03/09/2023
DOMINGO 3 DE SEPTIEMBRE 2023
Gracias al Señor por un domingo de bendición, con nuestra familia de la fe.
COMPARTE: Pastor Ramón Ubillos
TEMA: Vive en la dignidad de ser un hijo de Dios
2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
Todas las cosas son hechas nuevas, de tal manera que hay un cambio radical en la vida de aquellos que están en Cristo, los hijos de Dios somos gente rara, somos bichos raros en este mundo, diferentes, porque hay una naturaleza nueva y diferente en nosotros que nos hace ser distintos. Algunos pueden vivir como un infiltrado, porque vive en una apariencia, motivada por un sistema religioso.
¿Podría preguntar quién ha venido a buscar la bendición de Dios? Pero si alguien ha venido hoy a la iglesia a buscar la bendición de Dios, mal hecho, porque tenemos que traer los deberes hechos de casa, tenemos que venir benditos, llenos, fortalecidos en el Señor, aquí a la iglesia, en el trabajo y donde quiera que vayamos debemos mostrar la nueva naturaleza que Dios ha producido en nosotros, Jesús dijo que a sus discípulos se les iba reconocer por los frutos en su vida, que iban a ser diferentes y no como los demás, que no se iban a enredar en los asuntos que los demás se enredan.
En Juan 12:26 dice “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.” Hay una honra que Dios da a sus hijos que es diferente a la que tienen los demás, es una honra, una dignidad que Dios da a los que somos sus hijos, cuando Jesús principia su ministerio fue a bautizarse con Juan el bautista y él no tenía necesidad de bautizarse, pero se bautizó en obediencia y por testimonio, Jesús después de ser bautizado fue al desierto y fue tentado, el diablo le tienta diciéndole que si es hijo de Dios usara el don en beneficio propio, Jesus le respondió que no solo de pan vivirá el hombre, Moises estuvo 40 dias sin comer, ni beber y no tuvo necesidad, porque se alimentaba de la fuente de la vida, estaba en comunión personal con Dios y eso era su alimento. Jesús era un hombre con dignidad, el decía el poder de Dios no es para mi beneficio, si Dios me unge es para bendecir a los demás, luego le lleva a un lugar alto y le ofrece todos los reinos, pero Jesús le responde: ¿Qué me ofreces las naciones que son mías? El diablo nos ofrece lo que Dios ya nos dio y nos ofrece lo que no nos va a dar. Nosotros somos hijos de Dios tenemos toda la dignidad de este mundo, el Señor dice que me da por herencia las naciones, que el enemigo no nos ofrezca lo que ya tenemos por herencia divina, hay personas que se venden por algo tan pequeño, porque no tienen dignidad.
Jesús nos ha dado su propia dignidad, Él nos ha dado la dignidad de ser hijos de Dios, Juan 3:1 dice “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.” Dios nos llamado a tener una dignidad por encima de lo que el mundo ofrece, a veces hay cristianos que se venden muy barato, están dispuestos a mentir por una pequeñez, entonces denigran la dignidad que DIos le ha dado, tenemos que decir “Yo soy un hijo de Dios, yo no me revuelvo en el barro o en la basura que otros se revuelven.”
Jesús les dijo a sus discípulos, que no se agobiaran, porque el Padre sabe de qué cosas tenían necesidad y Dios es capaz de suplir nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria, muchas personas están moviéndose en la honra que el mundo da y no en lahora que Dios da, una iglesia digna es una iglesia en la que los hijos de Dios viven en la honra que Dios da.
Cuando Jesús se marcha pasan 7 días en los que la iglesia estuvo guardada y retenida hasta que fueron llenos del poder de lo alto, los hijos de Dios hemos sido llenos del poder de lo alto, el poder de Dios reside en nuestras vidas, de manera que el mundo tiene que reconocer que tenemos algo distinto.
No debemos rebajarnos a lo que hacen otros por dinero, por fama, por introducirse en un sistema social y se dejan embaucar en la indignidad que viven otros. Vivimos en un mundo indigno en el que la gente miente por cualquier cosa, Jesus les dijo a algunos de los fariseos “vosotros sois de vuestro padre el diablo porque las obras de vuestro padre haceis” y nosotros somos hijos de Dios y se tiene que demostrar, porque hacemos las obras de nuestro padre, porque actuamos conforme a la dignidad que Dios nos ha dado, así que si eres hijo de Dios no te sientas triste, tenemos que darnos cuenta de la trascendencia de la realidad de nuestra vida.
No podemos vivir en este mundo avergonzados y escondidos, a Timoteo le pasó eso, le daba vergüenza dar testimonio y de su maestro Pablo, a veces hay cristianos anónimos, escondidos, pero nadie puede hacernos frente si Dios no lo permite y si Dios lo permite, podemos decir al diablo gracias por atacarme, por tentarme, porque si me tientas estás tentándome en una debilidad que hay en mi vida y que tengo que fortalecer por la gracia de Dios que está en mi.
No podemos andar despistados, tenemos que ponernos en el sitio que tenemos que ponernos porque no somos “un cualquiera”, somos hijos de Dios, los espíritus se sujetan a los hijos de Dios, se tienen que sujetar porque el poder de Dios está en nosotros, tenemos que reconocer la dignidad que Dios nos da y andar en ella.
¿Cuánto vales? Valemos lo que alguien está dispuesto a pagar por nosotros, el precio que Jesus pagó por mi fue su propia sangre, su vida dio por mi, Jesús da una dignidad a mi vida más allá de lo que quizás yo mismo pueda ver, el amor de Dios y Su salvación no se merecen, son un regalo, Dios nos ha dado una dignidad que no merecíamos, porque eramos tan hijos del diablo como los demás y Él nos ha adoptado como hijos suyos, qué bueno que podamos vivir en la dignidad que Dios nos ha dado y cuando alguien nos propone una cosa sucia, una cosa fea, debemos decirle: “Me estás ofendiendo porque yo soy un hijo de Dios, soy una persona noble, porque la nobleza de Dios está sobre mi vida, no puedo aceptar que pretendas que yo me rebaje a la suciedad en la que tu vives, no me propongas mentir, no me propongas deshonestidad, porque soy una persona honesta, soy una persona con dignidad”, en esa dignidad tenemos que andar.
1 Tesalonicenses 2:10-14 “Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes; así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria. Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes. Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos,” Pablo le dice a la iglesia andad como es digno de Dios, andad como es digno de un hijo de Dios, hay mucha gente que no tiene identidad, que es capaz de tener relaciones con cualquiera, viven en una indignidad, personas a las que se les ofrece participar en acciones vergonzosas en las que el cuerpo es usado de forma indecorosa, pero nosotros debemos decir mi cuerpo es templo del Espiritu Santo y yo lo uso para la gloria de Dios, Dios nos ha creado con un equipamiento bendito, debemos usar nuestro cuerpo de una forma digna.
Tenemos también la lengua, una herramienta tremenda para edificación o para destrucción debemos usarla dignamente, podemos bendecir con ella, hay personas que no pueden bendecir porque en sus corazones no hay nada digno, pero nosotros podemos bendecirnos, animarnos, ayudarnos unos a otros, tenemos el privilegio de usar la lengua de forma digna.
Debemos actuar como es digno de Dios, si Dios está con nosotros podemos ser justos, limpios de honra y bendición para los demás y donde vayamos, la gente debe ver que en nosotros hay algo especial, que somos distintos, somos dignos de ser tenidos en cuenta, no somos traidores, nuestra palabra debe ser respetable, cuando decimos sí es sí y nuestro no es no, ese es el mejor evangelio que podemos transmitir, la vida con dignidad.
1 Pedro 4:4 dice “A estos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan”, La gente no entiende por qué no corremos en la misma carrera de disolución que ellos y qué bueno que sigan sin entender, porque nosotros damos testimonio de la gloria de Dios en nuestras vidas, en nuestra dignidad como personas, Dios nos ha llamado a eso.
Si somos hijos de luz, debemos andar en luz, y eso debe ser algo que impacta, porque cada vez hay menos gente así, en la sociedad hay cada vez menos gente honrosa, no podemos fiarnos de cualquiera que está a nuestro lado, pero que de nosotros se puedan fiar, porque tenemos la dignidad de ser hijos de Dios.
Si alguna vez actuamos de una forma reprochable, pidamos perdón a Dios y decir: “Señor yo quiero andar en la dignidad de un hijo de Dios, necesito que me ayudes” y cuando hemos participado en cosas que no son dignas, la gente que ha participado con nosotros en esas cosas, pretende que sigamos en el mismo desenfreno, que podamos decir: “No necesito participar de eso, porque Dios es suficiente para mi.”
Hay personas que dan testimonio de Cristo y luego hacen cosas feas, roban, mienten y ensucian el testimonio de Dios en su vida, pero debemos evitar eso, porque eso es perder la dignidad que Dios nos da y qué bueno que podamos decir: “Yo quiero andar en la dignidad de un hijo de DIos, quiero ser de la realeza, de la nobleza de Dios”, hay gente que tiene títulos, pero tiene vidas indignas, pero que nosotros tengamos vidas dignas, vidas dignas de ser hijos de Dios.
Hay quien compra un título nobiliario, pero nosotros somos hijos de Dios, nacimos del espíritu y tenemos esa dignidad, no somos plebeyos, no somos esclavos, no somos indignos, tenemos la gracia y la vida que Dios da a sus hijos y eso hace que seamos diferentes.
Podemos vivir en amargura y con miedo porque hemos hecho algo que no estaba bien, y esperamos que venga el castigo, si hicimos cosas que no han estado bien, debemos limpiarnos y debemos valorar eso y cuando alguien venga a robarnos la dignidad, digamos: “Perdona pero yo no me suelto de lo alto que estoy, porque vivo en una posición de dignidad mayor que la que me merezco, porque la gracia de que Dios me pone en un sitio mejor que el que me correspondería”, que podamos tener conciencia de lo que es vivir con la dignidad que Dios nos da.
Tito 2:6-13 dice “Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador. Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,” Un texto denso y fuerte, donde le dice a Tito que se muestre como ejemplo de buenas obras, y le dice que “adorne” la doctrina con actitudes de bendición.
Debemos ser ejemplo de buenas obras, adornando el evangelio con nuestro testimonio personal, eso genera honra en nuestras vidas, decir si alguien me maldice yo le bendigo, si alguien viene a robarme, intento ver por qué lo hace, y ayudarle, que podamos decir al mundo “tu puedes cambiar las malas actitudes que te denigran, tu puedes salir del hoyo en el que te has metido, tu puedes salir de esas cosas, porque mayor es el que está queriendo traer salvación a tu vida, que el que te quiere esclavizar.”
Jose estuvo esclavo en casa de Potifar, y era libre, porque la gracia de Dios estaba sobre su vida, era fiel y en él se podía poner la confianza, porque no les iba a defraudar, qué bueno que la gente pueda decir eso de nosotros, que podamos adornar con buenas obras nuestro testimonio personal, renunciando a la impiedad, si tenemos la gracia y la bendición de Dios, cómo no vamos a renunciar a los negocios sucios si podemos andar con la cabeza bien en alto, en dignidad, por qué nos vamos a manchar con cosas que no merecen la pena, todo pecado y todo error trae consecuencias, si no vino la consecuencia rápido del mal que cometimos, vendrá, porque no hay nada oculto que no haya de salir a luz, cualquier pecado oculto, cuanto antes salga a la luz mejor, porque Dios nos ama y no quiere que andemos en indignidad, debemos ser fieles y andar en dignidad.
Renunciemos a la impiedad, ¿por qué voy a participar de algo oscuro cuando soy hijo de luz?, si no podemos decir dónde estuvimos, qué hicimos, mal asunto, somos transparentes, o somos opacos? Si lo que hay en nuestra vida es honroso no tenemos ningún problema en mostrarlo,como dice Juan 3:20-21 “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”
Esto es mucho mejor testimonio que cualquier teoría teológica, si antes mentía no miento más, y si alguna vez se me escapa una mentira, me siento sucio, me siento mal e intento arreglar eso cuanto antes.
Si somos hijos de Dios eso debe ser una realidad en nuestra vida y si necesitamos limpiarnos los pies vayamos a Jesús, para que nos limpie y podamos vivir una vida digna de ser llamados hijos de Dios.