24/05/2026
El hijo pródigo no sabía cómo volver
“Y levantándose, vino a su padre...”
— Lucas 15:20
El hijo pródigo había desperdiciado todo. Dinero, oportunidades, decisiones… y probablemente también su paz. Llegó a un punto tan bajo que sentía que ya no merecía regresar a casa. Pensó que había fallado demasiado.
Y siendo honestos, muchas personas hoy se sienten igual delante de Dios.
Hay quienes se alejaron poco a poco. Otros dejaron de orar. Algunos se cansaron espiritualmente. Y otros simplemente sienten vergüenza de volver después de tantas cosas que han vivido o hecho.
Pero algo hermoso de esta historia es que el padre nunca dejó de esperar.
El hijo no volvió con un gran discurso ni con una vida arreglada. Volvió roto, cansado y confundido. Y aun así, el padre salió a recibirlo con amor.
Eso sigue haciendo Dios hoy.
Él no está esperando perfección para acercarse a ti. Está esperando sinceridad. Porque no importa cuánto te hayas alejado, siempre habrá camino de regreso mientras tu corazón siga dispuesto a volver.
Tal vez hoy no necesitas aparentar estar bien.
Tal vez hoy solo necesitas volver al Padre.
Y descubrir que su amor sigue siendo más grande que cualquier error.
Mañana continúa: Día 145 / 365