08/08/2026
El hombre sin manto
En la prédica del día de ayer se nos enseñó que, cuando el hombre se desconecta de Dios, intenta cubrir con sus propias manos lo que solo Dios puede restaurar. Adán se cubrió con hojas, pero las hojas podían esconder su vergüenza, no quitar su frío. Muchas veces hacemos lo mismo: buscamos nuestras propias soluciones y tratamos de cubrir aquello que necesita ser restaurado por Dios.
Pero Dios no dejó a Adán descubierto. Antes de sacarlo del huerto, Dios mismo le hizo un manto, recordándonos que no fuimos creados para vivir dependiendo de nuestras propias fuerzas, sino bajo la cobertura y el poder de Dios.
Sin manto, sobrevives con tus fuerzas; con el manto de Dios, caminas en tu propósito.
❤️💞❤️