07/04/2026
Esta Semana Santa no ha sido solo una conmemoración puntual, sino una expresión viva de una verdad que vivimos cada día: que la obra de Cristo no se limita a una fecha concreta, sino que transforma toda nuestra vida. Damos gracias a Dios porque nos permite recordar de una manera especial aquello que vivimos y celebramos durante todo el año: su amor, su sacrificio y su victoria.
El lunes, martes y miércoles comenzamos con caminatas de oración por distintos pueblos de la campiña sevillana: Morón de la Frontera, Marchena, Paradas y Arahal. Fue un tiempo precioso en el que intercedimos y clamamos a Dios por cada lugar, proclamando vida, esperanza y salvación.
El jueves compartimos un día de campo en el que, además de disfrutar de una rica paella, vivimos un tiempo de comunión y fraternidad. También pudimos detenernos a escuchar la Palabra de Dios, profundizando en el significado del sacrificio de Jesús y en cómo este impacta nuestra vida diaria.
El viernes y sábado, los jóvenes vivieron una acampada muy especial. Además de convivir y disfrutar juntos, el Espíritu Santo obró en sus vidas, y oramos para que el Señor siga tocándolas profundamente y dando mucho fruto en cada uno de ellos.
El domingo celebramos, bien temprano y con gran gozo, el culto de resurrección en el Parque San Antonio. Fue un momento lleno de alegría, en el que proclamamos que Cristo vive, no solo como un recuerdo anual, sino como una verdad que nos acompaña cada día. Damos gracias a Dios porque su resurrección es la base de nuestra fe y la fuente de nuestra esperanza constante.
Por la tarde, tuvimos la bendición de reunirnos junto a otras iglesias de Sevilla en el centro de la ciudad. Fue un hermoso testimonio de unidad y también de salvación para muchas personas que se acercaron a Cristo. Agradecemos al Señor por este tiempo de comunión, entendiendo que juntos celebramos una misma verdad que trasciende cualquier fecha: que Jesús es Señor y que su obra sigue vigente hoy.
En todo lo vivido, damos gracias a Dios porque nos recuerda que la esencia de la Semana Santa no termina, sino que se vive cada día en nuestra entrega, en nuestra fe y en nuestra relación con Él. Seguimos adelante con gratitud, sabiendo que la cruz y la resurrección son el fundamento de nuestra vida, hoy y siempre.