03/08/2026
📣 NOTA DE AGRADECIMIENTO
Con el corazón lleno de gratitud, queremos dar las gracias a todas y cada una de las personas que hicieron posible que el Besamanos de nuestra Bendita Madre, la Virgen de los Ángeles, volviera a convertirse en un día grande de fe, oración y devoción.
Gracias, en primer lugar, a todos los componentes del Grupo de Fieles, por vuestra entrega, vuestro trabajo y vuestra colaboración en cada detalle. De manera muy especial, gracias por hacer posible la adquisición de los Ángeles franciscanos que, desde este Besamanos, permanecerán junto a nuestra Madre, acompañándola cada día en nuestro oratorio y formando parte, desde ahora, de nuestra historia y de nuestra devoción.
Gracias también a todos los que os acercasteis a venerar a nuestra Madre, a quienes besasteis su mano y, sobre todo, a quienes os detuvisteis ante Ella para rezar, para confiarle una petición, para darle las gracias o simplemente para permanecer unos instantes junto a Ella y junto a su Santísimo Hijo.
Porque cada mirada, cada oración y cada beso depositado en sus manos es una muestra de amor que nuestra Madre recibe y guarda en su corazón.
Gracias a todas las personas que quisisteis honrarla con vuestra ofrenda de flores. Cada flor entregada con cariño contribuyó a engrandecer aún más el altar preparado para nuestra Titular, convirtiéndolo en un verdadero homenaje de amor a la Madre de los Ángeles.
Y qué alegría tan grande contemplar cómo, año tras año, crece la asistencia y aumenta la devoción hacia nuestra Madre. Ver cómo son cada vez más los corazones que se acercan a Ella nos llena de esperanza y nos anima a seguir trabajando, con humildad y entrega, para mantener viva esta devoción que hemos recibido y que tenemos el compromiso de transmitir.
Pero en un día como este, también queremos mirar al cielo.
A quienes ya no están físicamente entre nosotros, pero que siguen estando presentes en cada celebración, en cada oración y en cada latido de nuestra devoción. A quienes amaron a nuestra Madre, a quienes trabajaron por Ella y a quienes hicieron posible que hoy podamos seguir celebrando su día grande.
Sabemos que, de alguna manera, también estuvieron junto a Ella.
Porque las ausencias duelen, pero el amor verdadero no desaparece. Y mientras nuestra Madre siga siendo venerada, mientras su nombre siga pronunciándose con cariño y mientras una oración se eleve ante su altar, quienes nos precedieron seguirán formando parte de esta gran familia de devotos.
Hoy solo podemos decir:
GRACIAS.
Gracias por venir.
Gracias por rezar.
Gracias por besar su mano.
Gracias por ofrecerle flores.
Gracias por trabajar por Ella.
Gracias por mantener viva esta devoción.
Que la Virgen de los Ángeles siga acogiendo bajo su manto a todos sus hijos y que su Santísimo Hijo nos conceda la gracia de seguir caminando siempre a su lado.
Virgen de los Ángeles, ruega por nosotros.
Y que nunca nos falte la dicha de volver a encontrarnos a tus plantas.
¡Viva la Virgen de los Ángeles!
¡Viva nuestra Bendita Madre!