08/09/2026
8 de septiembre, la Natividad de la Santísima Virgen María, fiesta. “Multiplicad por un día, multiplicad por nueve meses, y considerad qué tesoros de gracias, de méritos y de santidad trajo María al mundo en su Natividad. Alegrémonos, no sólo por ella, sino también por nosotros; porque ella vino al mundo llena de gracia, no sólo para su provecho y gloria sino para nuestro bien.”
Dicen muchos y graves teólogos que quien posee el hábito de una virtud, siempre que corresponde fielmente a la gracia actual que de Dios recibe, produce un acto de igual intensidad al hábito de virtud que ya posee; de modo que cada vez adquiere un nuevo merecimiento igual al cúmulo de todos los méritos antes adquiridos. Este acrecentamiento, como dicen, ya fue concedido a los ángeles en su primer estado; y si fue concedido a los ángeles ¿quién podrá negar este don a la Madre de Dios mientras vivió en la tierra, y por tanto en el tiempo que vivió en el seno de su madre, en el que fue incomparablemente más fiel que los ángeles en corresponder a la gracia? María a cada momento doblaba aquella sublime gracia que poseyó desde el primer instante pues correspondía con toda su alma perfecta y en todo acto que hacía, redoblaba sus merecimientos... Multiplicad por un día, multiplicad por nueve meses, y considerad qué tesoros de gracias, de méritos y de santidad trajo María al mundo en su Natividad. Alegrémonos por tanto con nuestra preciosa niña que nació tan santa, tan amada por Dios, tan llena de gracia. Y alegrémonos, no sólo por ella, sino también por nosotros; porque ella vino al mundo llena de gracia, no sólo para su provecho y gloria sino para nuestro bien.
San Alfonso María de Ligorio