05/04/2026
SEMANA SANTA 2026
Tras siete días de Septenario, el pasado Viernes de Dolores, Nuestra Señora de los Dolores, vestida de rosa, bajaba a la parroquia de San Mateo, al encuentro de su hijo, el Nazareno, y San Juan Evangelista para la celebración de los días culmen del cristiano, la Semana Santa. El Jueves Santo, tras la celebración de los Oficios, atravesaba de nuevo el dintel de la parroquia para procesionar por el casco antiguo de nuestro pueblo, junto con el amarrado y San Juan, en este caso con manto granate, y con pocas horas de descanso bajo una inmensa luna llena de testigo y las murallas del milenario castillo, antes del alba del día, de nuevo salía en procesión para subir a la parte alta del pueblo donde tuvo lugar el encuentro con su hijo, el Nazareno y San Juan como testigo y compañero fiel, vestida con manto verde esperanza. En la tarde de Viernes Santo, tras la celebración de la muerte del Señor y recibir la corona de espinas en el desenclavamiento, vestida de riguroso luto, de nuevo salía a las calles de nuestro pueblo y en la media noche tras dejar sepultado al cristo yacente en la parroquia, de nuevo volvía su casa en la procesión de la soledad, arropada por cientos de personas y numerosas mantillas, todos alumbrando con sus velas y en silencio absoluto, roto por el racheo de las zapatillas de los costaleros, y ya en la ermita aguardó el Sábado de Gloria esperando a la resurrección de su hijo, el Domingo de Resurrección, donde radiante vestida con manto buganvilla corrió al encuentro glorioso con Cristo Resucitado, poniendo fin a una semana de gran sentimiento y tradición en nuestro pueblo.