06/09/2026
El manípulo debe ser del color litúrgico del día, y tener en su centro una cruz, que ha de besar el que lo lleva, tanto antes de ponérselo como al momento de quitárselo. Ordinariamente también suele colocarse una cruz a cada extremo, aunque no está propiamente mandado.
El manípulo puede ser usado por el subdiácono, el diácono, el presbítero y el obispo. Si un clérigo de alguna orden menor hace de subdiácono, éste no lo utiliza.
Únicamente debe de ser usado durante la Misa y, enel caso del sacerdote, solo cuando viste la casulla. De esta forma, mientras lleva la capa pluvial en el rito de aspersión, no usa el manipulo. Asimismo, cuando hay otra celebración antes de la Misa, no se pone hasta que aquella empieza, y si una celebración sigue inmediatamente a la Misa, hay que quitárselo previamente. En el caso del obispo, se lo pone hasta después del Confiteor que, conforme al antiguo uso, era cuando se levantaba la casulla sobre los brazos.
No obstante lo anterior, también se usa el manípulo en la epístola y el Evangelio de la bendición de Ramos, en el Exultet de la Vigilia Pascual, y en la Celebración de la Pasión del Señor del Viernes Santo, aunque debe de retirarse para la adoración de la cruz del viernes santo
Al revestirse el manípulo, el clérigo dice la siguiente oración: ““Merear, Domine, portare manipulum fletus et doloris; ut cm exsultatione recipiam mercedem laboris. Amen.”, que puede traducirse como “Merezca Señor, llevar el manipulo del llanto y del dolor, para poder recibir con alegria el premio de mis trabajos. Amen.”
Con esa oración, el manípulo nos recuerda las buenas obras y que los trabajos y el dolor ofrecidos a Dios serán espléndidamente recompensados con haces de frutos y ricos dones, en recuerdo de la Pasión, el manípulo representa las ataduras con que fueron ceñidas las manos de Nuestro Señor al ser azotado.