02/09/2026
*Miércoles, 2 de septiembre*
> _Lc 4, 38-44. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella. Él, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles._
El Señor no sólo cura el cuerpo, también transforma el corazón y reforma la vida. La suegra de Pedro estaba enferma y, cuando interceden por ella, recobra la salud. Ahora queda sana con una deuda de agradecimiento que le lleva a servir al Señor y los suyos. No va de fiesta con sus amigas a celebrarlo, porque ahora desea estar donde esté quien le curó.
A veces vemos tan natural tener salud que nos olvidamos de que tenemos una deuda de agradecimiento al Señor por tanto bien recibido. Al perder de vista que todo bien que tenemos es fruto de su generosidad, nos olvidamos de que toda nuestra vida debería ser agradecer, servir y reconocer la grandeza de Dios nuestro Señor.
¡Que Dios nos conceda ojos rápidos para ver tanto bien recibido y poder devolvérselo!
Buenos días y SIEMPRE UNIDOS