01/02/2026
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El testimonio de Nicky Cruz es uno de los más impactantes del siglo XX.
Nació en Puerto Rico en 1938. Sus padres practicaban brujería y desde niño sufrió rechazo y violencia. Él mismo contó que su madre le decía que estaba poseído y que no lo quería. A los 15 años lo enviaron a Nueva York, pero en lugar de encontrar estabilidad, terminó en las calles.
Allí se unió a una de las pandillas más violentas de Brooklyn: los Mau Maus. En poco tiempo se convirtió en su líder. Peleas con cuchillos, cadenas, amenazas y odio eran parte de su rutina. Su corazón estaba lleno de rabia. Él decía que odiaba a todo el mundo.
En 1958 apareció un joven predicador llamado David Wilkerson, quien comenzó a visitar pandillas para hablarles de Jesús. Cuando se encontró con Nicky, le dijo algo que parecía imposible:
"Jesús te ama."
Nicky se burló y lo amenazó. En una ocasión incluso levantó su cuchillo frente a él. Fue entonces cuando Wilkerson le respondió una frase que lo marcó para siempre:
"Podrías cortarme en mil pedazos y cada pedazo seguiría diciéndote que Jesús te ama."
Esa declaración empezó a quebrar algo en su interior. Nadie le había hablado de amor sin miedo. Semanas después, en una campaña evangelística, Nicky no pudo resistir más. Subió al altar llorando y entregó su vida a Cristo.
De líder de pandilla pasó a ser predicador del evangelio. Ha llevado su testimonio por todo el mundo y su historia fue contada en el libro y la película “La Cruz y el Puñal”.
La gran enseñanza de su vida es clara:
No importa cuán profundo sea el odio, el amor de Dios es más fuerte.
No hay corazón tan endurecido que Él no pueda transformar.