08/06/2026
IGLESIA DE LLAMADA
En aquel tiempo, al ver Jesús a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.» Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad mu***os, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.» (Mt 9,36-10,8).
Mirada compasiva. Jesús no solo es maestro por su palabra. También lo es por su actitud. Su manera de mirar lo que le rodea es compasiva. Sintió compasión al verlos como ovejas sin pastor, como siega sin segadores. Mirar con el corazón la realidad presente es el primero de los pasos para la evangelización. De lo contrario podemos estar repitiendo formulas hechas que no tendrán ningún efecto salvífico en el mundo de hoy.
Espiritualidad de la llamada. El cristianismo desgraciadamente puede convertirse en una ideología. Una idea de un dios que dicta de una doctrina y un código de normas. Sin embargo, en los evangelios podemos adivinar un cristianismo de seguimiento de Jesús. Un seguimiento que viene precedido por la llamada. Hemos de cultivar la espiritualidad de la llamada, es decir, sentir cada amanecer que el Señor nos llama por nuestro nombre y espera nuestra respuesta generosa y sincera.
La vida con gratitud. El Reino de los cielos es contracultural. Vivimos en una sociedad donde reina el interés. Todo tiene un precio, todo se compra. Jesús nos sorprende al decirnos que hay más alegría en dar que en recibir. Que la vida es un regalo que gratis hemos recibido sin merecerlo ni poder comprarlo. Por ello con gratitud miramos el futuro. De dos maneras podemos vivir, o encerrados en nuestros intereses o volcados en el amor desinteresado a las personas que nos rodean especialmente si son frágiles y vulnerables. Ojalá escojamos la mejor parte: vivir la vida con gratitud.
Plegaria.
Gracias, gracias, gracias, Señor,
porque nos miras con compasión.
Gracias porque nos llamas por nuestro nombre.
Gratis recibimos la vida,
con gratitud queremos entregarla.