Iglesia Santa Catalina de Siena - Monteserrin

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18/04/2026

Hoy recordamos al Beato José Moreau mártir, asesinado durante la Revolución Francesa🙏

Cada 18 de abril la Iglesia Católica recuerda al Beato José Moreau, presbítero y mártir francés, quien murió guillotinado por odio a la fe durante la Revolución Francesa. Como él, muchísimos católicos padecieron la persecución y el martirio.

José Moreau nació en Saint-Laurent-de-la-Plaine (Francia) en 1763. Fue ordenado sacerdote y llegó a ser párroco de la ciudad donde nació, en la diócesis de Angers. Instaurada la Primera República tras la Revolución Francesa, se sucedieron varias olas de violencia, incluyendo las dirigidas contra los católicos.

Tanto a los clérigos como a los religiosos se les obligaba a jurar la denominada “Constitución Civil del Clero” y, con ello, someterse irrestrictamente al poder político anticlerical. Como el beato se negó a juramentar, fue arrestado. Un tiempo después pudo ser liberado gracias a la intervención del ‘Ejército católico y real de Vandea’ (Vendée, Loira, Francia), que aglutinaba a las diversas fuerzas antirrevolucionarias. Lamentablemente el P. Moreau volvió a ser detenido cuando retomaba su labor pastoral, y enviado nuevamente a prisión. Al cuestionar la proclama revolucionaria de “libertad e igualdad” y negarse por segunda vez a jurar la abusiva Constitución fue condenado a muerte.

El 18 de abril de 1794, día de Viernes Santo, el P. Moreau fue llevado a la plaza principal de Angers y fue guillotinado públicamente. En el Martirologio romano puede leerse en el propio del día: “En Anjou, en Francia, beato José Moreau, presbítero y mártir, que durante la Revolución Francesa fue degollado un Viernes Santo en odio a la fe cristiana (1794)”.

José Moreau fue beatificado el 19 de febrero de 1984 por San Juan Pablo II, dentro del grupo de los ’99 mártires de la diócesis de Angers’. Ese día, después del rezo del Ángelus, el Santo Padre dijo:

«Hoy he tenido el gozo de elevar al honor de los altares a un numeroso grupo de nuevos Beatos, mártires: 99 de ellos pertenecen a la diócesis del Oeste de Francia y sufrieron el martirio en Angers: durante la Revolución Francesa aceptaron la muerte para conservar "su fe y su religión" y para manifestar su adhesión a la Iglesia católica romana; eran sacerdotes, religiosas, hombres y, en su mayor parte, mujeres. Supieron seguir a Cristo por el camino doloroso de la cruz».

El mártir que completó la centena aquel día fue Juan Bautista Mazzucconi, asesinado en Oceanía, en 1855. “El Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mt 16, 27).

18/04/2026

Santo Evangelio 📖

17/04/2026

Hoy la Iglesia celebra a Catalina Tekakwitha😇

Santa Catalina (Kateri) Tekakwitha, primera santa indígena de Norteamérica, nació en 1656 en Ossernenon (actual Nueva York), en el seno de la tribu mohawk. Hija de un jefe tribal y de una madre cristiana algonquina, su infancia estuvo marcada por el sufrimiento: a los cuatro años perdió a sus padres y a su hermano por una epidemia de viruela. Ella sobrevivió, pero quedó con secuelas físicas y fue criada por sus tíos.

A los 11 años conoció el cristianismo gracias a misioneros jesuitas. A pesar de la fuerte resistencia de su comunidad, sintió una profunda atracción por la fe. A los 20 años pidió el bautismo, lo que provocó rechazo, persecución y malos tratos por parte de su entorno. Ante esta situación, decidió huir y recorrió cerca de 320 km hasta una comunidad cristiana cerca de Montreal, donde encontró libertad para vivir su fe.

En su nuevo hogar, recibió la Primera Comunión y consagró su vida a Dios con un voto de virginidad. Se dedicó intensamente a la oración, la penitencia y la caridad, destacando por su amor a la Eucaristía y su labor evangelizadora entre otros indígenas. Su vida sencilla y profundamente espiritual la convirtió en un testimonio vivo del Evangelio.

Murió el 17 de abril de 1680, con solo 24 años, pronunciando: “¡Jesús, te amo!”. Tras su muerte, su ejemplo generó numerosas conversiones y su tumba se convirtió en lugar de peregrinación.

Conocida como el “Lirio de los Mohawks”, Kateri es considerada patrona de la naturaleza y la ecología. Fue beatificada en 1980 por San Juan Pablo II y canonizada en 2012 por Benedicto XVI, siendo un símbolo de fe y puente entre culturas.

16/04/2026

Hoy es venerada como Santa Bernardita de Lourdes, ejemplo de sencillez y fe profunda, y su cuerpo incorrupto se conserva en Nevers como signo de su santidad.😇

Santa Bernardita Soubirous, nacida en Lourdes (Francia) el 7 de enero de 1844, creció en una familia muy pobre y desde pequeña vivió dificultades económicas que la obligaron a trabajar como pastora. A pesar de su sencillez y falta de educación, mostró una profunda sensibilidad espiritual y un gran deseo de recibir la Eucaristía, lo que finalmente logró tras insistir en prepararse para su Primera Comunión.

Su vida cambió en 1858, cuando, con 14 años, fue testigo de 18 apariciones de la Virgen María en la gruta de Massabielle. En una de ellas, la Virgen se identificó como la “Inmaculada Concepción”, confirmando una verdad reciente de la Iglesia. Estos घटनos atrajeron tanto devoción como críticas, y Bernardita tuvo que enfrentar incomprensiones, burlas y presiones.

A pesar de la fama, eligió una vida humilde y retirada. Ingresó a las Hermanas de la Caridad de Nevers, donde aprendió a leer y escribir y se dedicó a la vida religiosa. Su salud fue siempre frágil: padeció asma, tuberculosis y otros males que la llevaron a un constante sufrimiento físico, acompañado también de pruebas espirituales. Sin embargo, vivió todo con fe, confiando en las palabras de la Virgen, quien le había advertido que no sería feliz en este mundo, sino en el otro.

Bernardita hizo sus votos religiosos en medio de un gran deterioro físico, manteniéndose fiel a su vocación hasta el final. Murió el 16 de abril de 1879, a los 35 años, rezando el Rosario y pronunciando una última oración a la Virgen. Su vida se caracterizó por la humildad, la penitencia y la confianza total en Dios.

14/04/2026

Hoy celebramos a Santa Liduvina Virgen, patrona de quienes sufren enfermedades crónicas 🙏

Liduvina tuvo una vida particularmente especial y dura: padeció una grave enfermedad que la acompañó por décadas, dejándola postrada y sufriendo un deterioro paulatino de sus capacidades físicas. Se cree que el suyo es el primer caso de esclerosis múltiple de la historia que ha sido registrado.

A pesar de su dolorosa situación, Liduvina no sólo no perdió la fe, sino que aprovechó sus circunstancias como peldaños para elevar su alma a Dios. Incontables gracias le concedió el Señor, así como a muchas personas a través de ella en virtud a su paciencia, su oración constante y, principalmente, a su corazón generoso, amante del Señor.

La Iglesia Católica la considera patrona de quienes padecen enfermedades crónicas.

Al lado del Señor todo se hace posible
Liduvina nació en Schiedam, Güeldres (hoy Holanda, Países Bajos), el 18 de abril de 1380, en el seno de una familia humilde. Sufrió un accidente a muy temprana edad que dañó severamente su columna vertebral. Abundan las razones para pensar que las secuelas del accidente provocaron otro tipo de dolencias que, a la larga, se hicieron crónicas y que fueron recrudeciendo con el tiempo.

Alrededor de los quince años, Liduvina empezó a sentir los primeros síntomas de la enfermedad que la llevaría a la muerte. Estos pronto la obligaron a vivir postrada en una cama. Fue también durante este tiempo, cuando oyendo la voz de Dios en su interior, aceptó su situación y empezó a hacer de su sufrimiento una ofrenda de amor al Padre por la salvación de los hombres, en especial por quienes viven en pecado constante. En esto descubrió una verdadera vocación, un camino para fructificar y no perderse, uniéndose a la Pasión y Muerte de Cristo.

El peso del dolor
Liduvina también pasó por largos periodos de tristeza que la llevaron a cuestionar cómo era posible que Dios permitiese que se encuentre en ese estado. Un día conoció al nuevo párroco de su pueblo, un santo sacerdote, el Padre Pott, quien le enseñó que Dios siempre “ama más a sus hijos que más sufren”. El Padre Pott le obsequió un crucifijo y le pidió que recuerde constantemente que Jesús estuvo en la cruz, y que se mire a sí misma a través de ese “espejo”, pues estaba convencido de que “el sufrimiento podía llevarla a la santidad”.

Después de un tiempo de angustias y dolores, Liduvina empezó a meditar en la Santísima Pasión del Señor, y le pidió a Él que le diera valor y amor para sufrir por la conversión de los pecadores y la salvación de las almas, siguiendo su ejemplo.

Aunque no se pueda ver la luz al final del túnel
Al cumplir los 38 años comenzaron los episodios marcados por dolores en todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies -además, brotaron las primeras señales de lo que posteriormente se convertiría en una extensa llaga en la espalda-. Pero, para entonces, Liduvina había conquistado ya una serena alegría y una silente paz, al saberse amada en todo momento por el Buen Jesús. En sus últimos años de vida, dada la dificultad para tragar alimentos, la Sagrada Comunión se convirtió en su único sostén, tal y como lo certifica un documento de 1421, firmado por las autoridades civiles de Schiedam doce años antes de su muerte.

Dios le concedió a Santa Liduvina dones especialísimos: en ocasiones predijo situaciones futuras y muchos enfermos por los que oraba fueron curados. Por momentos caía en éxtasis y Dios le concedía la visión de las realidades celestes.

La victoria final es de Cristo
El 14 de abril de 1433, día de Pascua, la santa se hallaba en oración cuando tuvo una visión de Cristo administrándole el Sacramento de la Unción de los Enfermos. Unos minutos después de dar testimonio de lo que había visto, expiró. Lo último que alcanzó a pedir, con mucha dificultad, fue que su casa se convirtiera en un hospital para los pobres.

Poco tiempo después de su muerte, su tumba se convertiría en lugar de peregrinaje, y un año más tarde se empezó a construir una capilla sobre ésta.

El sacerdote franciscano Joannes Brugmann y el canónigo agustino Tomás de Kempis narraron la historia de la vida de Santa Liduvina y difundieron su devoción. En 1615 sus reliquias fueron trasladadas a Bruselas, aunque en 1871 fueron llevadas de vuelta a Schiedam. El 14 de marzo de 1890 fue canonizada por el Papa León XIII. Su fiesta se celebra el 14 de abril.

12/04/2026

Hoy, 12 de abril, la Iglesia celebra universalmente el Domingo de la Divina Misericordia, establecido por la Congregación (hoy Dicasterio) para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos el 23 de mayo del año 2000, a petición del Papa San Juan Pablo II. Desde aquel año, el domingo siguiente al Domingo de Resurrección (II Domingo del Tiempo Pascual) está destinado a la celebración de la Divina Misericordia, festividad con la que concluye la Octava de Pascua.

El objetivo de esta fiesta es hacer llegar a todos los corazones un poderoso mensaje: Dios es Misericordioso y ama a todos.

"Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea un refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores", le dijo Jesús a Santa Faustina Kowalska.

"Las almas mueren a pesar de mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de mi Misericordia. Si no adoran mi misericordia morirán para siempre", insistió Cristo a Faustina en otra ocasión. En consecuencia, cada creyente tiene la responsabilidad de abrir su corazón al Corazón luminoso de Jesús. Dios nos espera siempre con los brazos abiertos.

Durante la fiesta de la Divina Misericordia los fieles pueden obtener indulgencias plenarias y la Iglesia recomienda el rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia.

San Juan Pablo II y Santa Faustina Kowalska fueron llamados ‘Apóstoles de la Divina Misericordia’ por el Papa Francisco. Ambos santos fueron polacos, y aunque no se conocieron entre ellos, los dos, en el tiempo y contexto en el que les tocó vivir, fueron testimonios de un Dios que acoge y perdona a su creatura con amor. Ambos mostraron el rostro divino siempre abierto al perdón.

Dirección

Calle De Las Amapolas Y De Las Malvas
Quito

Horario de Apertura

Martes 15:00 - 19:00
Miércoles 15:00 - 19:00
Jueves 15:00 - 19:00
Viernes 15:00 - 19:00
Sábado 15:00 - 19:00
Domingo 08:30 - 09:30
11:00 - 12:00

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