02/09/2026
SOLEMNE NOVENA EN HONOR DE NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS, CORONADA, Y PATRONA DE AYAMONTE.
DÍA OCTAVO. -
Participarán la Muy Antigua, Real, Ilustre y Franciscana Hermandad de Penitencia de la Vera+Cruz, Santo Entierro de Cristo y María Santísima en su Soledad, la Archicofradia de Maria Auxiliadora de Pozo del Camino y los catequistas de las Parroquias de Ayamonte
Ocupará la Sagrada Cátedra el M.I. Sr. Rvdo. D. Francisco José Feria Reviriego, Párroco de la Iglesia Mayor de San Pedro en Huelva y canónigo de la S.I Catedral de La Merced y nos acompañará el Coro Coro Maranatha
Oración de San Efrén para empezar todos los días.
Tu nombre es digno de honor, oh María, bendecida en todo tiempo y obra de arte que rinde alabanza a su experto artífice. Oh amable doncella que has recibido el egregio mensaje angélico, tú posees unos dones de belleza que sobrepasan los de cualquier otra persona. Eres la más hermosa de las rosas y tu candor es muy superior al de los lirios. Tú eres la nueva flor de la tierra que el cielo cultiva desde lo alto. Cristal, ámbar, oro, púrpura, esmeralda, cándida perla, allí adonde llega el resplandor de tu hermosura quedan envilecidos los más preciosos metales. La nieve es vencida por tu blancura inmaculada, el sol sobrepujado por la hermosura de tu cabellera; sus rayos, oh Virgen, palidecen frente a tu belleza; el brillo del rubí se apaga y el resplandor del lucero del alba queda oscurecido ante ti que en todo momento aventajas a los astros del firmamento.
Oración del Dia
Virgen Madre María, toda dulzura, y toda suavidad como lo declara vuestro Nombre sacrosanto. ¿Quién podrá dignamente celebrar la dulzura de vuestro trato y la benignidad de vuestra condición? Una sola palabra vuestra llenó de alegría al mundo y regalando dulcemente los oídos del divino Esposo, os hizo al mismo tiempo Esposa suya, Madre de Dios. Saludasteis a vuestra prima Isabel, y apenas vuestra dulce voz resonó en sus oídos, el hijo que llevaba en sus entrañas, dio saltos de gozo y ella misma fue llena del Espíritu Santo. Oigamos, Madre nuestra, también vuestra voz; habladnos, Madre dulcísima, eficazmente al corazón.
Amén
PETICIÓN ! Oh, Virgen, que superas toda alabanza! Todo lo que tú quieres, lo puedes ante Dios, de quien eres Madre; y, aun cuando nosotros somos pecadores, tú eres dulce madre del Redentor y dulce madre nuestra, y puedes abogar por tus hijos pequeños y pecadores ante tu Hijo altísimo y redentor; a tu nombre se abren las puertas del cielo; en tus manos están todos los tesoros de la divina misericordia; óyenos, oh plácida Virgen y Madre, y, si nos conviene, concédenos las gracias que te pedimos en esta novena.