04/04/2026
Viernes Santo en Archena. El Santo Entierro.
Bajo la luz callada del templo,
donde el mármol susurra silencio,
reposa el cuerpo vencido del cielo,
carne herida, amor ya cumplido.
Es Viernes Santo en Archena,
y el tiempo parece inclinar la cabeza;
los bancos guardan luto antiguo, el incienso nubla y ahoga, el aire pesa como una promesa rota.
Cristo yace, dormido en la pena,
cubierto de un velo que apenas contiene
la historia del dolor más puro,
la entrega sin medida ni regreso.
A sus pies, dos ángeles lo velan
no con llanto, sino con espera,
porque sabe —en su quietud de piedra—
que la muerte no es la última palabra.
La sangre ya no clama,
el mundo ha quedado en pausa,
y en cada rincón del templo y del alma
se abre una grieta de esperanza.
Oh Archena, hoy callas y rezas,
con el corazón entre cenizas y estrellas;
porque en este silencio profundo
late, escondida, la aurora del mundo…
y aunque la noche se cierre en su herida,
ya asoma la luz que renace en la vida.
Juan José Ruiz Crevillén.
Presidente del Cabildo Superior de Cofradías y Hermandades Pasionarias de Archena.