01/08/2026
En el segundo día de la Jornada Nacional de la Juventud Ibarra 2026, los peregrinos participaron en las catequesis parroquiales desarrolladas bajo el tema “Tengan valor: con Jesús podemos vencer y transformar”.
Mons. Alfredo José Espinoza Mateus, sdb, Arzobispos de Quito y primado del Ecuador, dirigió uno de estos encuentros en la Basílica La Dolorosa de Ibarra, donde compartió con los jóvenes una reflexión sobre el llamado de Jesús: “¡Tengan valor, yo he vencido al mundo!”.
Al iniciar su catequesis, el Arzobispo expresó su cercanía con los participantes y recordó una frase de san Juan Bosco: “Entre ustedes, jóvenes, es donde me siento bien”. También explicó que el lema de la Jornada no puede quedarse únicamente en una camiseta, un canto o un afiche, sino que debe convertirse en un reto para la vida.
Mons. Espinoza reconoció que los jóvenes enfrentan realidades como la violencia, la falta de oportunidades, la soledad, el miedo al futuro y la presión de las redes sociales. Sin embargo, insistió en que Jesús no promete una vida sin dificultades, sino su presencia constante: “Él no los deja solos”.
Durante su intervención, los invitó a asumir un papel activo en la sociedad y en la Iglesia. “No sean pasivos, no vean pasar la vida desde un balcón. Métanse a vivir la vida, salten a la cancha, pero a ganar, a esforzarse por ganar ese partido de la vida”, señaló.
El Arzobispo explicó que tener valor no significa no sentir miedo, sino confiar en que Jesús camina junto a cada persona. Por ello, animó a los jóvenes a romper con la llamada “cultura del sofá”, abandonar la indiferencia y convertirse en protagonistas de los cambios que necesita el país.
También los exhortó a ser una chispa capaz de encender algo nuevo: “Sean chispa de justicia en un mundo de injusticia, chispa de honestidad en un momento de corrupción, chispa de verdad en un mundo de mentiras, chispa de esperanza, de fe y de valentía”.
Otro de los compromisos planteados fue trabajar por la paz en medio de una sociedad marcada por las divisiones y la agresividad. Mons. Espinoza pidió responder con el diálogo, el perdón y la reconciliación, tanto en las familias y centros educativos como en los barrios y las redes sociales.
De manera especial, se refirió a la necesidad de mantener coherencia entre la vida cotidiana y lo que se publica en internet. “Sean testigos de la verdad. No compartan odio, chismes ni desesperanza en el mundo digital. Que sus redes sociales y su vida reflejen que Cristo vive en ustedes”, afirmó.
Añadió que esa coherencia no puede ser fingida ni construida únicamente para obtener aceptación en el mundo digital: “La valentía de la que les hablo es real, no es inteligencia artificial. Construyan una vida coherente y auténtica”.
Mons. Espinoza también pidió a los jóvenes no encerrarse en sí mismos y salir al encuentro de quienes sufren: el compañero que está solo, el anciano abandonado, el pobre, el enfermo o quien atraviesa una situación difícil. “Muestren el rostro de una Iglesia joven, alegre y cercana. La alegría del Evangelio se contagia sirviendo”, expresó.
Finalmente, recordó que todos estos compromisos solo pueden sostenerse desde una relación cercana con Jesús, cultivada en la oración y en el encuentro personal. Los animó a ser semillas de esperanza en sus familias, universidades, trabajos, grupos de amigos y comunidades.
La catequesis concluyó con una invitación a no tener miedo de ir contracorriente y a llevar esperanza a los demás: “Sean un faro de luz donde estén. El mundo necesita mensajes de esperanza; ustedes son ese mensaje”.