14/06/2026
🟢EVANGELIO DE HOY DOMINGO 🟢
En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». Llamó a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad mu***os, limpiad leprosos, echad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».
COMENTARIO
La liturgia de la Palabra de este Domingo nos habla de la Alianza de Dios con su pueblo: lo ha liberado de la esclavitud, le ha ayudado a crecer en las pruebas por el desierto y le pone como condición para no ser abandonado que escuche su voz y cumpla su Alianza
El evangelio nos presenta a Jesús"desolado" por la desorientación del pueblo: "van como ovejas sin pastor". Los doctores del pueblo no se preocupan por animar al pueblo, solo les recomiendan salvar la santidad de Dios, sin pretender acercarse "demasiado" a El. Jesús al nombrar a los 12 apóstoles quiere que hagan visible la Alianza de Dios con su pueblo, que muestren a este pueblo las entrañas de misericordia de Dios.
Los sacerdotes y doctores de la Ley decían al pueblo "que no osasen acercarse a la santidad de Dios" y Jesús recomienda a los apóstoles que muestren las entrañas de misericordia de Dios para con su pueblo. Jesús rompe las distancias entre Dios y el pueblo y se acerca a nosotros, no por nuestros méritos, sino desde la misericordia.
Padre Pablo Salvatierra