Trabajamos por la posibilidad de poder vivir una vida más coherente y cercana al Evangelio por medio de la predicación de la Santa Cruz, gracias a este nuevo carisma que ahora el Señor nos permite, adaptándonos a nuestras circunstancias actuales. Si el Señor dijo a Constantino que con el signo de la Santa Cruz vencería a Majencio, pintando en los estandartes de su ejército el signo de la Santa Cru
z, con este signo volveremos a vencer «In hoc signo vinces». Ambas tienen por objeto el conocimiento de la verdad y hacia ella «atraen el alma», formando así el espíritu filosófico. Las ciencias matemáticas, al contrario que las cosas de este mundo, obligan a dirigir las miradas a lo alto, liberan y reaniman «un órgano del alma extinguido y embotado por las ocupaciones de esta vida», que es el único que posibilita percibir y acceder a la verdad (Platón). Aprovechamos este carisma de la ciencia de la Santa Cruz, para buscar el diálogo entre las diferentes ramas del saber (ciencia, filosofía, teología, etc) y entre todas las culturas, además de predicar los sanos valores que la Santa Iglesia Católica siempre a promulgado. Necesitamos tu apoyo en la oración, compartiendo este don que Dios nos regala a todos, haciendo uso de los medios de comunicación social o de cualquier forma que se te pueda ocurrir. Breve biografía
Nacido el 3 de diciembre de 1978 y bautizado el 14 de enero del año 1979 en el seno de una familia católica en Madrid, a los 8 meses me trasladan para Alcalá de Henares. De feliz memoria en mi infancia recuerdo que a esta nación llamada España se les instaló si o si, en las dos únicas cadenas de televisión por entonces la bomba de la pornografía. Poco a poco me fue haciendo mella para más adelante, en mi adolescencia refugiarme en las dr**as y en una sexualidad vana. Sin dejar de rezar las oraciones que mis padres me enseñaron para protegerme de las sombras oscuras de mi habitación cuando tenía 8 años, por la gracia de Dios y por medio de una enfermedad de tipo invalidante con dolores fuertes, poco a poco dejé de dar la espalda al Señor. Mi situación, confusa para mis familiares y amigos más cercanos, me lleva a experimentar en varias ocasiones el ingreso psiquiátrico, donde comienzo a ser mucho más sensible a las injusticias. La tercera y última ocasión fue planeada, teniendo como deseo último la evangelización de la planta de psiquiatría del hospital de mi localidad. La experiencia de poder llegar a ser la primera persona que inmerecidamente conoce el Misterio de la Santa Cruz en caracteres matemáticos, me llevó a hacer unas semanas antes de este ingreso un ayuno eucarístico, que en el momento creía torpemente que debía de abandonar el alimento sólido para recibir como alimento único la Eucaristía. Desde aquellos momentos tuve la experiencia espiritual más fuerte de toda mi vida, que consistió en poder llegar a ver la majestad del Sol con mis propios ojos sin ningún tipo de protección, experiencia que hasta el momento presente he podido llegar a tener. Después de salir del psiquiátrico, sin ningún tipo de duda quise responder a la llamada de Dios, presenciándome primeramente en el seminario de Huelva y después en el de Madrid. El consejo de un sacerdote amigo de la familia me vino a exhortar en aquel momento a que les contara la verdad. Mi falta de capacidad de comunicarme y mi experiencia con la luz tan indescriptible, junto con unos papeles de la unidad de psiquiatría no ayudaron a mi propósito. Solo consigo el mismo resultado que cuando más tarde quise ser misionero, pero según me dijeron; el seguro no cubría mi enfermedad. En este transcurso pude llegar a confirmarme el 21 de junio del año 2009, para más tarde comprometerme a consagrarme como laico de forma privada el 25 de marzo del año 2010 con la ayuda de mi director espiritual, el cual lleva acompañándome desde hace ya algo más de 6 años, justo cuando pude salir de mi cautiverio del último ingreso. Comencé a ser voluntario en una residencia de mayores desde hace casi 4 años, donde ejerzo parte de mi apostolado que complemento con mi actividad en Internet y las redes sociales cada día. No he podido ser sacerdote o misionero pero el Señor, de forma inmerecida me llama a trabajar por el Reino y a reclutar a las almas casi a tiempo completo, ya que estoy jubilado con 35 años. Mi disposición me ha animado a formarme un poco en la Diócesis de Alcalá de Henares, en el Instituto Diocesano Sto. Tomás de Villanueva, durante un periodo de 3 años, para reforzar de esta manera mi compromiso con la verdad. Podría resumir este breve testimonio que amplio en la Web homenaje a la Santa Cruz con aquellas palabras de nuestro querido apóstol san Pablo: El que abundó en el pecado, sobreabundo en la gracia (Rm 5:20).Actualmente he pedido un permiso para poder vestir con un hábito, a la espera que las autoridades eclesiales puedan aprobar mi anteproyecto espiritual.