13/04/2026
No es solo una procesión, es el alma de Alcaraz caminando en silencio.
A la luz del día y bajo el respeto de todo un pueblo, 𝗲𝗹 𝗖𝗿𝗶𝘀𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗕𝘂𝗲𝗻𝗮 𝗠𝘂𝗲𝗿𝘁𝗲 𝗮𝘃𝗮𝗻𝘇𝗮, 𝗹𝗹𝗲𝗻𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲 𝗱𝗲 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶ó𝗻, 𝗱𝗲 𝗳𝗲 𝘆 𝗱𝗲 𝘂𝗻 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗲𝘅𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗽𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮𝘀. Es el sonido de los pasos, las miradas llenas de devoción y el corazón latiendo al mismo compás de una tradición que vive en cada uno de nosotros.
Alcaraz se detiene para mirarlo, para sentirlo, para rezarle en silencio, porque hay instantes que no se cuentan, se viven. Y este es uno de ellos.
𝑺𝒆𝒓 𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂 𝑯𝒆𝒓𝒎𝒂𝒏𝒅𝒂𝒅 𝒆𝒔 𝒍𝒍𝒆𝒗𝒂𝒓 𝒂𝒍𝒈𝒐 𝒅𝒆𝒏𝒕𝒓𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒖𝒏𝒄𝒂 𝒔𝒆 𝒂𝒑𝒂𝒈𝒂, 𝒆𝒔 𝒐𝒓𝒈𝒖𝒍𝒍𝒐, 𝒆𝒔 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂, 𝒆𝒔 𝒇𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒑𝒂𝒔𝒂 𝒅𝒆 𝒈𝒆𝒏𝒆𝒓𝒂𝒄𝒊ó𝒏 𝒆𝒏 𝒈𝒆𝒏𝒆𝒓𝒂𝒄𝒊ó𝒏. 𝙴𝚜 𝚊𝚌𝚘𝚖𝚙𝚊ñ𝚊𝚛𝚕𝚘 𝚑𝚘𝚢, 𝚖𝚊ñ𝚊𝚗𝚊 𝚢 𝚜𝚒𝚎𝚖𝚙𝚛𝚎.
Porque cuando el Cristo de la Buena Muerte recorre nuestras calles no camina solo, camina con todo su pueblo.