02/01/2026
📌Herman@s, amig@s que me leen, quiero que se imaginen la escena por un momento. No como una película antigua, sino como si estuviera pasando hoy en la esquina de su casa. Aquí tenemos a un hombre que toda su vida vivió en tinieblas. Nunca vio el rostro de su madre, nunca vio un atardecer. Su realidad era el sonido, el tacto y, sobre todo, la dependencia de otros. Y de repente, en un día que parecía igual a cualquier otro, se cruza con Jesús. Y Jesús hace algo rarísimo: escupe en la tierra, hace lodo, se lo unta en los ojos y lo manda a lavarse. ¡Y el hombre ve!
Pero aquí viene lo más fuerte, y es el corazón de nuestro mensaje de hoy. Los líderes religiosos, la gente "importante" que sabía mucha teología, empiezan a cuestionarlo. Le dan vueltas, buscan excusas, dicen que Jesús es un pecador, que no cumple las reglas. Y este hombre, que quizás no sabía leer ni escribir, que no sabía de leyes ni de profecías, se les planta enfrente y les suelta esta verdad que es como un martillazo: "Miren, yo no sé sus teorías, ¡qué cosa tan rara que ustedes que saben tanto no entiendan! Lo único que yo sé es que antes no veía nada, y ahora veo todo".
¡Qué lección nos da este hombre! Hoy en día, la vida cristiana se nos puede llenar de mucha teoría y poca experiencia. A veces somos como los fariseos: analizamos mucho a Dios, pero lo experimentamos poco. Tenemos los ojos abiertos físicamente, pero el alma está ciega. Estamos ciegos por el estrés del trabajo, ciegos por el rencor que no soltamos, ciegos por la rutina que nos ha adormecido la fe. Vamos a la iglesia, cantamos las canciones, pero seguimos tropezando con las mismas piedras de siempre: el miedo, la ansiedad, la falta de perdón.
El cristianismo no es un club de gente que se sabe la Biblia de memoria. ¡El cristianismo es el hospital donde los ciegos recuperan la vista! Se trata de ese momento personal e intransferible donde Jesús toca tu realidad y te cambia el panorama. Cuando Jesús te abre los ojos, ya no puedes seguir viviendo igual. Ya no ves los problemas como gigantes invencibles, ahora los ves bajo la sombra del Todopoderoso. Ya no ves a tu vecino molesto como un enemigo, lo ves como alguien que también necesita gracia.
¡Necesitamos esa pasión del ciego sanado! Esa certeza que dice: "No me importa lo que diga el mundo, no me importan las dudas de los expertos; yo tuve un encuentro con el Maestro y mi vida cambió". No dejemos que la religión fría nos robe el asombro del milagro. ¡Si Él te tocó, grítalo!🩷