María, Madre de Dios, en el día de tu nacimiento espiritual y litúrgicamente celebrado, ruega por nosotros. Enséñanos a escuchar al Señor, confiar en Él y decirle cada día, con un corazón sincero: «Hágase en mí según tu palabra».

¡Feliz Natividad, Santísima Virgen María!

08/09/2026

Fiesta de Natividad de la Santísima Virgen María

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 1, 1-16. 18-23

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abra¬¬ham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos; Judá engendró de Tamar a Fares y a Zará; Fares a Esrom, Esrom a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró de Rajab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, Obed a Jesé, y Jesé al rey David.

David engendró de la mujer de Urías a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abiá, Abiá a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatam, Joatam a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías a Manasés, Manasés a Amón, Amón a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos durante el destierro en Babilonia.

Después del destierro en Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquim, Eliaquim a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: "José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.

Palabra del Señor

08/09/2026

Buenos días. Que Jesús y María bendigan este nuevo día, llenen nuestro corazón de paz y nos concedan la gracia de vivir siempre bajo su amor. ☀️🙏

08/09/2026

Marcada desde su concepción con el sello de Cristo, la Virgen María, es la niña de los ojos de Dios, hecha del mismo barro que todos nosotros, para la humanización de la divinidad y hacernos partícipes de la santificación que Dios quiere obrar en nosotros. Así, Jesús fue perfecto hombre y perfecto Dios y María, nada menos que la madre del Salvador.

Pocas veces reparo en que un día como hoy, 8 de septiembre, también nació mi madre, la que me dio la vida, la que me educó y me hizo ser lo que soy. Ella se llama Gloria Esperanza y como que su nombre la hubiera marcado, pues toda su vida a dado gloria a Dios, desde el servicio y el sufrimiento. Esperanza, un concepto que se ha banalizado como el amor mismo y merece ser rescatado, pues la Virgen María fue la esperanza para la salvación del mundo ya que de su “SÍ” humilde, dependería el nacimiento del Salvador.
Dios bendiga también a cada mujer en cuyo seno se gesta una esperanza para el mundo, especialmente a las que nacieron un día como hoy.

La llena de gracia ha nacido, los ángeles cantan y dan gloria a Dios por la belleza de su creación

08/09/2026

𝐄𝐋 𝐀𝐋𝐌𝐀 𝐄𝐍𝐀𝐌𝐎𝐑𝐀𝐃𝐀 𝐃𝐄𝐋 𝐍𝐈𝐍̃𝐎 𝐉𝐄𝐒𝐔́𝐒

𝟖 𝐃𝐄 𝐒𝐄𝐏𝐓𝐈𝐄𝐌𝐁𝐑𝐄

𝑯𝑨𝑩𝑳𝑨 𝑬𝑳 𝑵𝑰𝑵̃𝑶 𝑱𝑬𝑺𝑼́𝑺: Hijo, alégrate por aquellos que mi Madre ha elegido que nazcan en este día; pero para que tengas un gozo pleno, debes Renacer Espiritualmente; con el dolor de tus pecados y con nuevas virtudes.

𝑶𝑹𝑨𝑪𝑰𝑶́𝑵: Querido Infante Divino, al elegir una niña; escogiste una progenitora de méritos incomparables. Haz que yo, inspirado por su nacimiento; enamorado de ella, arrepentido de mis culpas, comience a vivir de una forma verdaderamente santa. Amén.

𝑻𝑬𝑺𝑻𝑰𝑴𝑶𝑵𝑰𝑶: En este día, Santa Francisca Romana; estando en oración, cayó en éxtasis y vio a la Virgen María con su Niño en brazos. Y para gozo de esta Santa, pudo tomar al pequeñito celestial para arrullarlo en medio de una gran luz.

𝑳𝑨 𝑽𝑰𝑹𝑻𝑼𝑫 especial a practicar en este día, será:
𝑨𝑳𝑬𝑮𝑹𝑨𝑹𝑺𝑬 𝑪𝑶𝑵 𝑴𝑨𝑹𝑰́𝑨 𝑵𝑰𝑵̃𝑨, 𝑷𝑶𝑹 𝑯𝑨𝑩𝑬𝑹 𝑺𝑰𝑫𝑶 𝑬𝑳𝑬𝑮𝑰𝑫𝑨 𝑴𝑨𝑫𝑹𝑬 𝑫𝑬 𝑫𝑰𝑶𝑺.

𝑷𝑹𝑨́𝑪𝑻𝑰𝑪𝑨: Para honrar el nacimiento de la Virgen María, y alegrarse por haber sido elegida Madre de Jesucristo, lleva contigo su imagen con sencillez y candor de un niño. Visítala en su templo y reza tres veces: "Ave María Estrella".

𝑱𝑨𝑪𝑼𝑳𝑨𝑻𝑶𝑹𝑰𝑨: "𝑁𝐼𝑁̃𝑂 𝑀𝐼́𝑂, 𝑁𝐼𝑁̃𝑂 𝑀𝐼́𝑂, 𝐷𝐴𝑀𝐸, 𝐷𝐴𝑀𝐸 𝑈𝑁 𝑃𝑂𝑄𝑈𝐼𝑇𝑂 𝐷𝐸 𝑇𝑈 𝐴𝑀𝑂𝑅 𝐷𝐼𝑉𝐼𝑁𝑂".

08/09/2026

FERVOR MARIANO EL OCHO DE SEPTIEMBRE EN JAÉN

✍Mons. Fernando Chica Arellano
Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA

En la Puerta de Andalucía el otoño anticipa sus primeros pasos cubriendo de luz los oteros y los campos. Septiembre despierta con un tañido de campanas sonoras, porque el ocho de ese mes no nace un día cualquiera: despunta la mañana del mundo, la aurora de la salvación que es María en su Natividad. Un eco de siglos y una misma fe inquebrantable unen en esta jornada a numerosos jiennenses que saben cantar a su Reina con la lírica honda de la tierra. Esa fecha bendita no es en las tierras del Santo Reino una simple cifra del calendario; es un festejar a la que es Causa de nuestra Alegría viniendo a nuestro entorno en pulcra candidez.
Serena contemplar las cosas en su sazón, en ese punto exacto donde la criatura rinde su alabanza al Creador a través de la armónica sencillez de las horas. Así, al clarear el alba de la Natividad de Nuestra Señora, la diócesis de san Eufrasio entera se torna una súplica callada, unánime, hilvanada por el andar pausado de los labriegos, el rumor del agua cristalina y el crujir del desvaretado. Jaén celebra en ese día con gozo inusitado el Nacimiento de María, la Virgen, sabiendo que de Ella salió el sol de justicia, Cristo, nuestro Señor.
Al unísono, los carillones de Torredonjimeno despiertan la campiña evocando a la Virgen de Consolación. El amor a la que es Refugio de los pecadores es allí bálsamo para los rigores del azadón, recordatorio perenne de que la fe se nutre del abandono absoluto a la Providencia divina, de una confianza total en la Palabra del Redentor.
Cruzando los olivares que son el oro vivo de la provincia, Jimena rompe a cantar bajo el amparo de Sierra Mágina. Allí, donde la roca se hace gigante y los hilos de agua del paraje de Cánava arrullan el silencio con frescura de manantial, la piedad popular deviene misterio y huerta. La Virgen de los Remedios, admirada en su gloriosa Natividad, congrega a sus hijos en un fervor que huele a albahaca y a promesa cumplida. El crepitar áspero de la sierra se apacigua cuando Ella pasa, reflejada en el alma limpia de sus devotos, recordándoles que la santidad es siempre un nuevo amanecer.
La Yedra vibra con la Virgen del Rosel nimbada de una majestad que es, a la vez, pura docilidad evangélica. El olivarero entiende que en esos ojos hermosos de la Madre se refleja el amor entrañable a Jesucristo. Imitar a María en esa pedanía baezana es revestirse de una finura de espíritu que no pasa de largo ante el dolor ajeno, es traducir la plegaria en platos de comida para el hambriento y en hombros dispuestos a cargar con la pena del vecino.
Luego se divisa Úbeda, la urbe monumental que ensalza a la Virgen de Guadalupe en la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares. La Chiquitilla del Gavellar recorre la ciudad vistiendo un traje de níveo candor. Ante su planta, las almas renuevan su compromiso. Es allí, en el secreto de la oración vespertina, donde se fragua la verdadera imitación de Nuestra Señora: un entusiasmo que no merma ante las tempestades del mundo y un amor apasionado al Hijo que nos urge a ser antorchas de servicio fraterno.
Bajo el azul nítido de Torreperogil, la Virgen de la Misericordia no es una imagen: es un jardín cerrado donde germina el amor divino y toda virtud tiene su flor. De mañana, la Parroquia de Santa María la Mayor rebosa en un silencio que ora, en un asombro desbordante. La procesión de la que es Reina de la familia en la tarde es una danza sagrada de lo invisible hecho carne. Al asomar la Señora por el dintel, el pueblo entero suspira con un lirismo acendrado que hiere el aire. En el Paseo del Prado, los vítores no son ruido, sino saetas de júbilo inacabable. En ese enclave de La Loma se sabe que creer es ver en lo oscuro; por eso, su fiesta patronal es la victoria de la verdad divina sobre la sombra del olvido.
Vilches se cobija en el regazo amoroso de Nuestra Señora del Castillo. En esa localidad la religiosidad mariana se empina buscando el cielo. El caserío blanco parece trepar ansioso por el cerro, bastión que se ensancha en un horizonte de mansedumbre inmarcesible. Desde su santuario la mirada de la Rosa mística se posa sobre el pueblo como una fragancia que embelesa. Subir a su encuentro es ascender por la escala de la contemplación, sintiendo que en cada vilcheño palpita un cariño agradecido que aclama a la Flor de las flores en su dichoso nacimiento.
Navas de San Juan resplandece con la llegada de la Virgen de la Estrella a su ermita de los Llanos. El honrado labriego Juan, que la vio aparecer en los siglos medievales, sigue estando vivo en cada agricultor que hoy aúpa sus ojos escudriñando una guía en las noches de incertidumbre. Nuestra Señora acrecienta la confianza que no defrauda cuando las cosechas menguan o el granizo destroza el duro trabajo de meses. Ella anima a no desfallecer, a mantener la lámpara encendida de una fe operativa que se traduce en obras de misericordia.
A pocos kilómetros, Castellar reza a la Virgen de Consolación. El canto resuena entre los muros del templo con una fuerza vigorosa. Del Magnificat aprende que Dios no olvida a los pobres, que derriba a los potentes y soberbios y exalta a los débiles. Los fieles, al vislumbrar a su patrona, se comprometen a ser como María manos para socorrer al desamparado, corazón generoso que late junto al enfermo y el anciano.
Cerca de allí, Chiclana de Segura eleva su silueta rocosa hacia el cielo como un altar de piedra viva. Desde el paseo del Trascastillo, los labios de esa noble villa honran a la Virgen de Nazaret. En su rostro asoma la esperanza de los indigentes, la certeza de que Dios se complace en la pequeñez de los humildes y en la fidelidad de los sencillos.
En Villanueva del Arzobispo, la Reina de las Cuatro Villas, Nuestra Señora de la Fuensanta, regala caudales de clemencia. El fiel devoto, de hinojos sobre las piedras de su santuario, contempla ese hontanar de gracia que nunca cesa y cuyo caudal invita al incremento de una caridad evangélica que debe inundar plazas y casas, aliviando fatigas y preocupaciones. En esa comarca no se advierte una piedad de relumbrón ni de adorno. Como el labrador no ignora que la tierra sin humedad se agosta, los que veneran a la que es Casa de oro son conscientes de que quien no auxilia al hermano desvalido se vuelve un páramo estéril.
Remontando los senderos roturados, donde los pinos escoltan los olivares, Génave y Torres de Albanchez se hermanan bajo el patronazgo de la Virgen del Campo. Qué nombre tan atrayente, qué título tan pegado al surco y a la besana. Los labradores de la Sierra de Segura le cantan a la que es Torre de marfil con una voz que tiene el temblor del viento en las ramas. Le piden el sustento de cada día, pero, por encima de los bienes del troje, le imploran la renovación de una vida cristiana que a veces se adormece con la rutina de las estaciones. En estas alturas la devoción mariana se hace paisaje; mirar en aquellos lares a la Inmaculada es aprender de Ella a servir al necesitado que no tiene qué llevar a su mesa, es activar esa ayuda desinteresada que convierte cada hogar en un hospital de amor.
El ocho de septiembre en Jaén es, en fin, una inmensa liturgia de perfumado incienso. Sus buenas gentes, de semblantes tranquilos, corean a María no para pedir milagros pasajeros, sino la dádiva de una vida nueva. Que esta festividad mariana no pase en balde por los campos jiennenses; que el abanico de las advocaciones de la Madre de Dios en su Natividad inflame en cada pecho el fuego de una compasión evangélica que no conoce fronteras. Que la fe de Jaén sea, como la de la Virgen, un sí perenne al Dios que salva a los hombres desde la simplicidad de un pesebre y la entrega absoluta de la cruz.

https://diocesisdejaen.es/fervor-mariano-el-ocho-de-septiembre-en-jaen/

08/09/2026

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