Parroquia de "Ntra. Sra. de la Paz" de Bélmez de la Moraleda

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XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO“ALZAR LA MIRADA: EL SEÑOR NOS LLAMA POR NUESTRO NOMBRE" Hay un detalle que solemos pasar...
14/06/2026

XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
“ALZAR LA MIRADA: EL SEÑOR NOS LLAMA POR NUESTRO NOMBRE"

Hay un detalle que solemos pasar por alto, y es precisamente el primero. Antes de llamar a nadie, antes de enviar a nadie, Jesús mira. "Al ver a la multitud, sintió compasión de ella." Todo comienza con una mirada.

No es una mirada de gestión, ni de evaluación. Es una mirada que ve lo que nosotros ya hemos dejado de ver: que la gente está "abatida y abandonada, como ovejas sin pastor." Jesús no se acostumbra al sufrimiento humano. Eso es lo primero que nos enseña este texto: que Dios no se resigna.
Y entonces viene algo desconcertante. La mies es mucha, los obreros pocos… ¿y qué hace? ¿Ponerse a trabajar él solo? No. Pide. "Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies." Dios, que podría hacer todo solo, elige necesitar. Elige llamar. Elige que su obra pase a través de nombres concretos, de personas concretas, de vidas concretas.

Aquí está el corazón del texto. Jesús llama a los Doce por su nombre. Simón, Andrés, Santiago, Juan… No llama a un tipo ideal, no recluta perfiles. Llama personas. Y eso cambia todo, porque significa que la vocación no es un encargo anónimo. Es un encuentro.

Muchas veces vivimos con la cabeza gacha. El cansancio, el sentido de insuficiencia, la sensación de que hay demasiado que hacer y demasiado poco que somos. La multitud que Jesús ve también camina así: abatida. Y la tentación es mirar el problema —la mies inmensa, los obreros escasos— y dejarse aplastarse.

Pero Jesús no dice: "Mira cuánto hay que hacer". Jesús dice: “te llamo a ti”. Y ese llamado, que viene con un nombre propio, es ya en sí mismo una invitación a alzar la mirada. No a ver menos dificultades, sino a verse visto. A descubrir que antes de que yo mirara a Jesús, él ya me miraba a mí.

La misión que reciben —curar enfermos, limpiar leprosos, resucitar mu***os, expulsar demonios— no es fruto de su capacidad. Es participación en la de él. "Gratis lo recibisteis, dadlo gratis". La lógica del Reino no es la lógica del mérito ni del mercado. Es la lógica del don. Y los que son enviados solo pueden dar lo que ya han recibido.

Quizás el examen que nos propone este Evangelio es simple y exigente al mismo tiempo: ¿Sigo sintiendo que el Señor me llama “a mí”, por mi nombre? ¿O me he perdido entre la multitud, entre las tareas, entre la sensación de que soy un número más en una mies interminable?

Él te está mirando. Y esa mirada —antes que cualquier mandato— es ya compasión, ya amor, ya vocación.

Alzar la mirada es, en el fondo, dejar que la suya te encuentre.

HOJA PARROQUIAL 14/06/26XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
13/06/2026

HOJA PARROQUIAL 14/06/26
XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Celebración del Corpus Christi
08/06/2026

Celebración del Corpus Christi

CORPUS CHRISTI“FIEBRE DE EUCARISTÍA”Comer la carne del Señor y su sangre es ligarnos hondamente a su causa y a su destin...
07/06/2026

CORPUS CHRISTI
“FIEBRE DE EUCARISTÍA”

Comer la carne del Señor y su sangre es ligarnos hondamente a su causa y a su destino. Es compromiso firme de querer correr su suerte y apostar por quienes Él se comprometió. La fiebre de la eucaristía ha de llevarnos a una donación de la propia vida, a ser seres en constante donación de tiempo, de energías, esfuerzos, proyectos, ilusiones y capacidades. Cuando la eucaristía se vive con pasión se convierte en alimento que impulsa el “partirse” y “repartirse” como las migas del pan. Hasta que no nos duela el cuerpo por sentir lo que supone la entrega a los otros, no nos hallaremos asociados a la singular entrega de Jesús. La eucaristía nos lanza a la misión. Es el impulso que necesitamos para que se siga obrando en nosotros el cambio interior y el compromiso con los más débiles, los “sin-pan”.

El amor a los pobres y la Eucaristía están unidos, nos abren a la vida nueva, a ser de verdad Iglesia, Cuerpo de Cristo.

“Vivir la Eucaristía es entregarse a los otros, llegando a ser para ellos, por el amor y la contemplación eucarística, algo ‘devorable’” (René Voillaume).

HOJA PARROQUIAL 07/06/26CORPUS CHRISTI
06/06/2026

HOJA PARROQUIAL 07/06/26
CORPUS CHRISTI

Ayer vivimos un día de gozo y derramamiento del Espíritu Santo. Nuestras comunidades hermanas de Bélmez de la Moraleda y...
05/06/2026

Ayer vivimos un día de gozo y derramamiento del Espíritu Santo. Nuestras comunidades hermanas de Bélmez de la Moraleda y Cabra del Santo Cristo acompañaron a 15 adolescentes y adultos que recibieron el sacramento de la Confirmación de manos de nuestro Vicario Territorial D. Jesús. Desde aquí le damos nuestra más sincera enhorabuena!

CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN
01/06/2026

CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI
01/06/2026

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

HORARIOS MISAS JUNIO
01/06/2026

HORARIOS MISAS JUNIO

SANTÍSIMA TRINIDAD“BUSCA LA PAZ TRINITARIA”La Trinidad no es un dogma que comprender, sino un amor que contemplar. Dios ...
31/05/2026

SANTÍSIMA TRINIDAD
“BUSCA LA PAZ TRINITARIA”

La Trinidad no es un dogma que comprender, sino un amor que contemplar. Dios es amor porque es comunión: Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas en un solo movimiento eterno de entrega.

El evangelio de Juan lo dice sin rodeos: Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para salvarlo. La Trinidad entera se inclina hacia nosotros. No es una divinidad que observa desde lejos, sino un amor que baja, que busca, que abraza.

Fano nos lo muestra con ternura: la P, la A y la Z se convierten en personas, sonrientes, juntas, rodeadas de corazones. La PAZ trinitaria no es la ausencia de conflicto. Es la presencia de ese amor que nos contiene a todos.

La paloma —el Espíritu— emite señal. Como si Dios dijiera: «Estoy en red contigo. Siempre conectado». El Padre que da, el Hijo que se entrega, el Espíritu que comunica: una sola frecuencia de amor.

«Quien cree en él no es condenado», dice Jesús. Creer no es aprobar un examen. Es dejarse amar. La condenación es elegir la oscuridad cuando la luz ya está disponible. Es rechazar el abrazo trinitario que ya se ha lanzado hacia nosotros.

Hoy, en esta fiesta, la Iglesia nos invita a algo sencillo y radical a la vez: entrar en esa comunión. No como espectador de un misterio lejano, sino como hijo bienvenido en esa danza de amor que es la Trinidad.

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