16/08/2026
DIOS SIGUE EN SU TRONO
📖 «Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero.»
— Isaías 46:10
Hay momentos en los que resulta sencillo afirmar que Dios tiene el control.
Pero ¿qué ocurre cuando llegan la adversidad, los planes que no salen como esperábamos, la incertidumbre o situaciones que simplemente no entendemos?
En la predicación de este domingo, Andrés Muñoz, de la Iglesia Betel de San Fernando, nos llevó a reflexionar sobre la soberanía de Dios sobre todo lo creado.
La Biblia nos presenta a un Dios que no observa la Historia desde la distancia.
Él reina. Él gobierna. Él conoce. Y sus propósitos no pueden ser frustrados.
Lo vemos cuando Dios anunció con siglos de antelación el papel que tendría Ciro.
Lo vemos cuando los hermanos de José actuaron para hacerle daño, pero Dios encaminó aquellos acontecimientos para bien.
Y lo vemos de manera extraordinaria en Jesucristo: los hombres llevaron a cabo sus propios planes al crucificarle, pero ni siquiera aquello escapó al propósito redentor de Dios.
La soberanía de Dios no significa que comprendamos todo lo que sucede.
Significa que, incluso cuando nosotros no entendemos el camino, Dios sigue teniendo el control.
Y para quien pertenece a Cristo, esta verdad debería producir algo profundamente práctico: paz, seguridad y descanso.
Podemos atravesar dificultades sin pensar que Dios ha perdido el control. Podemos confiar aun cuando no entendamos sus caminos, sabiendo que Él puede utilizar incluso las pruebas para transformarnos, hacernos madurar y cumplir sus propósitos en nosotros.
Pero esta verdad también nos confronta.
Porque muchas veces queremos un Dios soberano… siempre que su voluntad coincida con la nuestra.
Queremos seguirle, pero intentando adaptar su Palabra a nuestras preferencias.
Confesamos que Él es Señor el domingo, mientras durante el resto de la semana vivimos como si nosotros ocupáramos el trono.
Si Dios es soberano, no somos nosotros quienes decidimos qué partes de su voluntad aceptamos y cuáles rechazamos.
Su soberanía nos llama a confiar.
Pero también nos llama a rendirnos, obedecer y arrepentirnos cuando nuestros caminos se apartan de los suyos.
Y esta llamada no es solamente para quienes ya creen.
El Dios soberano también ha hablado a través del evangelio.
Jesucristo murió y resucitó para ofrecer salvación al pecador, y Dios llama al ser humano a arrepentirse, creer en Cristo y rendirse a su gracia.
Podemos aceptar o rechazar ese mensaje.
Pero no podemos escoger las consecuencias de nuestra respuesta.
Jesús dijo:
«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.»
Por eso hoy la pregunta es profundamente personal:
¿Descansa realmente tu vida bajo la soberanía de Dios… o continúas intentando ocupar tú su lugar?
🙏 Si estás atravesando un tiempo difícil, recuerda: Dios no ha dejado de ser Dios. Puedes descansar en Él.
Y si todavía no has rendido tu vida a Jesucristo, no cierres tu corazón al evangelio. Hoy puedes arrepentirte, acercarte a Él y conocer la vida que solo Cristo puede dar.
🎧 Te animamos a volver a escuchar esta predicación y meditar en esta gran verdad: Dios sigue en su trono.